Presentan el libro Inestables, virtuosas y aspiracionales: La clase media en la Ciudad de México (1850-1980)
Número 542
Busca llenar un vacío en la historiografía mexicana, que tradicionalmente ha simplificado la división social en tres grupos, indicó Mario Barbosa Cruz
Muestra las clases medias en la Ciudad de México durante ese periodo, centrándose en sus características y cómo se relacionaron con los sectores sociales

Entre 1850 y 1980, las clases medias fueron adquiriendo notabilidad tanto en los análisis sociales como en las políticas gubernamentales, reseñó el doctor Mario Barbosa Cruz, profesor e historiador del departamento de Humanidades de la Unidad Cuajimalpa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), durante la presentación del libro Inestables, virtuosas y aspiracionales. Clases medias en la Ciudad de México, 1850-1980.
La actividad se realizó en el Centro Cultural y Académico Casa del Tiempo de la UAM, convocado por el departamento de Publicaciones y Difusión de la División de Ciencias Sociales y Humanidades, donde el historiador y coordinador del ejemplar, Barbosa Cruz, dijo que este título propone analizar cómo se entendieron y se fueron construyendo en este periodo las clases medias.
Sus páginas exploran cómo la idea de “virtud” era central para la identidad de la clase media y cómo se manifestaba en diferentes aspectos de la vida cotidiana, incluyendo la vestimenta, la educación, el matrimonio y las relaciones sociales, acentuó.
La doctora Cristina Sánchez Parra, profesora del Centro de Estudios Latinoamericanos de la UNAM, explicó que el libro es el resultado de un trabajo de investigación de diez años en el Seminario Institucional de Historia de la UAM Cuajimalpa, el cual trata temas sobre la evolución y características de las clases medias en la Ciudad de México a lo largo de un periodo de 130 años.
Se enfoca en cómo estas clases se definieron a sí mismas, sus aspiraciones, valores y conflictos, especialmente en relación con la moralidad y la virtud. Además, analiza los cambios y tensiones que ocurrieron en la clase media durante este periodo, incluyendo la influencia de la modernidad y las transformaciones sociales y políticas de México, subrayó.
María Graciela León Matamoros, posdoctorante de la Unidad Cuajimalpa de la UAM y autora de uno de los textos libro, abordó el tema de formación y características de las clases medias en el periodo del porfiriato en México, señaló que estas clases, aunque heterogéneas, experimentaron un crecimiento significativo y una mayor visibilidad social gracias a las dinámicas económicas y políticas del régimen.
El auge económico y la modernización del país durante el Porfiriato propiciaron un aumento en el tamaño y la diversidad de las clases medias. Esto se reflejó en la aparición de nuevos sectores profesionales, empleados públicos, comerciantes y pequeños propietarios, enfatizó León Matamoros.
En esa misma línea, el doctor Diego Antonio Franco de los Reyes, geógrafo e historiador del Instituto de Investigaciones Históricas y quien participó con un texto, relató que después de la Revolución Mexicana las clases medias emergieron como un grupo social importante, aunque con características y desafíos particulares.
El historiador expuso que, a diferencia de la estructura social previa, donde las clases medias eran menos visibles, la Revolución impulsó su ascenso y consolidación. Este grupo, conformado por profesionales, comerciantes, funcionarios públicos y pequeños empresarios, jugó un papel crucial en la construcción del nuevo Estado mexicano y en la configuración de la sociedad posrevolucionaria.
La expansión de la educación pública fue fundamental para el desarrollo de las clases medias, proporcionándoles herramientas para acceder a mejores empleos y roles sociales. Aunque inicialmente excluidas del poder, las clases medias fueron ganando influencia en la política nacional, a través de partidos políticos, sindicatos y organizaciones civiles, aseguró.
Por su parte la doctora Sara Minerva Luna Elizarrarás, historiadora de la UNAM, que participa con otro texto del libro, refirió que para el periodo de 1950 – 1970, las clases medias en México experimentó un crecimiento significativo, impulsado por el desarrollo económico y la urbanización. La clase media se consolidó como un actor social y político relevante, participando en el ámbito público y demandando mayor participación.
En este lapso de tiempo fueron vistas como un sector en crecimiento y modernización, asociado al desarrollo económico y urbano del país. Se les percibía como un motor de cambio social y político, aunque también enfrentaban contradicciones y tensiones con el Estado.
En su intervención el doctor Veremundo Carrillo Reveles, historiador del Colegio de México, comentó que para 1970 y 1980, la clase media en México vivió una convergencia de valores, marcada por cambios en sus aspiraciones y comportamientos, influenciados por factores como el crecimiento económico, la urbanización, y la atribución de la cultura occidental.
La creciente urbanización y la expansión de los medios de comunicación globalizados introdujeron nuevos modelos de consumo y estilos de vida asociados a la clase media occidental, como la búsqueda de mayor comodidad, acceso a bienes y servicios, y la valorización de la educación y la movilidad social, indicó.
Al finalizar, la doctora Clara Eugenia Lida, historiadora e investigadora del Colegio de México, hizo una reflexión sobre el ejemplar, relató que la clase media en México y la burguesía europea son conceptos distintos, aunque pueden compartir algunos elementos.
La burguesía, históricamente, se refiere a la clase propietaria de los medios de producción en el capitalismo, mientras que la clase media en México es una categoría más amplia y flexible, que incluye diversos grupos con diferentes niveles de ingresos y ocupaciones, puntualizó.
Inestables, virtuosas y aspiracionales. Clases medias en la Ciudad de México, 1850-1980, coordinado por Barbosa Cruz y Sánchez Parra, genera interrogantes que abren una posibilidad necesaria de continuar la investigación, es un campo fértil para la exploración incesante, que puede enriquecer nuestra comprensión de la historia social y cultural de México, concluyó Lida.