IA en la gestión del agua: oportunidades, retos y casos de aplicación


Número 202


Permite optimizar horarios de suministro, detectar fugas no visibles y facilita la interacción con los usuarios


En México, la Inteligencia Artificial (IA) se aplica en el monitoreo y predicción de sequías, inundaciones, calidad del agua y distribución en las ciudades. “Antes para predecir una inundación se usaban modelos físicos que tardaban mucho en dar resultados, hoy con esa tecnología podemos anticiparnos y alertar a la población con tiempo suficiente para actuar”, explicó José Antonio Romero Gil.

El Servicio Meteorológico Nacional y la UNAM ya están empleando IA para estudiar fenómenos hidrológicos. Además, el Monitor de Sequía y el Programa Nacional contra la Sequía han integrado algoritmos de aprendizaje automático para mejorar su precisión, indicó.

También se ha utilizado esta tecnología para prever el comportamiento de cuerpos de agua, como la presa El Reloj, en Chihuahua, donde un estudio basado en Inteligencia Artificial estimó que el escurrimiento hacia la presa podría aumentar más del 41 por ciento para 2053 si continúan el cambio de uso de suelo y los efectos del cambio climático.

Sin embargo, el especialista subrayó que el desarrollo de estas aplicaciones depende en gran medida de la infraestructura y los datos disponibles. “Hay ciudades donde el sistema de recopilación de datos es muy avanzado, otras donde está en pañales y en algunas más simplemente se abandonó. Esto marcará una diferencia muy clara en los avances tecnológicos”.

En el ámbito urbano, la IA está transformando la gestión del agua potable, permitiendo optimizar horarios de suministro, detectar fugas no visibles mediante modelos de consumo y hasta facilitar la interacción con los usuarios. A través de algoritmos entrenados con sonidos de fugas reales, se puede ahora identificar más rápido y con menor experiencia dónde hay una pérdida de agua, lo que resulta crucial en lugares como la Ciudad de México.

Respecto de los desafíos, destacó que la IA sigue siendo una herramienta en desarrollo que no puede operar en forma completamente autónoma. Señaló la falta de datos confiables como una de las principales limitantes para crear modelos efectivos, así como la necesidad de inversiones en infraestructura tecnológica y capacitación.

En cuanto a la huella hídrica de estas tecnologías, Romero Gil describió que calcular el consumo de agua de un servidor es sumamente difícil por tratarse de información industrial confidencial. No obstante, consideró que el impacto ambiental podría minimizarse si se emplean fuentes de agua residual o reciclada, y se prioriza el uso responsable de la tecnología en beneficio de la sociedad y el medio ambiente.

Sobre la iniciativa presentada al Congreso del Estado de México para tipificar como delito grave el robo de agua, conocido como huachicoleo, la diputada Miriam Silva Mata sostuvo que se proponen sanciones que van de cuatro a ocho años de prisión para quien extraiga ilegalmente más de cinco mil litros de agua y multas de hasta 170 mil pesos y agravantes por almacenamiento, transporte o venta ilegal.

La promotora de la iniciativa resaltó que el robo de agua es un crimen que “atenta contra la vida misma”, y anotó que su regulación busca garantizar el acceso al agua como un derecho humano.

Durante la más reciente emisión del programa AguaCERO de UAM Radio 94.1 FM, Romero Gil puntualizó que, la IA no sustituirá a los ingenieros, pero sí será una herramienta fundamental que los acompañará en la construcción de soluciones más eficientes, justas y sostenibles.

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