Expertos de la UAM reflexionaron en torno a nuevas formas de globalización
Número 527
La Unidad Xochimilco fue sede del Seminario Académico Globalizaciones en pugna, desglobalizaciones en marcha
Contrastaron el rol inclusivo de China que promueve la participación de países en vías de desarrollo frente a la política de amurallamiento antiinmigrante promovida por Trump en Estados Unidos

Kazajistán se ha colocado como una potencia media al valerse de su geopolítica y sus relaciones internacionales, principalmente con China, para servir como una fuerza estabilizadora entre las potencias euroasiáticas, lo que indica “una nueva forma de globalización”, de acuerdo con la doctora Ana Teresa Gutiérrez del Cid y el maestro Guillermo Ayala Alanís, investigadora del Departamento de Política y Cultura, y estudiante del Doctorado en Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
Al exponer en el Seminario Académico Globalizaciones en pugna, desglobalizaciones en marcha, celebrado en la Unidad Xochimilco de esta casa de estudios, puntualizaron que en un contexto en el que una potencia como Estados Unidos “trae una política un tanto hostil” en su relación con las sociedades del mundo, China ha pasado a un primer plano por la capacidad de producir, vender y trasladar mercancías, además de promover la competitividad mediante “una conectividad física sin precedentes a través de puertos marítimos y terrestres” entre sus vecinos euroasiáticos.
Explicaron que luego de obtener su independencia de la URSS en 1991, Kazajistán y sus países vecinos tenían escepticismo sobre la influencia de China en la región y existía temor por una posible dominación económica; sin embargo, la historia de los últimos años ha sido la de una relación basada en la cooperación y el respeto.
En 2013, el presidente chino Xi Jinping pronunció un discurso titulado Promover la amistad entre los pueblos y crear un futuro mejor, en la Universidad de Nazarbáyev de Kazajistán, en el que dio a conocer el proyecto denominado La franja y la Ruta, que colocó a ese país como “una vía alternativa para el comercio entre el gigante asiático y Europa, evitando las rutas tradicionales por Rusia”.
Lo anterior, permitió que Kazajistán y China impulsaran la Ruta de Transporte Internacional Transcaspiana (TITR), camino multimodal que ofrece una opción más viable y segura para el traslado de mercancías hacia Europa, que involucra también a naciones como Azerbaiyán, Georgia y Turquía.
Durante los 12 años de implementación de la iniciativa, el comercio entre los dos países “se triplicó en términos monetarios, pasando de ocho mil millones a 24 mil millones de dólares estadounidenses, por lo que el pronóstico muestra una tendencia hacia un aumento del volumen de comercio si se dan las condiciones favorables”.
Otros factores para considerar que se trata de una forma nueva de globalización, son que, además de producir “un cambio en el centro de poder económico en buena parte del mundo con la Franja y la Ruta se promueve también un financiamiento alternativo a organismos como el Fondo Monetario Internacional, con proyectos impulsados por China mediante el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura.
De acuerdo con ambos especialistas, con lo anterior se fomenta una “globalización inclusiva” que considera la participación de países en vías de desarrollo como los de Asia Central y se promueve además la igualdad de oportunidades, beneficios equilibrados y desarrollo compartido.
Por su parte, el doctor Enrique Catalán Salgado, investigador del Departamento de Política y Cultura, y la maestra Kelly Johanna Henao Castrillón, de la Maestría en Relaciones Internacionales, expusieron el tema Desglobalización y criminalización del migrante: el caso de Estados Unidos en la era de Trump 2.0.
Refirieron que Estados Unidos está viviendo un proceso de desglobalización en el que “vamos a ver una disminución de los flujos migratorios a partir de un amurallamiento de las fronteras que busca disminuir los flujos migratorios y deportar a las personas que se encuentran de manera irregular en ese país”.
Advirtieron que este proceso va a tener muchos costos, y refirieron que el American Immigration Council ha señalado que estas políticas representan para el país cientos de millones de dólares, “que perfectamente podrían invertirse en salud o educación”, y añadieron que académicos del Instituto Peterson de Economía Internacional (PIIE, por sus siglas en inglés), estiman que si en el periodo de Trump se llegara a deportar a 1.3 millones de migrantes ilegales, el Producto Interno Bruto podría descender al menos 2.8 por ciento para el 2028.
Subrayaron que además varios sectores económicos se verían muy afectados ante la dependencia de la mano de obra migrante en sectores como la agricultura, donde esta alcanza hasta entre 40 y 50 %, pero también la hotelería y numerosas actividades que tienen que ver con servicios y cuidados.
En tanto, en su ponencia La crisis de legitimidad del Consejo de Seguridad de la ONU en el nuevo orden internacional, Querubín Morales y Walfred Ramírez, de la Maestría en Relaciones Internacionales, expusieron que dicho consejo se compone de 15 países –cinco permanentes y 10 carecen de ese estatus– en los cuales se deposita la responsabilidad de garantizar la paz y la justicia a nivel internacional y, a diferencia de la Asamblea General, sus decisiones son de carácter vinculante.
Dicho consejo, afirmaron, “prácticamente tiene el control de las decisiones más importantes, tanto económicas como en materia de seguridad, lo cual lleva a la politización de la ayuda humanitaria, cuando se trata de un derecho humano de todas las personas que sufren por las guerras.
En este escenario el Consejo de Seguridad puede bloquear la ayuda humanitaria o frenar los conflictos, así como declarar el alto al fuego y preservar la paz.
Por tanto, “valdría la pena preguntarnos si la Asamblea General puede jugar como contrapeso del Consejo de Seguridad ante la crisis de legitimidad de la ONU; es decir, reflexionar si a futuro es sostenible la cooperación entre naciones mediante las relaciones diplomáticas jurídicas que se han establecido a lo largo de la historia, o si nos estamos inclinando más hacia un mundo multipolar con una competencia más que una cooperación”.