Oscuridad invisible: discapacidad psicosocial
Número 673
La Maestría en Psicología Social de Grupos e Instituciones trabaja de la mano de Chuhcan, colectivo que ayuda a personas diagnosticadas a vivir en comunidad
Karol Esthefanya Ramírez Gómez, alumna del posgrado de la Unidad Xochimilco de la UAM, coordinó la jornada donde fueron compartidos experiencias y estigmas cotidianos

Una vida digna para personas que viven en condición de discapacidad psicosocial, así como preservar la opción a decidir sobre sus propias vidas y no ser encerrados en hospitales que atenten contra sus derechos humanos, son algunos de los propósitos principales del Colectivo Chuhcan, creado, el cual se conforma y dirige por personas con diagnóstico psiquiátrico que, junto con la Maestría en Psicología Social de Grupos e Instituciones de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), convocaron al Foro Oscuridad invisible.
Temas relacionados con la experiencia psicosocial como las comunidades, el apoyo mutuo, el arte, los vínculos y la vida cotidiana, sin dejar de lado los estigmas que enfrentan de manera cotidiana, fueron abordados durante dos mesas en esta jornada celebrada en la Casa de la Primera Imprenta de América de la UAM.
El director del centro ubicado en la Alcaldía Iztacalco de la Ciudad de México, Raúl Montoya Santamaría, subrayó que el vocablo que les da nombre es de origen maya y significa, en sentido metafórico, lugar donde se dignifica la vida, “y eso es lo que queremos lograr: honrar la vida de las personas con esta condición”.
Expuso que en el grupo “nos reunimos para apoyarnos, defender nuestros derechos y mostrar que no somos pacientes sino personas con sueños, talentosas y con proyectos, como cualquier otra persona”.
Frente a los diferentes tipos de esquizofrenia, bipolaridad y depresión profunda, “que suenan muy peligrosos o dramáticos”, quienes integran el colectivo “hemos podido salir adelante con las herramientas desarrolladas gracias a la experiencia de vivir con este tipo de diagnósticos cada día”.
En algunas ocasiones “nos consideran como peligrosos o agresivos, pero la realidad es que no lo somos ni más ni menos que cualquier otra persona, y aunque a veces los medios de comunicación magnifican situaciones cuando alguien con esquizofrenia se ve involucrado, la gran mayoría de quienes vivimos en esta condición somos bastante tranquilos y pacíficos”.
Luego de señalar que Chuhcan también brinda ayuda a las familias, refirió que el apoyo entre pares se da cuando una persona con un diagnóstico psiquiátrico similar llega por primera vez a la organización y se siente identificada.
Entonces “se da cuenta de que no es la única que ha pasado por una situación de este tipo o que ha vivido discriminación o incomprensión, ya sea en su familia o en la comunidad, y que además puede tener acceso a otra visión para llevar su diagnóstico con mayor seguridad y confianza”, con lo que evita el aislamiento y dejar de depender solo de instituciones médicas convencionales.
Otros integrantes del colectivo compartieron sus experiencias. Ricardo Sánchez Aguilar, quien padece esquizofrenia, afirmó que ha encontrado una alternativa en su afición por la música y por la fotografía, mientras que Óscar Miguel Luna Estrada subrayó la necesidad de tener diagnósticos certeros, pues en su caso una medicación inadecuada le trajo efectos negativos a la salud.
La licenciada Karol Esthefanya Ramírez Gómez, alumna de la Maestría en Psicología Social de Grupos e Instituciones de la Unidad Xochimilco de esta casa de estudios, y quien coordinó esta jornada, indicó que las reuniones con el colectivo surgieron “de un trabajo que realizó para el posgrado y a partir de ahí se han organizado grupos de reflexión que representan un espacio en el que pudimos crear cierto tipo de dinámica en la que se abordaron temas delicados y complejos, pero siempre con atención y empatía”.
Recordó que una de las líneas de investigación principales en el posgrado es la salud mental y que después de la pandemia de COVID-19 ha resultado en una urgencia, toda vez que los padecimientos psíquicos aumentaron a partir de ese momento histórico.
Otros temas abordados en el foro fueron las relaciones entre las personas con y sin diagnóstico; las dificultades en el ámbito laboral; ser mujer y tener discapacidad psicosocial; derechos sexuales desde la experiencia de ser mujer; depresión y recaídas, así como los efectos irreversibles de los medicamentos psiquiátricos.