Etnorock: resignificación social, económica y cultural indígena desde la música


Número 645


Fue presentado en la Unidad Iztapalapa de la UAM la obra Etnorock II: Diez años después

Aporta un panorama sobre propuestas musicales emergentes autóctonas como medio para preservar su lengua, cultura y tradiciones



El año 1994 marcó un parteaguas en la historia de México, originado por el movimiento político de los grupos étnicos, lo que permitió la convergencia de diversos actores, entre ellos artistas y músicos que influyeron en los jóvenes para que formaran grupos de rock con la finalidad de crear composiciones conservando sus lenguas originarias, sostuvo Martín de la Cruz López Moya, coordinador del libro Etnorock II: Diez años después, que fue presentado en Unidad Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

En el acto organizado por el Departamento de Sociología participaron los doctores Juris Tipa, coordinador de la obra; Karla Gissel Ballesteros Gómez, investigadora del Departamento de Antropología y Raúl Romero Ruiz, docente del área convocante, quienes destacaron que este trabajo forma parte de una secuencia de investigaciones que se publicaron en el tomo I, denominado Los rostros de una música global en el sur de México.

El rock, dijeron, es un género musical que surge en Estados Unidos en 1950, sus antecedentes provienen de la influencia de otros géneros como el blues y la música country, durante décadas ha ido evolucionando y se ha hecho presente en las diferentes culturas.

En México fue en el cine que se conoció y fue aceptado rápidamente constituyendo una forma particular de expresión en las ciudades y en las últimas décadas también en las comunidades indígenas.

El primer tomo buscó abarca la visión crítica de estas composiciones como fenómeno sociocultural, proponiendo una reflexión retrospectiva, partiendo del auge que ha tenido la producción musical en las diferentes comunidades originarias, mismas que enfrentan de manera permanente desafíos y transformaciones sociales y culturales.

Para Juris Tipa, el libro permite dar continuidad a la investigación tras la aparición de bandas emergentes en diferentes lenguas, lo que trae consigo un impacto educativo que plantea la necesidad de estudiar un tema que involucra conceptos como el racismo, la reivindicación cultural, el surgimiento del etnorap, así como la propuesta musical hecha por mujeres de diferentes comunidades.

El volumen cuenta con capítulos que hacen aportaciones nuevas, señaló la doctora Ballesteros Gómez, citando a la autora del capítulo XVII, Edith Regina Escutia Solís, quien propone el término de fusiones de músicas originarias contemporáneas y reconoce la importancia de la resignificación de su contexto social, económico y cultural a través de la música.

Es fundamental considerar el trabajo de los jóvenes de la zona sureste de México que utilizan la música para fortalecer su lengua en una región, como lo de Tuxtla Gutiérrez y San Cristóbal de las Casas, que ha sido azotada por desapariciones forzadas, violencia y delincuencia organizada.

El doctor Romero Ruíz subrayó la importancia de abordar el reforzamiento y la construcción de identidad de los jóvenes y el uso de la música como forma de resistencia; además, el colorismo y el racismo indígena aparece en estas bandas, sobre todo en las tzotziles, que se ven envueltos en críticas por no cumplir ciertos arquetipos musicales.

Etnorock II: Diez años después, coordinado por Martín de la Cruz López Moya, Juan Pablo Zebadúa Carbonell y Juris Tipa abre un panorama interesante sobre las comunidades indígenas y las propuestas musicales emergentes en México como un medio para preservar su lengua, cultura y tradiciones.

YouTube
Instagram
Tiktok