19 de agosto, fecha para honrar y visibilizar a aquellos que realizan labores humanitarias
Número 525
Desde 2009, por resolución de la Asamblea General de la ONU, se conmemora el Día Mundial de Asistencia Humanitaria
En marzo pasado fueron aprobadas las políticas transversales para impulsar las acciones para visibilizar la cultura de paz en la UAM

El asesinato de Sergio Vieira de Mello, representante especial del secretario general de la Organización de Naciones Unidas para Irak en 2003, fue el hecho que dio origen, cinco años después, a la resolución que designa el 19 de agosto como el Dia Mundial de Asistencia Humanitaria, para reconocer y visibilizar a quienes han perdido la vida en razón de su labor altruista o solidaria con sus semejantes.
De acuerdo con el doctor Jesús Octavio Elizondo Martínez, investigador del Departamento de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), se trata de un día relevante en el que la ONU y sus agencias específicas están especialmente ocupadas en visibilizar el problema de la violencia que han sufrido la gente trabajadora de los servicios humanitarios, tanto del organismo internacional como de organizaciones civiles en lugares específicos del mundo.
El investigador de la Unidad Cuajimalpa mencionó específicamente el caso de la franja de Gaza, región que este este año es particularmente significativo, porque quienes trabajan por los derechos humanos y la asistencia a personas desplazadas han sido objeto de agresiones nunca vistas.
Toda la gente que sufre en Gaza y particularmente el personal médico y el que trabaja en organizaciones civiles que procuran asistencia humanitaria están siendo masacradas, así como lo está haciendo el pueblo de esa región.
Este es un momento muy importante para tomar conciencia sobre este problema y defender el derecho internacional para garantizar la asistencia en asuntos humanitarios, con el fin de que este conflicto no lleve a incrementar el número de víctimas, pues de acuerdo con la página de Naciones Unidas, “se estima que en los primeros seis meses del estallido del conflicto hubo más de 30 mil muertes civiles, incluidas más de 150 trabajadores humanitarios, una cifra sin precedente para un solo contexto en un período tan corto”.
Según el Panorama Humanitario Mundial 2024 de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), son necesarios 48 mil 650 millones de dólares para ayudar a 186.5 millones de individuos necesitados, pero en 2023 se recibieron alrededor de 19 mil millones para prestar asistencia y protección vitales a 128 millones de personas en el orbe.
El doctor Elizondo Martínez, quien forma parte de la Red de Investigación de Cultura de Paz, Justicia e Instituciones Sólidas de esta casa de estudios, subrayó que “desde la perspectiva de construcción de paz, los trabajadores de la asistencia humanitaria colaboran en mitigar el sufrimiento humano.
Recordó que, así como el 21 de septiembre se celebra el Día Internacional de la Paz, el 12 de junio es fecha para contrarrestar el discurso de odio; el 2 de octubre es el Día Internacional de la no violencia y el 10 de diciembre es el Día Internacional de los Derechos Humanos.
Todas estas fechas dejan ver su importancia no solamente por su temática específica y porque son resultado de un acuerdo de países en el pleno de la de la Asamblea de las Naciones Unidas, sino porque “nos permiten a las personas constructoras de paz, defensoras de derechos humanos y activistas, reunirnos para reconocer nuestros trabajos y fortalecer vínculos entre quienes trabajamos alrededor de estas temáticas y dar visibilidad a estas problemáticas”.
Sobre la noción de cultura de paz el doctor en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid expuso que esta representa un paraguas que permite reunir acciones específicas para fortalecer a las instituciones, a la democracia, la no violencia, la convivencia, la concordia y el bienestar común.
El concepto además es asumido como una noción relevante que contiene otras más específicas, como la educación, investigación, construcción, preservación y comunicación de la paz.
En este sentido, la paz puede definirse, de acuerdo con Johan Galtung, estudioso de las violencias y la paz, entendida como positiva, negativa o imperfecta.
Ante esa paradoja, la reflexión se orienta hacia paz positiva, en el sentido de lo que se requiere para que se mantenga la paz, lo que conduce a centrar la atención en instituciones de justicia y otras que preservan la armonía en nuestra sociedad y que garantizan un nivel de vida social, económico, político y de salud aceptable para toda su población.
Por lo tanto, para que haya paz debe haber todo lo necesario para que las personas se sientan seguras al salir a la calle, llegar al trabajo donde son reconocidas y donde puedan aportar y no sentirse marginadas, estudiar en entornos colaborativos y armónicos.
Todo lo anterior se consigue como consecuencia del entramado de muchas condiciones sociales que garantizan nuestro bienestar. Por lo tanto, la responsabilidad recae en todas las instituciones y cada una debe hacer su trabajo para garantizar la paz; desde los servicios de salud, de policía, urbanos o de transporte, educativos y todos aquellos que nos ha permitido construir la democracia.
La paz imperfecta es el concepto que contempla que siempre habrá alguna situación o problemática que va a perturbar la paz; es decir, el conflicto es inherente a la vida social de todas las personas y, por tanto, no se trata de erradicar el conflicto de la sociedad, sino de aprender a vivir y a gestionar los conflictos que se presentan de manera cotidiana.
En ese sentido, es importante que antes de llegar a alguna situación extrema, que puede ser la violencia, incluso la de las armas, “tenemos una gran cantidad de tonos de gris y de recursos institucionales, culturales, lingüísticos, sociales, comunitarios que nos permiten resolver de manera pacífica los conflictos cotidianos, ya sean pequeños, medianos o muy grandes”.
En el contexto de la Casa abierta al tiempo, “quienes formamos parte de la red de investigación estamos entusiasmados porque el pasado 17 de marzo fueron aprobadas las políticas transversales para impulsar las acciones para visibilizar la cultura de paz en nuestra Universidad”.