Ruido, pulso y ritmo, el mundo sonoro de Cabeza Colosal


Número 632


El dúo muestra prácticas engendradas en la percusión, un concierto dedicado a la experimentación

Su enfoque radica en la ejecución instrumental, la intervención y manipulación del sonido en tiempo real



Alejandra Acosta Chávez y Alexis Ruiz, el dúo conocido como Cabeza Colosal, ofrecieron una velada musical única en el recinto cultural y académico Casa Rafael Galván de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), donde demostraron su maestría en la combinación de percusiones eléctricas y acústicas para crear paisajes sonoros envolventes y de gran fuerza expresiva.

La dualidad de la percusión, entre el golpe tradicional y la resonancia digital, es la esencia de los músicos, en este proyecto que entrelaza ambos mundos para ofrecer una experiencia musical que se desplaza entre lo orgánico y lo tecnológico.

Acosta Chávez, quien también es artista visual, explicó que las percusiones eléctricas y acústicas ofrecen una amplia gama de posibilidades sonoras, tanto por separado como en conjunto. “Mientras que la percusión acústica aporta la calidez, la resonancia y la dinámica orgánica, la percusión electrónica proporciona una variedad ilimitada de sonidos, flexibilidad y la capacidad de integrar la tecnología”, señaló.

Estos instrumentos actúan como un puente sonoro con el pasado, reflejando las luchas, las alegrías y la historia. Las percusiones eléctricas, como los pads o las baterías electrónicas, liberan al músico de las limitaciones físicas de los instrumentos tradicionales, permitiendo una personalización extrema del sonido.

La chispa que encendió a Cabeza Colosal puntualizó la artista, fue un encuentro fortuito de dos percusionistas con pasiones diferentes. Uno, arraigado en la tradición y el pulso rítmico de los instrumentos acústicos; el otro, un explorador del sonido electrónico y las programaciones.

En lugar de competir, decidieron colaborar, entrelazando sus técnicas y filosofías. Sus primeras sesiones fueron un “laboratorio de ritmos”, donde los toques de la batería dialogaban con las secuencias eléctricas, creando un paisaje sonoro completamente nuevo que se convirtió en la base del proyecto, argumentó.

Alexis Ruiz abundó que Cabeza Colosal representa la unión de lo monumental y lo íntimo. Lo colosal se evoca en los golpes contundentes de la batería acústica, en tanto, la “cabeza” simboliza la mente creativa detrás de los patrones rítmicos y los sonidos eléctricos.

El dúo se formó a partir de una visión compartida, la de crear un lenguaje musical propio, mezclando los timbres ricos y cálidos de los tambores tradicionales con las texturas innovadoras de los sintetizadores y los samplers, completó.

El proyecto no elimina lo antiguo ni rechaza lo nuevo, sino que los fusiona para crear un tercer camino musical. Esta reconciliación de la naturaleza (acústica) y la tecnología (eléctrica) genera una música que trasciende el tiempo.

Expresó que el percusionista eléctrico puede modificar en tiempo real parámetros como el tono, el ataque, la reverberación, y añadir efectos que transforman por completo el carácter de un sonido. Esta capacidad de modelado sónico es clave para construir una identidad experimental y vanguardista.

Al concierto asistió la artista Elena Solís, del proyecto “Tatradactil” una escuela de Cerámica utilitaria –instalación y escultura– con una visión de formar ceramistas versátiles y con una perspectiva contemporánea, quien integró al dúo un instrumento, una escultura sonora hecha en cerámica.

Solís presentó su más reciente creación, un instrumento de percusión cerámico diseñado para emitir notas de sonido determinado. La pieza explora la resonancia y la textura del barro cocido.

La percusionista Acosta Chávez concluyó que el simbolismo de Cabeza Colosal puede interpretarse como una referencia a la magnitud y la fuerza de su propuesta musical, mientras que las cabezas colosales olmecas son iconos monumentales, por lo que su música es un hito sonoro que combina una gran fuerza rítmica con una rica herencia cultural.

Al final, la propuesta del dúo es una invitación a un viaje, donde los latidos sintéticos y los ritmos de la tierra se encuentran para crear una banda sonora que nos conecta con el presente sin olvidar la memoria que nos formó.

El resultado es un fascinante sonido que abraza la precisión de la máquina y la calidez del tacto humano, recordándonos que en la mezcla de lo viejo y lo nuevo se encuentra la verdadera innovación.

Por su parte, la maestra Nancy Durán Orizaba, titular de la Casa Rafael Galván de la UAM, indicó que “en cada nota musical y en cada obra de arte exhibida, se encuentra el reflejo de la identidad, el eco de la historia y la promesa de lo que podemos llegar a ser. El arte y la música, más que simples manifestaciones, son el lenguaje que permite comprender y conectar, y este centro cultural de la Casa abierta al tiempo es el epicentro donde esa conversación vital se lleva a cabo”.

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