El cobre como símbolo de identidad y resistencia en Michoacán
Desde la UAM se impulsan políticas de inclusión que fortalecen la presencia de estudiantes y profesores de pueblos originarios




Número 083
El libro Cuerpo y patrimonio cultural en Santa Clara del Cobre, coordinado por las doctoras en Antropología, María Guadalupe Huacuz Elías y Anabella Barragán Solís; además de la antropóloga Noreidy Karina Rivera Lorenzo, se presenta como una obra que entrelaza investigación antropológica, memoria comunitaria y compromiso académico. A través de sus páginas, se revela la vida de los artesanos y artesanas que han hecho de ese metal un símbolo de identidad y herencia de la riqueza en Michoacán.
Como parte de las actividades de la Coordinación General de Difusión, en el marco de la exposición Debates desde el arte popular. Una mirada a la Colección La Salle Bajío colocada en la Galería Manuel Felguérez de la Rectoría General de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Huacuz Elías, aportó una mirada que combina lo académico con lo personal. “Mi padre es de origen purépecha y mi abuela era de Cherán, esta comunidad emblemática. Mi apellido es purépecha, significa águila en vuelo”.
Su vínculo con la región la llevó a participar en proyectos como la fundación de la Universidad Intercultural Indígena de Michoacán. Después, desde la Unidad Xochimilco de la UAM, continuó su responsabilidad con las zonas comunitarias. “Cuando las colegas de la Escuela Nacional de Antropología me invitaron a realizar este ejercicio, sobre todo basado en los derechos humanos de los pueblos originarios, me pareció muy importante”.
Ética y ruptura social
En entrevista Huacuz Elías enfatizó la complejidad de trabajar en comunidades atravesadas por la violencia. “Hacer estudios en tiempos y comunidades con tal nivel de ruptura social es bastante complicado. Tiene que ver con muchos análisis de la ética, tanto para los especialistas como el alumnado”.
Aunque el volumen muestra la parte más luminosa de la comunidad, la especialista recordó que el contexto obliga a reflexionar sobre la responsabilidad ética y la vocación con las personas.
La obra ha sido recibida con entusiasmo en universidades y comunidades. “Es una publicación que gusta mucho. Gusta de manera física porque es hermoso, pero porque rescata la historia de nuestras tradiciones, de los usos y costumbres de los pueblos originarios”, apuntó.
El volumen integra reflexiones sobre interculturalidad, economía comunitaria, la situación de las mujeres y aspectos rituales de la muerte. “Es un reconocimiento al trabajo milenario”, enfatizó Huacuz Elías.
La figura humana como eje de creación y riesgo
Anabella Barragán Solís, profesora de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), explicó que surgió del proyecto de exploración Cuerpo y Antropología Médica que busca comprender cómo el ambiente laboral, ecológico, familiar y urbano repercute en la salud de las personas. “Pensamos la corporalidad desde una perspectiva integral, holística”.
Su análisis en Santa Clara del Cobre y Capula ha permitido observar la maestría de los artesanos y descubrir lo que hay detrás de cada pieza: la vida, los sueños y la corporalidad de quienes las producen. “Quisimos saber qué hay detrás de los objetos, dónde están las personas, dado que a nosotros nos importan los ciudadanos”.
En entrevista aseguró que un hallazgo fundamental fue la participación femenina en la producción. “Ellas son las que le dan el terminado a las obras. Se inspiran en sus huertos familiares, en las flores, las plantas, los animales de su entorno; muchas veces no se les reconoce como creadoras, porque lo que vemos es el taller es al hombre. Son oficios colectivos donde también intervienen niños y personas mayores”.
También visibiliza los riesgos que enfrentan los artesanos como quemaduras, inhalación de vapores tóxicos y exposición a sustancias químicas como ácido sulfúrico y gasolina. “Vi niños limpiando piezas con ácidos, aunque con las manos sin protección”, advirtió Barragán Solís.
Exhortó en la necesidad de proteger tanto el conocimiento como a quienes lo poseen. “El público en general tiene que saber que, al artesano, al artista creador original, hay que cuidarlo y comprar las piezas a precio justo”.
Coincidieron en que el futuro de Santa Clara del Cobre pasa por valorar la cultura y proteger la salud de quienes la sostienen. “A México le hace falta el reconocimiento de los usos y costumbres y la autonomía”, refirió Huacuz Elías.