Infancias, conscientes de la importancia del agua y su cuidado
Número 240
Estudiantes de educación básica fueron los invitados especiales de la emisión conmemorativa por el Día de la Niña y el Niño del programa AguaCERO
También participó Fabiola Sosa Rodríguez, investigadora de la UAM finalista del premio Planeta Fronteras

De acuerdo con la Plataforma Calidad de Agua en las Escuelas de la Alianza por la Salud Alimentaria, una de cada tres escuelas de México brinda líquido con contaminantes como arsénico, plomo, flúor y manganeso que pueden dañar la salud de los infantes.
A propósito del próximo Día de la Niña y el Niño, el programa AguaCERO, que transmite UAM Radio 94.1 FM, invitó a participar a menores, no solo como locutores, sino emitiendo sus opiniones e incertidumbres sobre los problemas alrededor de este recurso.
En voz de algunos de ellos, se informó, por ejemplo, que el arsénico está presente en el agua de planteles de 25 entidades, siendo que este elemento puede causar enfermedades en la piel y en los nervios, además de cáncer.
En tanto, el flúor en exceso potencialmente daña los dientes y los huesos, el plomo afecta la inteligencia, mientras que el manganeso afecta el sistema nervioso.
Frente a esta problemática, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos ha señalado que el Estado tiene la obligación de garantizar el acceso a un ambiente sano, lo que significa que deben tomar medidas para evitar poner en peligro la salud de los escolares.
En la emisión también participó la experta en temas hídricos Fabiola Sosa Rodríguez, profesora investigadora del Departamento de Economía de la Unidad Azcapotzalco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), quien además es una de las 19 finalistas –de entre 600 participantes a nivel global– del premio Planeta Fronteras, una importante distinción en temas de ecología.
“Es un gran honor estar dentro de los científicos que se dedican a temas ambientales y que buscan, con su trabajo, mantener el funcionamiento del planeta dentro de sus límites, es decir, contribuir para evitar que como humanidad lleguemos a una crisis planetaria. Todos los nominados tienen trabajos importantes en distintos ámbitos, sobre los océanos, sobre cambio climático, sobre cuerpos de agua, entre otros”, reconoció la doctora Sosa.
El proyecto por el que concursa es Construcción de humedales en la Laguna de La Piedad: una estrategia para mitigar el cambio climático en México, en el cual lleva nueve años impulsando el rescate de este cuerpo de agua ubicado en la zona metropolitana de la Ciudad de México, que, además de procurar una intervención que repare las funciones ecológicas de la laguna, involucre la parte social, económica y política, sobre todo para garantizar que las intervenciones que se hagan sean en el largo plazo exitosas, y que haya procesos de apropiación por parte de la ciudadanía y de todos los actores clave involucrados.
Al ser cuestionados sobre las acciones que cada individuo debe llevar a cabo para cuidar el agua, los niños refirieron algunos esfuerzos importantes en sus hábitos cotidianos; por ejemplo, una menor indicó que, al bañarse, canta una canción de la cual conoce su duración, y eso le permite saber cuánto tiempo lleva con la llave del agua abierta, y no se permite que rebase mucho más de ese tiempo.
La doctora Sosa les contó que ella recolecta agua de lluvia, y para ello tiene que preparar el techo, impermeabilizarlo, que tenga una cierta pendiente o inclinación que hace que toda el agua que corre baje por unas canaletas y luego se almacena en un tinaco que tiene un filtro; también se utilizan unas pastillas de cloro para quitar bichos que pudieran estar presentes en el agua.
Las niñas y niños realizaron una serie de preguntas que reflejaron su preocupación por el líquido vital, y Patricia Sosa, así como los conductores, Karen Rivera y Sergio Bonilla, respondieron con admiración. En un momento, los pequeños actores del programa quedaron fascinados al escuchar una leyenda de los Vedas, textos sagrados del hinduismo muy, muy antiguos.
“La tierra estaba seca, los ríos vacíos, las plantas se marchitaban, los animales tenían sed y las personas miraban el cielo sin esperanza. Todo por culpa de un dragón, un espíritu oscuro, poderoso, que se enfrenta a los dioses y causa desorden. La criatura era tan grande que atrapó toda el agua detrás de unas rocas enormes y no dejaba que saliera. Nadie podía detenerlo hasta que llegó Indra, el dios del trueno, con su arma de rayos.
“Indra subió a las nubes, bebió el Soma Mágico, una bebida sagrada que daba fuerza y valor a los dioses. Con esa energía, Indra se preparó y peleó una batalla como ninguna otra. El cielo se llenó de truenos, el suelo tembló, los rayos volaban, el dragón rugía. Al final Indra venció. Cuando el cuerpo de Indra cayó, las rocas se rompieron y el agua volvió a correr. Los ríos despertaron, la lluvia regresó y la tierra por fin respiró. Desde entonces Indra es recordado como el dios que liberó el agua y salvó al mundo”.