La UAM abrió sus puertas al talento juvenil en el Torneo Interbachilleres


Número 513


Reunió a más de 280 estudiantes en las Unidades Azcapotzalco y Xochimilco 

La Casa abierta al tiempo recibió al talento juvenil en futbol asociación, voleibol y basquetbol



Con el firme propósito de estrechar vínculos entre la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y alumnado de nivel medio superior, el Torneo Interbachilleres se consolidó como una iniciativa pionera que articula deporte, integración comunitaria y proyección académica. 

Organizado por la Subdirección de Actividades Deportivas y Recreativas de la Institución, en colaboración con la Dirección General del Colegio de Bachilleres, convocó a jóvenes de ocho planteles para competir en tres disciplinas: futbol asociación, voleibol y basquetbol.

“El objetivo principal fue abrir una convocatoria a nivel medio superior para que, a través del deporte, los jóvenes tuvieran un primer acercamiento con la Universidad”, explicó en entrevista el maestro Edgar Guzmán Bautista, subdirector de Actividades Deportivas y Recreativa. 

“Queríamos que conocieran las instalaciones, que se apropiaran de los espacios y vivieran el ambiente universitario. Además, mostrarles la oferta académica, cultural y extracurricular que distingue a la Casa abierta al tiempo”, puntualizó.

Durante el mes de junio, las Unidades Azcapotzalco y Xochimilco se convirtieron en sedes de este torneo. Las competencias se desarrollaron en formato de cuartos de final, semifinales y finales, con una participación aproximada de 280 estudiantes en ramas femenil y varonil. 

El futbol asociación se llevó a cabo exclusivamente en rama varonil, mientras que el voleibol y el basquetbol contaron con representación equitativa de ambas ramas.

Logística, alianza y comunidad: el engranaje detrás del evento

La organización del torneo fue resultado de una colaboración estratégica entre la UAM y el Colegio de Bachilleres, sustentada en convenios recientes que buscan fortalecer los vínculos entre ambas instituciones. 

“Fue una iniciativa primaria, un programa piloto que esperamos repetir y ampliar, nosotros nos encargamos de la convocatoria, la logística, el arbitraje, el jueceo, la calendarización, la premiación y, sobre todo, de consolidar esta alianza que queremos fortalecer con nuevas iniciativas”, describió el maestro Luis Antonio Ávalos Jiménez, responsable de los equipos representativos de la Institución. 

La participación estudiantil fue significativa y el impacto se extendió más allá de los números. Las familias de los jóvenes asistieron como porras activas en las sedes académicas, generando un ambiente de entusiasmo y pertenencia. “Eso hace que crezca la comunidad; queremos generar identidad universitaria desde los 16, 17, 18 años, para que la UAM sea su primera opción al ingresar a la educación superior”, comentó Guzmán Bautista.

La premiación incluyó trofeos para los primeros y segundos lugares por disciplina y rama, además de distintivos simbólicos como llaveros con la figura del “Uamito”. emblema de los equipos representativos de la UAM. “Queremos que se sientan parte de la Universidad, que forjen identidad desde ahora”, añadió Ávalos Jiménez.

Proyección, seguimiento y cultura de paz

Uno de los objetivos más ambiciosos del torneo es el seguimiento de talentos deportivos desde el bachillerato. “Queremos detectar atletas desde los 15 ó 16 años, darles orientación y acompañamiento para que, de llegar a la universidad, ya estén integrados y puedan formar parte de nuestros equipos representativos”, aseguró Ávalos Jiménez.

Esta visión integral busca construir trayectorias académicas y deportivas destacadas, en beneficio tanto del alumnado de nivel medio superior como de la comunidad universitaria, dijo.

El torneo también permitió observar el impacto emocional y simbólico que tiene el contacto directo con la Institución. “Muchos chicos nos decían que no conocían las instalaciones, que no sabían que eran tan grandes y tan bonitas”, relató Guzmán Bautista. “Al ver la vida cotidiana de esta casa de estudios, se sorprendieron por la amplitud de actividades y por la diversidad de la comunidad. Si bien, no hicimos una encuesta formal, la percepción directa nos mostró que el interés por la UAM se despertó de manera natural”.

Aunque aún no se ha definido la periodicidad del torneo, los organizadores tienen claro que habrá futuras ediciones; la intención es ampliar las disciplinas convocadas, en función de las actividades deportivas que se practican en los planteles, y fortalecer los intercambios académicos y culturales, adelantó.

“Nos orientamos por las prácticas deportivas que ya existen en los planteles; eso nos ayuda a decidir qué actividades convocar y cómo diseñar los próximos torneos. Queremos que esta iniciativa crezca y se convierta en un referente de vinculación entre la UAM y el nivel medio superior”, consideró.

Más allá del deporte, el torneo representa una apuesta institucional por el bienestar social. “Estas acciones contribuyen a la construcción de convivencias sanas, a disminuir el consumo de sustancias, a fomentar la cultura de paz y a integrar a los jóvenes al entorno social”, puntualizó.

“Independientemente de que sean futuros alumnos de la UAM, nuestro compromiso social nos impulsa a trabajar con este sector, por su bienestar y por el fortalecimiento de la comunidad”, dijo.

Coincidieron en que el Torneo Interbachilleres no solo fue una competencia deportiva: fue una experiencia formativa, un ejercicio de identidad y una estrategia de vinculación institucional. En sus canchas se sembró el interés por la Universidad, se fortalecieron lazos entre comunidades educativas y se proyectó una visión integral del deporte como herramienta de transformación.

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