Antimonumentos, una forma de protesta y memoria frente a la violencia y la injusticia
Número 448
Sobre el tema versa el número 21 de la revista Casa del Tiempo, editada por la UAM
La publicación fue presentada en el Teatro del Fuego Nuevo de la Unidad Iztapalapa


La Revista Casa del Tiempo 21, época VI, que lleva por título Antimonumentos, explora las diversas maneras como la sociedad se hace presente en formas particulares de apropiarse de los espacios para visibilizar –desde la colectividad– la memoria de hechos impunes, transformando los monumentos, la poesía y los ensayos en herramientas de resistencia y reclamo social.
“La idea de estos antimonumentos es sacar a los monumentos de las esferas privilegiadas en donde suelen estar y llevarlos al sitio público, al lugar libre para democratizarlos apropiándose del espacio”, expresó la doctora Joselyn Martínez Elizalde, profesora del Departamento de Filosofía de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
Durante la presentación de esta publicación, realizada en el Teatro del Fuego Nuevo de la Unidad Iztapalapa, mencionó que a diferencia de los monumentos los antimonumentos no son promovidos por el Estado, sino por la sociedad civil como una forma de protesta y memoria frente a la violencia y la injusticia, cuestionando el discurso oficial y manteniendo viva la memoria de las víctimas.
“Estos lugares se vuelven un punto de comunicación mediante la interacción, resignificando el espacio, a través de bordados en las prendas de los desaparecidos o su nombre marcado en las suelas de los zapatos de los caminantes buscadores”, detalló Martínez Elizalde, colaboradora de Casa del Tiempo.
La revista visibiliza cómo la sociedad se apropia de los espacios públicos, cuestionando la jerarquía entre los monumentos y antimonumentos, siendo estos una herramienta utilizada como símbolo de resistencia frente a la hegemonía, destacando la importancia de la denuncia social para movilizar a la comunidad frente a problemas urgentes como la violencia y la injusticia social.
“Los antimonumentos hacen que no olvidemos la historia, porque la sociedad no está conforme con el discurso oficial, muchas veces van en contra del mismo Estado, como el caso de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, las victimas del feminicidio y la violencia de género, el genocidio en Gaza y la violencia en Chilpancingo, Guerrero, entre muchos más”, precisó la escritora Claudia Cabrera Espinosa.
Esta edición también reflexiona sobre la postura de Mario Vargas Llosa, cuestionando su legado frente a sus comentarios de derecha; además, incluye poesía y ensayos que especulan sobre la sociedad y la política, que invitan a la discusión y al diálogo.
El texto explora cómo los escritores y editores generan escritos a partir de sus propias experiencias e historias, mediante herramientas como el humor para abordar temas difíciles que profundicen en la deliberación.
“Mi participación en la revista fue presentando un cuento, que hace referencia a la antítesis de lo que es un antimonumento, de una narrativa poco solemne que ridiculizara al personaje defensor de los monumentos frente a una activista femenina”, detalló Didí Gutiérrez, colaboradora de la revista.
Casa del Tiempo busca una nueva forma de expandir su presencia y contenido más allá de los textos literarios, ofreciendo una muestra cultural que informe, divierta y plantee cuestionamientos de la sociedad actual.