Observan a Júpiter, Saturno y la Luna desde Rectoría General


El cielo llegada la noche ofrece una oportunidad relevante para la contemplación de astros



Número 068

Un aire distinto se vivió en la ex planada de la Rectoría General de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), donde el cie lo se convirtió en protagonista y la ciencia en anfitriona. La Dirección de Comunicación del Conocimiento organizó una velada astronómica que reunió a curiosos y apasionados frente a telescopios, para observar a Júpiter, Saturno y la Luna en una alineación planetaria que pocas veces se deja ver con tanta claridad.

El doctor en Astrofísica, Mario De Leo Winkler, encabezó la actividad junto con su equipo, convirtiéndose en guía de una jornada mezclada por la curiosidad y el asombro. La cita coincidió con la sincronía de los planetas y el satélite natural, un espectáculo que, a pesar de la presencia de nubes, logró cautivar a los presentes: la magia del fenómeno no se agotó en una sola noche ya que los tres cuerpos celestes permanecieron visibles durante varios días, lo que permitió prolongar la experiencia.

Mientras los asistentes aguardaban turno para mirar por el ocular, De Leo Winkler compartió datos fascinantes y convirtió la espera en una lección de astronomía. Con voz entusiasta habló de Júpiter, uno de los objetos más brillantes del firmamento.

“De las 106 lunas que tiene Júpiter, solo cuatro eran visibles, estas son las más grandes y conocidas como lunas galileanas. En 1609, Galileo observó estos satélites y registró sus cambios de posición, hecho que contribuyó a la confirmación de la teoría heliocéntrica, modelo astronómico que coloca al Sol en el centro del sistema planetario”.

Explicó que las lunas llevan los nombres de Europa, cubierta de hielo y con un océano líquido en su interior; Ío, volcánica y con más de cien volcanes activos; Ganímedes, la luna más grande del sistema solar, incluso con mayor dimensión que el planeta Mercurio; y Calisto, con una superficie rocosa y helada, considerada la más antigua del sistema solar.

También fue posible apreciar sus bandas de nubosidad en la parte media del planeta. La atmósfera es gaseosa, compuesta en su mayoría por hidrógeno y helio, y carece de una superficie sólida definida. Uno de sus ciclones más conocidos, la Gran Mancha Roja, supera el tamaño de la Tierra y ha permanecido activo al menos 400 años, con vientos de 400 km/h.

La Luna gibosa, en fase creciente, se aproximó al cúmulo estelar de las Pléyades, lo que permitió la observación de esta agrupación mediante binoculares o telescopio. En su superficie de tonalidad gris blanquecina, se distinguieron cráteres y montañas de origen antiguo.

Del 26 de enero al 1 de febrero de 2026, la Luna visitó las constelaciones de Aries, Tauro, Auriga (visible desde ciertos puntos geográficos), Géminis y Cáncer. El 1 de febrero se registró la Luna llena de Nieve. El mes pasado cerró con una nueva conjunción entre Júpiter y la Luna, similar a la observa da al inicio del periodo.

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