No nos moverán: una película que transforma la memoria en resistencia


Número 682


Dirigida y coescrita por Pierre Saint-Martin Castellanos, egresado de Comunicación Social por la Unidad Xochimilco de la UAM

Ganadora de cuatro premios Ariel representará a México en los Premios Oscar y Goya 2026



Algunas películas no solo se proyectan en la pantalla; se incrustan en la conciencia colectiva. No nos moverán, dirigida y coescrita por Pierre Saint-Martin Castellanos, es una de ellas; la cinta ganadora de cuatro premios Ariel y seleccionada para representar a México en los Premios Goya y Oscar, no busca reconstruir el pasado como documento, sino como herida que aún pulsa. Desde su formación en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), el director cultiva una mirada crítica, ética y profundamente comprometida con la historia social del país.

Más allá de los premios, Saint-Martin espera que el público descubra la fuerza de una protagonista mexicana. “Una mujer adulta mayor que se abre paso entre lo más diverso y adverso. En un país con uno de los índices más altos de feminicidios, vale la pena hablar de eso. Las mujeres son heroínas cotidianas, luchan por el bienestar general, no por intereses privados”.

El personaje de Socorro (interpretado por la actriz Luisa Huertas) no idealiza el género, pero sí lo dignifica. “La mayor parte de las mujeres que yo conozco tienen esa línea. Son mujeres que, con sus defectos, trabajan por cosas que benefician a otros”.

La película también plantea una reflexión sobre lo que queda fuera del encuadre. Saint-Martin recuerda que, en cada época del cine mexicano, desde las ficheras hasta la Época de Oro, hubo decisiones que incluyeron ciertas sensibilidades y excluyeron otras.

“Siempre que colocas unas cosas en la mesa, otras quedan afuera. Eso es lo que es interesante estar revisando”, No nos moverán coloca la memoria civil, la justicia postergada y la fuerza de una mujer que no se rinde.

En ese sentido, el cine mexicano, para él, no puede desligarse de su contexto. “El compromiso social está dado en la filosofía del acercamiento a la historia. No es un agregado. Es una forma de visualizar la historia.” La estética, entonces, no es ornamento, es una herramienta. “La narrativa está al servicio de la filosofía de cada quien. Y para mí, lo que le pase a cualquier persona en México me incumbe”.

No nos moverán no es solo una película. Es una declaración desde el cine mexicano, desde la UAM, desde la memoria civil. Una historia que no se deja olvidar. Una mujer que no se deja vencer. Un país que aún tiene mucho que contar.

La interpretación de Luisa Huertas como Socorro es uno de los pilares del filme. Saint-Martin la describe como una actriz capaz de “oscilar entre las más diversas emociones y sintetizarlas de manera sutil”. Para él, gran parte de la película es ella; “fue un privilegio trabajar con una actriz de ese talento. Ella hizo un diseño del personaje con algunas ideas mías y otras suyas. El resultado: una interpretación que le pertenece por completo”.

El reconocimiento internacional ha sido recibido como un logro colectivo. “Soy el representante de la película, pero fue hecha por muchas personas. Nos sentimos honrados de representar a México”. Empresas privadas se han sumado al esfuerzo, sin vínculos previos con el cine, movidas por la fuerza del proyecto. “Nos sentimos abrazados por las agrupaciones que nos están apoyando”.

Del 68 al presente: una herida que sigue abierta

La película revive la historia del 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco, lo hace desde el presente; la protagonista, Socorro, es una abogada que busca justicia por el asesinato de su hermano, medio siglo después. El personaje está inspirado en la madre del director, lo que convierte la cinta en una exploración íntima del duelo, la persistencia y la memoria. “Me interesaba traer el tiempo pasado al presente para que otros jóvenes pudieran acudir a la película desde la actualidad”, explicó.

La decisión de filmar en blanco y negro no fue estética, sino filosófica. “Socorro está obsesionada con una fotografía del pasado. Todo su mundo es del color de esa imagen”.

La elección de contar esta historia no fue casual; como estudiante universitario, Saint-Martin conoció el movimiento del 68 desde la periferia del silencio institucional. “Cuando yo era joven, era un suceso poco conocido. Todavía estaba el Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el gobierno, entonces había muy poca información al respecto. Uno tenía que enterarse por su lado”.

Su primer acercamiento de estos acontecimientos fue a través del filme Rojo Amanecer, una película que vio en VHS y que, según sus palabras, “penetró en mí”. A partir de ahí, comenzó una búsqueda que lo llevó a leer a Elena Poniatowska y a otros autores que documentaron esa historia. “Sigo pensando que hay muy poca información y pocas películas que hablan acerca de eso.”

No nos moverán dialoga con obras como Rojo Amanecer, Tlatelolco, verano del 68, El grito y Un extraño enemigo, al tiempo que se distancia. Su cinta no se ambienta en 1968, lo hace en el México de hoy, donde la justicia sigue siendo una deuda. “Las películas del 68 son pocas; si las mencionamos, no llegan ni a diez, falta mucho por abordar. Los norteamericanos revisitan sus hechos históricos constantemente. Nosotros tenemos que hacer lo mismo”, afirmó.

Para Saint-Martin, el cine mexicano tiene una responsabilidad: ser espejo social. “Es una forma de observarnos, de estar de acuerdo o no, de hacer crítica y reflexión”.

La UAM como semillero de cine crítico

La formación en la UAM fue determinante, pues es egresado de la carrera de Comunicación Social por la Unidad Xochimilco, y reconoció que su paso por la Institución moldeó su visión del mundo. “No pude haber entrado en una mejor universidad. La UAM potencia la labor social, el trabajo en equipo, y la conexión con las necesidades del país.

En sus años como estudiante, recibió influencia directa de profesores como Guillermo Michel, Gustavo García, Lauro Zavala y Alicia Poloniato, quienes lo acercaron a la historia mexicana desde una perspectiva crítica y comprometida. “Lo que le pase a cualquier persona en México me incumbe. La estética está al servicio de la narrativa, y la narrativa al servicio de la filosofía”.

El rodaje fue una extensión de esa filosofía. El equipo técnico y parte del elenco provienen de la comunidad UAM. “Cuando trabajas con gente de la UAM, hay una reacción intrínseca: cada quien sabe cuál es su parte y está dispuesto a ayudar en lo que haga falta. Eso genera comunidad”. Desde cargar equipo hasta apoyar en el catering, todos participaron como si hicieran la misma película, sin jerarquías rígidas. “Nadie se iba cuando ya tenía que irse. Todos nos quedábamos para ver si podíamos ayudar en algo, aunque fuera media hora”.

Además de Huertas participan en este filme Juan Carlos Colombo (Doctor Candiani); Pedro Hernández (Jorge); José Alberto Patiño, (Siddartha); Agustina Quinci (Lucía) y Rebeca Manríquez (Esperanza); en la pasada entrega de premios Ariel fue galardonada en las categorías de Mejor Actriz (Luisa Huertas); Mejor Revelación Actoral (José Alberto Patiño); Mejor Guión Original (Pierre Saint-Martin, Iker Compean Leroux) y Mejor Ópera Prima.

La película, que se estrenó el 15 de junio de 2024 en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara, fue seleccionada por la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas para representar a México en los Premios Oscar y Goya del 2026. Se proyectará este viernes 31 de octubre a las 19:00 horas en el Centro Cultural y Académico Teatro Casa de la Paz de la UAM.

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