Latas de Palestina: el despojo convertido en imagen
Rodrigo Imaz presenta el catálogo de su exposición, junto a la excelentísima embajadora del Estado Palestino en México
La muestra invita a reflexionar sobre las fronteras visibles e invisibles que atraviesan la vida diaria


Número 799
Objetos cotidianos que suelen pasar inadvertidos se transforman en una metáfora visual de restos y la escasez en territorios en conflicto, así ocurre en Latas de Palestina, exposición inaugurada por el artista plástico mexicano Rodrigo Imaz en la Casa de la Primera Imprenta de América de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
Para el autor, las latas aplastadas simbolizan el sometimiento y la injusticia estructural que vive el pueblo palestino. Explicó que, durante una residencia artística en Jerusalén, descubrió una paradoja reveladora: existía un aluminio “legal”, producido y reciclado del lado israelí, y otro considerado “ilegal”, proveniente del lado palestino. Esa jerarquización de la materia prima sintetiza, a su juicio, un sistema que clasifica incluso los objetos según su origen.
Al cruzar de manera constante hacia Jerusalén Oriental, Imaz se enfrentó a una realidad marcada por la carencia de servicios básicos, la ausencia de recolección de basura y una precariedad que se hacía visible en el espacio público. En ese contexto, estos objetos dejaron de ser residuos urbanos y se convirtieron en signos de una economía informal y de una vida restringida. Sellos como el del shekel (moneda oficial de Israel) determinaban si tenían derecho a una segunda vida.
La muestra reúne fotografías de esos objetos, captadas desde un gesto cercano al registro arqueológico. Al perder su función original, el material se vuelve testigo de la vida cotidiana en el territorio palestino ocupado. Su forma y su desgaste aluden al aplastamiento y la asfixia que enfrenta la población.
La propuesta curatorial incluye, además, cinco piezas centrales realizadas mediante gofrado, donde la forma de la lata se imprime sobre papel algodón y genera relieves profundos. La aparente seducción visual invita a una observación detenida, detrás de la cual emergen historias invisibilizadas.
Imaz puntualizó la relevancia de presentar esta exhibición en la UAM, al considerar que el espacio universitario propicia el diálogo crítico entre alumnado y profesorado sobre el conflicto en Palestina. Señaló que el arte permite nombrar aquello que resulta difícil de expresar y abrir conversaciones necesarias.
En la inauguración, el artista realizó una visita guiada y presentó el catálogo de la exposición, acompañado por la gestora cultural Sol Vargas y la excelentísima embajadora del Estado Palestino en México, Nadya Rasheed. La diplomática destacó el valor ético y político de la obra, al indicar que busca nombrar la tragedia, incomodar y resistir. Recordó que en Palestina incluso lo más básico, el reciclaje, el agua o la movilidad, se encuentra limitado.
Rasheed agradeció que la muestra tenga lugar en la Casa de la Primera Imprenta de América de la UAM, un espacio que encarna la memoria histórica y la educación. En el texto que escribió para el catálogo, planteó preguntas sobre cómo nombrar el dolor cotidiano de un pueblo que resiste desde la memoria y la dignidad.
Por su parte, Sol Vargas describió que su reflexión gira en torno al “aplastamiento de los cuerpos” en un conflicto que no siempre se da a conocer con explosiones, sino a través de la negación cotidiana de derechos y servicios. Fotografiar una lata aplastada, afirmó, es una forma discreta y contundente de hablar de una guerra inhumana.
En el acto estuvieron presentes autoridades universitarias, entre ellas la doctora Yissel Arce Padrón, coordinadora general de Difusión; el doctor Antonio Zirión Pérez, titular de la Casa de la Primera Imprenta de América, y el doctor Henry Eric Hernández García, subdirector de Artes Visuales de la Galería Metropolitana.
Latas de Palestina permanecerá abierta al público en Licenciado Primo Verdad 10, Centro Histórico, de lunes a viernes, de 10:00 a 18:00 horas, hasta el 27 de febrero de 2026. La entrada es libre.