Cambio climático, una de las amenazas más graves para la seguridad alimentaria
Especialista advierte que la variabilidad climática afecta de forma crítica la producción agrícola nacional
El sector rural enfrenta mayores riesgos por la desigualdad y la limitada capacidad de adaptación

Número 703
El cambio climático representa una de las amenazas más graves para la seguridad alimentaria, al afectar la disponibilidad, el acceso y la estabilidad de los alimentos. Situación que coloca en riesgo a millones de personas, en especial a quienes dependen de la agricultura de subsistencia, señaló el doctor Alejandro Ismael Monterroso Rivas, ingeniero en Planeación y Manejo de Recursos Naturales y Renovables de la Universidad Autónoma Chapingo (UACh).
En la conferencia magistral Cambio Climático, presentada en el Primer Congreso Educar y Actuar: Cambio climático y desafíos ambientales, llevada a cabo en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), el especialista explicó que el aumento constante de la temperatura global ha modificado profundamente los ecosistemas agrícolas. Citó datos de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), que prevé una reducción de entre 10 y 25 por ciento en los rendimientos agrícolas mundiales hacia mediados de siglo.
En el caso de México, indicó que el impacto del cambio climático en la agricultura es complejo debido a la diversidad climática y ecológica del país. Agregó que las variaciones térmicas y los patrones meteorológicos alterados generan inviernos más fríos o cálidos y veranos inestables. Esta situación incrementa la vulnerabilidad del sistema agroalimentario nacional, afectado por la variabilidad climática y la creciente demanda de alimentos.
El investigador destacó la necesidad de contar con registros sólidos sobre los efectos del cambio climático y su respectiva variación climática para fortalecer la investigación y la producción científica. En este contexto, presentó los resultados de su trabajo en la Universidad Autónoma Chapingo, centrado en la agricultura de temporal, el sector más expuesto a los impactos ambientales.
Asimismo, añadió que existen 213 tipos de productores agrícolas con distintos niveles de recursos y capacidades de adaptación. Dijo que su equipo desarrolló indicadores agroclimáticos para evaluar la aptitud de la tierra y su capacidad de sostener la producción agrícola y la vida animal, a partir de variables como la temperatura del mes más frío y el trimestre más seco.
El evento, organizado por la Comisión Académica Universidad Sustentable y Sostenible y la Oficina de Gestión Ambiental de la UAM Unidad Xochimilco, evidenció que los pequeños productores rurales enfrentan mayores dificultades. La falta de acceso a financiamiento, asistencia técnica y tecnología limita su capacidad para adoptar prácticas agrícolas que reduzcan los efectos del cambio climático.
Monterroso advirtió que la desigualdad también se refleja en la concentración urbana de la demanda alimentaria, lo que representa un desafío adicional para la producción nacional. “La producción de carne y la seguridad alimentaria en México están en riesgo. Es necesario fortalecer la tecnología y mejorar las prácticas agrícolas existentes, así como dirigir los esfuerzos hacia las zonas más vulnerables”, afirmó. Concluyó que la cooperación entre instituciones académicas, comunidades rurales y organismos internacionales es esencial para atender las vulnerabilidades del sistema agroalimentario. “Es momento de replantear el modelo de producción agrícola con enfoque en adaptación, integración y justicia climática”, subrayó.