Unidad Azcapotzalco de la UAM marca el camino en robótica
Número 096
Experiencia y conocimiento respaldarán en todo momento los conocimientos que ofrecerán en este espacio de la Unidad Azcapotzalco de la UAM
En México son pocas las universidades que ofrecen este tipo de formación
La UAM posee uno de los cinco mejores laboratorios de automatización del país



La Unidad Azcapotzalco es la primera sede de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) en contar con un Laboratorio de Robótica, lo que la convierte en una institución pública de educación superior líder y a la vanguardia en este campo.
“La visión que se tiene en el Departamento de Electrónica es crear un laboratorio didáctico para la capacitación robótica dirigida a la industria, porque hasta el momento hay muy pocas universidades, quizá menos de diez en el país, que ofrecen este tipo de formación, de ahí que los egresados aprendan de forma empírica hasta que están en el campo laboral”, aseguró Miguel Magos Rivera, investigador de esta casa de estudios.
Si bien México ocupa un lugar importante como potencial industrial en robótica, el académico de la UAM, señaló que estamos ante una tecnología relativamente reciente que, hasta hace poco, resultaba costosa, difícil de programar, en consecuencia, se necesitaba de personas muy especializadas y sólo las grandes empresas tenían posibilidad de costearlo.
Ahora, “la tecnología ha avanzado bastante, sus costos bajaron un poco, se ha reducido la dificultad de su manejo y programación, incluso, pequeñas y medianas empresas están volteando a ver y usar estas innovaciones que les demanda contar con personal capacitado”.
Este nuevo espacio académico -que iniciará sus labores de manera formal el próximo trimestre- está equipado con 20 brazos robóticos más tradicionales, semi industriales y a pequeña escala, así como tres de reciente tecnología que apenas llevan un lustro en el mercado y representan “el futuro de la robótica”, los cuales se utilizan en el mercado automotor y replican el movimiento humano con precisión para realizar tareas específicas.
Cuenta con una maqueta de ensamblaje en la que el alumnado podrá hacer prácticas para programar los brazos robóticos con ayuda de programas de cómputo y así ejecuten una amplia gama de funciones en el armado de un vehículo Tesla, tal y como sucede en una banda de ensamblaje real, en una línea grande de producción.
Entre los mejores
A esto se suman 10 tableros diseñados y creados dentro del Laboratorio de Automatización de la Unidad Azcapotzalco, que funcionan como un “cerebro” desde donde se mandan las órdenes de movimiento a los brazos robóticos.
“En la UAM tenemos uno de los cinco mejores laboratorios de automatización del país por su gran equipamiento y a partir de nuestra experiencia, contamos con una serie de tableros que son versátiles y poseen materiales fáciles de conseguir aquí, pensando en las necesidades de la institución; me ha tocado ver que en otras Universidades los adquieren desde Japón o en otros países y cuando se descomponen, permanecen en bodegas porque las piezas tardan mucho en llegar”.
Detalló que en el caso de dicho laboratorio (con más de 10 años de labor) han pasado diversos estudiantes que, gracias a sus prácticas en programación, han tenido muy buenas oportunidades laborales en la industria.
“Nuestra línea de producción es didáctica, el alumno va a programar, quizá no sale a la primera e incluso, haya un error que pueda dañar el aparato, pero en el caso de los tableros, contamos con la infraestructura necesaria para enfrentar estos problemas y posibles reparaciones porque sabemos el tipo de prototipos didácticos que se deben fabricar y construir”.
México tiene una larga trayectoria en el sector automotriz, uno de los más automatizados y familiarizados con la robótica y actualmente se cuenta con plantas repartidas en todo el país, es el cuarto exportador de vehículos ligeros y el sexto productor a nivel mundial, el quinto productor global de autopartes, el más competitivo en América para la manufactura aeroespacial y el octavo exportador de dispositivos médicos.
Por ello, el doctor Magos Rivera señaló que se están haciendo las adecuaciones pertinentes para diseñar una Unidad de Enseñanza Aprendizaje (UEA) específica para realizar estas prácticas, no sólo para la licenciatura de ingeniería electrónica, sino también industrial, mecánica, física y de la metalúrgica.
El futuro cercano
Al día de hoy se ha dado un curso intertrimestral de educación continua a 20 alumnos de Ingenierías Industrial y Mecánica y ya está hecho el plan de estudios para que se incluya como una materia.
“Además, se planea dar capacitación a la industria porque tienen personal que ya utiliza este tipo de tecnología, pero sin mucha formación ni conocimiento, hay ex alumnos con 10 o 15 años de haber egresado, interesados en recibir cursos, ya sea para ellos o para sus ingenieros que trabajan en sus plantas”.
Las perspectivas que se vislumbran para este laboratorio son enormes, pues está dirigido a estudiantes de ingeniería, sin olvidar al alumnado de áreas como Ciencias y Artes para el Diseño, quienes al ver el trabajo realizado están interesados en tener una UEA de este tipo.
Toda esta labor ha implicado una fuerte inversión en donde el Departamento de Electrónica ha recibido un gran apoyo por parte de la Rectoría General, así como de la División de Ciencias Básicas e Ingeniería de la Unidad Azcapotzalco.
“Muchas veces las ingenierías son muy teóricas y no están aterrizadas en las cuestiones que se enfrentan en el día a día. En la UAM tenemos la experiencia de haber trabajado en la industria y saber cuáles son sus necesidades, lo que nos coloca a la vanguardia frente a otras instituciones de educación superior, tanto públicas como privadas. El futuro es grande”, concluyó el investigador del Departamento de Electrónica.