Guardianes Panteras: red de cuidado ético en la Unidad Lerma
Número 496
En su segunda generación, el programa ha formado más de 100 guardianes, incluyendo participantes externos al campus.
El curso se ofrece en línea, tiene una duración de ocho horas y está respaldado por el modelo ESPERA



La Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Unidad Lerma, a través de su Coordinación de Bienestar Universitario y Género, ha puesto en marcha un programa de formación en prevención del suicidio que se distingue por su enfoque ético, comunitario e interdisciplinario, denominado Guardines Panteras, que en su segunda generación, representa una iniciativa que articula conocimiento técnico, sensibilización humana y acción colectiva para fortalecer la salud emocional de la comunidad universitaria y su entorno social inmediato.
Dirigido por el equipo de la Coordinación de Bienestar Universitario y Género (CBUG) integrado por la licenciada Mónica Rodríguez Lara, coordinadora, y las psicólogas Janet Fernanda Reza Romero, titular de la Oficina de Proyectos para la Salud Emocional (OPSE), y Sarahi Damián Flores, titular de la Oficina de Proyectos Integrales para el Bienestar Universitario (OPIBU), el programa surge de una necesidad estructural: la atención al bienestar emocional en instituciones educativas que, si bien no son centros psicoterapéuticos, enfrentan cotidianamente problemáticas relacionadas con el sufrimiento emocional.
En entrevista comentaron que Guardianes Panteras se plantea como una estrategia de prevención, orientación y derivación, que no busca formar terapeutas, sino capacitar a personas sensibles y éticamente comprometidas para identificar señales de alerta, escuchar, acompañar y referir a quienes atraviesan situaciones de riesgo suicida.
El programa se despliega mediante un curso virtual de ocho horas, disponible en la plataforma institucional denominado PADI y al concluir satisfactoriamente, los participantes reciben una constancia y una insignia física, que es un botón que pueden portar visiblemente, y que los identifica como guardianes dentro de la comunidad universitaria.
El objetivo no es dotar de herramientas clínicas, sino generar una red de personas capacitadas para la acción inmediata, el acompañamiento responsable y la contención ética, apuntaron.
La segunda generación del programa, que estará lista en este agosto, ha evidenciado un crecimiento significativo de la comunidad universitaria; además, en esta edición se han sumado participantes del municipio de Lerma, docentes de escuelas básicas, miembros del DIF local e incluso personas provenientes de otras unidades de la Casa abierta al tiempo, como las Unidades Cuajimalpa y Azcapotzalco.
Esta expansión ha sido posible gracias a la modalidad virtual y a la firma de una carta compromiso con el Centro Especializado en Investigación y Educación Superior, institución autora y responsable del modelo ESPERA, metodología que estructura la formación de los guardianes.
El modelo ESPERA, acrónimo de Escuchar, Sentir, Preguntar, Esperanza, Referir y Acompañar, permite que los participantes aborden situaciones críticas de manera respetuosa, sin invadir ni intervenir clínicamente, pero con capacidad de canalización, puntualizó Reza Romero.
La Coordinación de Bienestar Universitario ha creado un protocolo institucional de prevención, atención y actuación ante riesgos suicidas, denominado “No estaríamos mejor sin ti”, disponible en su micrositio oficial. Este documento ofrece una guía clara sobre factores de riesgo, líneas de acción y procedimientos éticos de intervención.
Los factores de riesgo sobre los que se sensibiliza en el curso son múltiples y abarcan desde la violencia de género y al interior de las familias, así como las condiciones socioeconómicas adversas, hasta problemas de aprendizaje, abuso sexual, depresión, adicciones y dificultades para la regulación emocional.
También, ofrecen herramientas para detectar señales de alerta como el aislamiento, el descenso en el rendimiento académico, cambios de comportamiento, comentarios sobre el sentido de la vida, presencia de autolesiones y falta de higiene, entre otros. A través del modelo, los formadores explican cómo cada factor suma presión al estado emocional de una persona, hasta llegar al punto de desbordamiento, refirió la especialista.
Rodríguez Lara puntualizó que la formación, sin embargo, no se limita a este curso. El equipo de bienestar ha diseñado talleres complementarios como el de validación emocional en el aula, dirigido al profesorado, además de realizar sesiones semanales de Terapia Dialéctica Conductual (DBT), que fortalecen habilidades socioemocionales esenciales en la comunidad.
Se han capacitado instituciones aliadas como el DIF Lerma y se prevén futuras actividades con docentes universitarios de la carrera de educación, dijo.
Hasta el momento, se han capacitado aproximadamente 100 guardianes, cifra que incluye tanto a integrantes de la comunidad UAM como a personas externas. Si bien el programa se encuentra en una fase temprana y no es posible conocer datos cuantitativos sobre el impacto, el equipo destacó que han logrado establecer entornos más validantes, reducir situaciones de riesgo graves y fomentar la referencia voluntaria entre estudiantes. Frases como “mi amigo se formó como guardián y me recomendó venir” son evidencia de un trabajo que genera confianza y cercanía.
El futuro de Guardianes Pantera contempla su expansión a otras unidades de la UAM y su apertura continua a públicos externos. La modalidad virtual, sumada al carácter abierto del programa, busca romper la barrera física y conceptual de que la prevención es exclusiva del entorno médico, compartieron.
Hablar abiertamente del suicidio, legitimar el sufrimiento emocional y brindar herramientas de acompañamiento son pilares de esta estrategia institucional que concibe el bienestar como un asunto colectivo, anotaron.
En un país donde la salud mental continúa siendo un tema tabú y desatendido, el esfuerzo de la Unidad Lerma de la UAM destaca por su innovación académica y sensibilidad humana. Panteras Guardianas no solo capacita; dignifica, escucha y acompaña, es un testimonio de cómo la universidad puede ser un espacio de cuidado, de legitimación del dolor y, sobre todo, de construcción de comunidad.
Por último, comentaron que trabajan en un cómic que busca sensibilizar de forma didáctica formas respetuosas de brindar apoyo y en octubre próximo realizarán un encuentro de Guardianes Panteras, con el fin de buscar ser un espacio de convivencia y conexión; además, se busca fortalecer las habilidades de los guardianes vía talleres que ofrecen herramientas prácticas para regulación de emociones difíciles, autocuidado y acompañamiento empático.