La amistad bajo la lupa de normas sociales y roles de género
Número 066
Los hombres suelen ser pragmáticos en sus objetivos, mientras las mujeres construyen la amistad en una entrega de tiempos y afectos denotados

La amistad emerge como un recurso invaluable que se genera y distribuye de diferente manera según el género, la clase social y la ubicación geográfica, afirmó Carolina Peláez González, investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), quien sostiene que las normas y roles de género interviene en cómo se establecen y mantienen los amigos.
“Nos encontramos en un giro de inflexión de nuestras relaciones afectivas, de amistad y de pareja, que cuestionan la relevancia del matrimonio como una parte importante de la institución familiar e incluso el de la unión de dos personas”; por lo que la sociología ha reflexionado sobre el papel de la amistad en los procesos de cambio social y en la reconfiguración de las conexiones en las sociedades modernas, apuntó.
En el marco de la celebración en México y algunos países de habla hispana del Día del Amor y la Amistad, este 14 de febrero, la especialista apuntó que la amistad se eleva a un mayor componente esencial en los lazos cotidianos entre individuos.
El Día del Amor y la Amistad conmemora la vida de San Valentín, un sacerdote romano del siglo III D.C. que se encargaba de realizar bodas secretas en tiempos cuando Claudio II prohibía el matrimonio entre jóvenes, mientras la Organización de las Naciones Unidas (ONU) designó el 30 de julio como el Día de la Amistad, por ser una de las más gratas experiencias del ser humano.
En entrevista, la doctora Peláez González señaló que estas alianzas trascienden las instituciones tradicionales y se consolidan como soportes emocionales; sin embargo, existe una notable diferencia en cómo se establecen estos vínculos entre mujeres, hombres y entre ambos géneros.
De acuerdo con la académica del Departamento de Relaciones Sociales de la Unidad Xochimilco, las normas de masculinidad y feminidad las “construimos de modo específico la unión entre mujeres, entre varones o entre una y otro”, lo cual en muchas ocasiones deviene en amor romántico.
Más allá de la discusión sobre la diversidad sexual, planteó la necesidad de destacar las formas como se interrelacionan los sexos binarios en los vínculos de amistad. Las prácticas de amistad desarrolladas por los hombres difieren en gran medida de la convivencia experimentada por las mujeres al reunirse para vivenciar su unión. Los varones suelen ser pragmáticos en sus objetivos y en general descansan en el hecho de que, en los tiempos de esparcimiento, ellos no tienen mucho por resolver para tener un encuentro relajado con sus pares, explicó la maestra en estudios de género.
Las mujeres, por su parte, construyen la amistad en una entrega de tiempos y afectos denotados; se miran a los ojos y platican sobre cómo se sienten, qué viven y experimentan; preparan el terreno del encuentro casi como un ritual; es de hecho una especie de interacción terapéutica. Hay frases recurrentes que citan: “para qué quiero ir a terapia si tengo a mi mejor amiga”, subrayó.
Además, con su sensibilidad construida socioculturalmente y asociada a la posibilidad de comunicar, sentarse a hablar y pensar estas relaciones como un espacio de apoyo y soporte; ven a la amistad de manera mucho más íntima respecto de la ocurrida frecuentemente entre hombres, pues sin duda persiste un conjunto de elementos de masculinidad y mandatos de género que moldean las diversas formas de vinculación.
La especialista aseveró que la corporalidad masculina y la agrupación de sensaciones y emociones reprimidas están relacionados con prejuicios, con una educación promotora de asociar las muestras de cariño con debilidad y falta de virilidad, ello marca ciertas normas afectivas de interacción, mientras por el lado de la enseñanza femenina se incentiva el contacto físico además de la expresión abierta de los sentimientos.
“Nuestros procesos biográficos no son lineales, se forman y construyen a la par de una serie de prácticas, acciones y relaciones forjadas a lo largo de nuestra vida, donde siempre están presentes las amistades unidas por diferentes motivos y constituyen parte del tejido social”, enfatizó Peláez González.