El arte como ejercicio de memoria


  • Inostroza Cárcamo presentó un recorrido por su práctica artística, donde la materia funciona como archivo vivo
  • CCA Casa del Tiempo realizó el conversatorio Arte, territorio y construcción de lo común


Número 085

La potencia de la memoria a través del arte queda de manifiesto en el trabajo de Cristian Inostroza Cárcamo (La Granja, Santiago de Chile, 1984). Su obra se vincula con los movimientos sociales de las últimas décadas, y pone atención en las expresiones culturales de las comunidades urbanas de Chile, con énfasis en los sectores populares e indígenas.

En el marco de su visita a México, el licenciado en Artes Plásticas y magíster en Artes por la Universidad de Chile encabezó el Conversatorio Arte, territorio y construcción de lo común, en el Centro Cultural Casa del Tiempo de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Durante el encuentro, Inostroza Cárcamo presentó un recorrido por su práctica artística, donde la materia funciona como archivo vivo, la curaduría se convierte en una forma de investigación crítica frente a la historia oficial, y las prácticas colaborativas abren espacios de producción de conocimiento colectivo y comunidad.

La trayectoria de Inostroza Cárcamo se articula con las movilizaciones sociales ocurridas en Chile en 2011, un contexto que lo llevó a replantear estrategias artísticas para estimular el pensamiento crítico en torno a la historia oficial del país. Desde entonces, su trabajo dialoga con conflictos sociales, disputas simbólicas y procesos de resistencia.

Un ejemplo es Liberar (2018), obra que consiste en cortar monedas chilenas de 100 pesos como símbolo de la liberación de la imagen grabada de una mujer mapuche junto a la inscripción “República de Chile, pueblos originarios” en un contexto histórico marcado por la exclusión, la estigmatización y el despojo territorial que ha enfrentado el pueblo mapuche.

La exposición de 2025 Ver de noche, retoma acontecimientos del pasado para contrastarlos con el presente, “como una forma de escarbar en lo que se ha omitido, de revelar lo que yace bajo la superficie y reflexionar sobre esas historias que forman parte de quiénes somos”.

La pieza central es la figura de Diego Portales, un personaje polémico en la historia de Chile por ser el artífice del orden autoritario tras la independencia, al priorizar la estabilidad estatal por encima de las libertades individuales. Para esta obra Inostroza Cárcamo realizó un escaneo volumétrico en 3D del busto y brazo de la escultura ubicada en la Plaza de la Constitución, la cual conserva múltiples impactos de bala ocasionados durante el golpe de Estado de 1973. Con ello, el artista busca enfatizar la conexión entre las “heridas” de la historia y los relatos fundacionales que atraviesan su producción artística.

En relación con el paisaje urbano periférico y el imaginario popular, el artista ha recurrido a la instalación, el dibujo, la pintura, el video, además de acciones colaborativas con comunidades específicas e intervenciones en el espacio público.

Es el caso de Re-composición periférica (2013), una intervención visual y sonora. Ante la poca comunicación que el artista detectó entre vecinas y vecinos de su barrio de La Granja, propuso grabar sus voces para reproducirlas a una hora determinada desde sus propias casas. La acción propició un momento de escucha colectiva y cruce de mensajes.

A esta línea se suma Resentimiento (2018), intervención en la población Santo Tomás, en la comuna de La Pintana. La obra consistió en colocar una plantilla de esténcil con la palabra e invitar a la gente del barrio a jugar y patear una pelota embarrada de lodo contra el muro.

Inostroza Cárcamo reconoció que desde joven sintió cierta hostilidad  ante  instituciones y gobiernos que venían acompañados de injusticias, desigualdad y promesas incumplidas: “el arte me fue sanando, ha sido terapéutico y empecé a entender que el resentimiento no era sólo rencor, sino un ejercicio de memoria”.

En ese sentido, destacó las aportaciones y el acompañamiento que se puede hacer desde el arte a los procesos socioculturales impulsados por las mismas comunidades.

Miembro del colectivo CHARCO, ha trabajado en proyectos educativos en escuelas y en colaboración con diversas organizaciones sociales. Su obra ha sido exhibida en barrios, espacios independientes e instituciones culturales como el Museo de la Solidaridad Salvador Allende, el Museo Nacional de Bellas Artes, el Museo de Arte Contemporáneo, entre otros.

El conversatorio fue moderado por la arquitecta Bárbara Muñoz de Cote, directora de Arquitectura de lo Invisible, laboratorio transdisciplinario enfocado en procesos participativos, dispositivos dialógicos y pedagogías críticas en territorio.

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