El yoga como herramienta de autoconocimiento para la detección de cáncer de mama
Número 516
*En la Rectoría General se efectuó una clase de esta disciplina para sensibilizar sobre esta enfermedad

Hablar de cáncer de mama es una prioridad que debe hacerse con frecuencia en cada uno de los espacios de la vida universitaria, fue por ello que en el marco del 19 de octubre, Día Internacional de la Lucha Contra el Cáncer de Mama, la Subdirección de Actividades Deportivas y Recreativas de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) convocó a una clase de yoga para sensibilizar sobre la importancia de realizar diagnósticos oportunos sobre esta enfermedad.
La maestra Rita Sara Marín Gómez, quien además de ser egresada de la Licenciatura en Psicología Social por la UAM es también terapeuta ayurvédica y deportista de alto rendimiento, encabezó esta clase de yoga en las áreas verdes de la Rectoría General, a la que acudió un número importante de trabajadores, quienes además de lograr diversas asanas (posturas) escucharon atentos una plática introductoria sobre el cáncer de mama.
En esta charla Marín Gómez explicó que la anatomía de las mamas comprende externamente la piel y pezón, pero por dentro están los vasos sanguíneos, el músculo, los vasos y ganglios linfáticos, la grasa, las glándulas y los conductos lactíferos.
Los ganglios linfáticos son de suma importancia para el cuerpo y se asemejan mucho a las carreteras, además de ser canales funcionan como retenes de inspección que detienen aquello que no es normal, como las células malignas, pero de ellas algunas resultan bastante escurridizas y logran alojarse en los ganglios, lo que hace difícil la detección del cáncer.
Por otra parte, la terapeuta dijo que las células cancerígenas son aquellas que proliferan y crecen ininterrumpidamente sin nada en el cuerpo que de manera natural las detenga, contrario al ciclo natural de una célula, éstas no mueren, sino que proliferan sin cesar hasta volverse una bolita. Estas células no son movibles, se quedan en un mismo lugar y empiezan a expandirse como arañas, quedando enquistadas en algún ganglio para esparcirse hasta lograr alcanzar los órganos, lo que ocasiona dolor.
Marín Gómez expuso que las características que se asocian con un mayor riesgo de desarrollar esta enfermedad incluyen antecedentes familiares con este mal, ser mujer mayor de 40 años, menopausia tardía, menarca temprana, no tener hijos antes de los 35 años, no haber amamantado a sus bebés por al menos un año y usar anticonceptivos por tiempo prolongado.
Asimismo, el alto consumo en grasas y azúcares, la obesidad, el uso de alcohol y tabaco y la exposición a radiación, agudizan la posibilidad de contraer este cáncer, el cual no sólo da a mujeres, sino que en una proporción mucho menor, puede ser contraído por hombres.
De modo que el estilo de vida ideal debe incluir ejercicio por al menos 20 minutos al día con constante movimiento para generar sudoración y quema de calorías, mantenerse en un peso ideal, evitar alimentos procesados y sustituirlos por frutas, verduras y cereales.
Pero si una persona desarrolla uno o más de los siguientes síntomas o signos, debe acudir de inmediato al médico: un bulto que se palpa como un nudo firme o un engrosamiento de la mama o debajo del brazo, cualquier cambio en el tamaño o la forma y secreción del pezón que se produce en forma repentina que contenga sangre o se produzca sólo en un pecho.
Pezón invertido hacia dentro o una llaga ubicada en la zona del pezón, irritación de la piel o cambios en ésta, como rugosidades, hoyuelos, escamosidad o pliegues nuevos, mamas tibias, enrojecidas e hinchadas, con o sin erupción cutánea con rugosidad que se denomina “piel de naranja” y dolor, particularmente aquel que no desaparece.
Para una detección oportuna lo primero y más importante es conocerse a una misma y hacer revisiones circulares por toda la mama, empezando por la axila hasta terminar en el pezón, para después dar un ligero apretón intentado ver que no haya ningún tipo de secreción.
Entre los cánceres, el de mama es la primera causa de muerte hasta el momento y la detección temprana es la oportunidad para evitar una metástasis, es decir, que las células cancerosas se separan del sitio donde se originaron y formen tumores nuevos en otras partes del cuerpo, sin poder dar marcha atrás.
Con esta clase de yoga se invitó a sensibilizarse sobre la importancia de realizar autoexploraciones antes, durante o días después de concluir con el periodo menstrual y acudir al médico si es necesario.
La maestra Marín Gómez ha trabajado por mucho tiempo en la integración emocional de las personas, situación que la acercó al yoga y a pacientes con cáncer, quienes mejoraron en su salud al integrarse a esta disciplina espiritual, física y mental originaria de la India.
Cabe mencionar que en la Rectoría General de la UAM, la Subdirección de Actividades Deportivas y Recreativas ha iniciado un programa de bienestar integral que incluye clases de yoga los días lunes, miércoles y viernes, de 8:00 a 9:00 horas, una actividad gratuita para los miembros de su comunidad, a la que sólo hay que integrarse con un tapete, ropa cómoda y muchas ganas de reconectar al cuerpo con la mente y el espíritu.