La UAM está preparada para enfrentar los retos futuros de la enseñanza universitaria
Número 073
En la sesión número 555 del Colegio Académico, fue presentado el documento Construyendo el futuro. Los desafíos de la docencia en la UAM
El gran reto consiste en lograr que continúe siendo una Institución destacada y que sepa salir airosa de las condiciones que le imponen las circunstancias actuales y por venir

Para cumplir con su importante responsabilidad social, la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) debe reconocer a la docencia como una de sus funciones básicas, en un marco de interacción constante con la investigación y la preservación y difusión de la cultura, de acuerdo con el documento Construyendo el futuro. Los desafíos de la docencia en la UAM, el cual responde al objetivo de llevar a cabo una reflexión exhaustiva sobre los aspectos considerados cruciales para el futuro de la enseñanza en la Institución.
En la sesión número 555 del Colegio Académico de esta casa de estudios, se indicó que el antecedente de dicho texto fue la constitución en 2022, por parte del Rector General y los rectores de las Unidades académicas, de una comisión, coordinada por Rubicelia Vargas Fosada, académica del Departamento de Química de la sede Iztapalapa, para examinar, reflexionar y abordar los retos significativos que enfrenta la enseñanza universitaria, una función primordial claramente definida en la Ley Orgánica, así como generar propuestas para su avance y fortalecimiento.
Luis Montaño Hirose, investigador del Departamento de Economía de la Unidad Iztapalapa, a nombre del grupo de trabajo, enfatizó que un gran desafío reside en lograr que la UAM continúe siendo una casa de estudios destacada, que sepa encarar con éxito los nuevos retos educativos que le imponen las actuales circunstancias, en el marco de sus primeros 50 años.
El escrito está dividido en tres partes: la primera ofrece un análisis del entorno nacional en el que la UAM desarrolla su función social, establecida en la Ley Orgánica, de ella deriva el marco institucional que regula la organización académico-administrativa, aunado a los procesos, mecanismos y procedimientos para el cumplimiento cabal de las funciones sustantivas que le han sido encomendadas por la sociedad mexicana, detalló.
El segundo apartado presenta un análisis de los retos más sobresalientes que enfrenta la docencia en la Universidad, los cuales se agrupan en la docencia como función marginal; el diseño, actualización, modificación y supresión de planes y programas de estudio; los problemas de coordinación interna y externa en la gestión; la evaluación y finalmente la enseñanza después de la pandemia. Sobre cada uno de estos desafíos se despliegan los asuntos más importantes a abordar desde políticas, estrategias y acciones que podrían contribuir a su posible solución.
La tercera parte propone un modelo educativo integrador que busca, sin dejar de reconocer las especificidades de cada Unidad académica, articular los esfuerzos institucionales y darles coherencia e identidad para contar con un modelo educativo que considera tres dimensiones: la filosófica, la pedagógica y la organizacional.
En las consideraciones expuestas en el documento se destacan el respeto a la diversidad de la identidad de cada una de las Unidades, reconociendo los rasgos distintivos de cada modelo académico y educativo para el desarrollo armónico del conjunto de la Universidad; el vínculo docencia-investigación como uno de los pilares del proyecto universitario; el modelo universitario de la UAM, que es esencialmente presencial.
No obstante, plantea que su fortalecimiento puede aprovechar los aprendizajes y experiencias de las tecnologías educativas para incursionar en modalidades presenciales o semipresenciales, así como para apoyar el diseño y desarrollo de estrategias para fortalecer los procesos de enseñanza aprendizaje.
En tanto, la incursión que la Institución realice en modelos virtuales o híbridos deberá fundamentarse en la decisión argumentada de los órganos correspondientes.
La propuesta tiene como objetivo principal contribuir al fortalecimiento de la docencia en la UAM, una función que ha perdido gradualmente su centralidad debido a diversas causas. Entre éstas, han tenido un papel central las políticas públicas modernizadoras que orientaron la educación superior en el país al menos por 30 años, mismas que generaron dependencia extrema entre la calidad, la evaluación y el financiamiento.
Así, mejorar la calidad de la docencia generará efectos positivos en la atención al alumnado, en el desarrollo de la investigación, en la difusión y visibilidad del trabajo que produce la universidad y en su impacto social en su conjunto.
La mejora de la docencia requiere la movilización de los recursos y capacidades institucionales disponibles, con la expectativa de que la UAM continuará siendo un factor de desarrollo, de equidad, paz y sostenibilidad en los años que vienen, más complejos e inciertos, advierten los especialistas.
Para cumplir con su gran responsabilidad social, la UAM debe aprovechar la riqueza de su diversidad a través de la promoción de esquemas de colaboración, adaptando constantemente sus estrategias pedagógicas al cambio incesante del devenir social.
Todo ello porque una universidad abierta al tiempo requiere fortalecer los mecanismos que le permitan acercarse al ideal humanista de la educación, aquella que prepara para la vida y que permite enfrentar de mejor manera los grandes desafíos de la humanidad en un futuro cada vez más complejo e incierto. La construcción del futuro es siempre una tarea reflexiva, colectiva y urgente.
La comisión encargada de elaborar este documento estuvo conformada por Rubicelia Vargas Fosada, Rafael Escarela Pérez, Javier Juan Froilán Martínez Pérez, Alejandra García Franco, Esther Morales Franco, Tiburcio Moreno Olivos, Mercedes Jatziri Gaitán González, Pablo César Hernández Cerritos, Luis Montaño Hirose, Óscar Enrique Hernández Razo, Rafaela Blanca Silva López, Angélica Buendía Espinosa, Jaell Durán Herrera y Marisa Ysunza Brena, investigadoras e investigadores de las cinco unidades de la Universidad.
Los miembros de dicho grupo de trabajo recibieron el reconocimiento del Rector General, de la Secretaria General, de Rectoras y Rectores de Unidad, además de académicas y académicos, quienes coincidieron en la necesidad de dar una mayor difusión al escrito con el fin de que pueda ser consultado y en su caso enriquecido por los miembros de la comunidad universitaria.