Cuerpos como tiempo: la escritura dramática desde una perspectiva expandida
Número 497
Explora la autoficción utilizando la memoria corporal y afectiva como herramientas creativas
Integra diversas disciplinas como la dramaturgia, la investigación, la escena y la tecnología


El libro Cuerpos como tiempo es una pieza que explora la experiencia de la temporalidad desde el cuerpo, la memoria y la ausencia, indicó la dramaturga, escritora e investigadora, Fernanda del Monte, durante la presentación en el centro cultural y académico Teatro Casa de la Paz de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
Como parte del lanzamiento editorial de la escritora, se llevó a cabo la segunda actividad en este recinto cultural, con la lectura dramatizada Cuerpos como tiempo, del proyecto transmedial Picnic frente al abismo, una exploración colectiva en la distancia a través de la poesía visual, programación, digitalidad, dramaturgia y autoficción.
Del Monte refirió que esta pieza es parte de las tres obras que conforman el trabajo de investigación, donde se plantea un acto de resistencia desde la práctica artística, explorando el cuerpo como materia y tiempo, investigada desde una mirada integrada, diversa y latinoamericana, considerando el cuerpo como un espacio de múltiples temporalidades.
Apuntó que la obra fue escrita en colaboración con las dramaturgas Katy Bustillos (Bolivia) y Marcia Césped (Chile), un proyecto y taller que explora la relación entre el cuerpo, el tiempo y la escritura.
“Es un texto que, por una parte, tiene como base el análisis de nuestras realidades, cómo vivíamos cada una los tiempos y cómo nos sosteníamos en la creación y la maternidad, en mi caso, para conjuntar un mismo proyecto, mientras que, por otro lado, a ellas les apareció la figura de su padre ausente, un padre-tiempo que no me apareció a mí en Picnic”, apuntó.
En suma, “este libro refiere la maternidad y la paternidad; además, contiene una visión queer (identidades de género) que las tres dramaturgas compartimos. Un tejido colaborativo ubicado en el post del drama como un artefacto utilizable en cualquier sentido, pues tampoco es una dramaturgia clásica”, expuso Del Monte.
Señaló que inició una escritura colaborativa a distancia, basándose en su investigación sobre tiempo y ficción explorada en Picnic frente al abismo, en el que, a través de una estructura fragmentaria y no lineal, la obra se articuló en monólogos, escenas poéticas y pasajes sensoriales que escapan del drama convencional.
El texto impulsa una dramaturgia del desborde que puede leerse, performarse, coreografiarse o habitarse en forma visual. Muestra la figura del padre, el duelo y el deseo de romper con estructuras patriarcales que la traspasan sin imponerse como un relato que converge en un punto.
La lectura es dinámica y entretenida, permite acercarse a la literatura, ofrece a los lectores explorar el texto desde una perspectiva teatral, disfrutando de sus matices y emociones. La colaboración e interpretación de las artistas, Iankarla Castillo, Mai Ellissalt y la Virgen del escándalo, permite que la ficción cobre vida con su voz y su cuerpo, reveló.
Las dramaturgas Katy Bustillos y Marcia Césped, presentes virtualmente en la lectura, comentaron que la escritura puede ser un proceso colectivo, donde diferentes voces y perspectivas se entrelazan, generando una práctica enriquecedora que genera textos originales y significativos, aprovechando el potencial de la colaboración y la diversidad de ideas.
Este contenido, situado en el posdrama, es más bien un objeto escénico, un artefacto que puede ser utilizado de múltiples maneras, más allá de una representación teatral tradicional.
Dijeron que Cuerpos como tiempo es una iniciativa que invita a pensar la dramaturgia más allá de los límites tradicionales, explorando la potencia del cuerpo como lugar de creación, memoria y resistencia en relación con el tiempo.
Una dramaturgia expandida que emerge como una corriente teatral desafiando los límites de la representación tradicional, buscando nuevas formas de conectar con el público y explorar la narración escénica.
Esta no solo transmuta el modo en que se cuenta una historia, sino que también abre un diálogo con el espectador, invitándolo a ser parte activa de la experiencia teatral. Este enfoque innovador permite abordar temas contemporáneos de maneras originales y conectar con audiencias diversas, ofreciendo un panorama vibrante y en constante evolución, concordaron.
Más que una historia cerrada, Cuerpos como tiempo ofrece un dispositivo escénico que invita a la relectura, la experimentación y la expansión.
Esta es una obra del tiempo, de los cuerpos, los padres, las sembradoras de esperanza, las temporalidades encontradas, las culturas, de las voces encontradas. Este es un texto que busca ser leído de otras formas, que busca ser intervenido por otras artes, generar otras presencias para así poder comprender de mejor manera el tiempo, como lo indica la autora en su libro.