El Día Cero del agua es inevitable, pero requiere compromiso y acción


Número 158


Aunque no estamos en un punto alarmante, si no actuamos todos llegará más pronto: investigadora de la UAM

Una estrategia es que las ciudades sean autónomas en términos hídricos y que no dependan del trasvase del líquido de otras regiones



El Día Cero del agua puede llegar antes de lo previsto si no atendemos los indicios que advierten sobre la insuficiencia del recurso, su deteriorada calidad, los grandes problemas con su gestión y la necesidad de diseñar estrategias para asegurar el equilibrio, sobre todo en los procesos de planeación urbana, advirtió Abigail Martínez Mendoza, investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

“Si bien no estamos en un punto de alarma total, tenemos que implementar nuevos planes para garantizar el abasto de la mano de gobiernos locales, el gobierno federal, la iniciativa privada, las universidades y la ciudadanía, ya que si no actuamos en conjunto nos va a llegar, quizá no mañana, pero paulatinamente estaremos más cerca”, reconoció en entrevista.

Estrategias como la recarga de acuíferos y otras alternativas basadas en la naturaleza, como la captación de agua de lluvia, pueden ser soluciones viables que se integren a las prácticas diarias, pero es preciso replantearnos qué hacen los organismos operadores y cómo está funcionando la Ley de Aguas Nacionales para encontrar soluciones.

La académica del Departamento de Procesos Sociales en la Unidad Lerma destacó la necesidad de no depender de los trasvases, ya que “la Ciudad de México ya no puede depender de los sistemas Lerma ni Cutzamala, porque si bien en su momento fueron una solución, actualmente están generando nuevos problemas”.

Una de las estrategias recomendadas es que las regiones, ciudades y poblados sean autónomos en términos hídricos, que no dependan del líquido de otras localidades, más allá de precisar de tácticas paliativas.

Aunque en la Ciudad de México el reto es mayor también existen proyectos de investigación que realiza la academia, así como importantes iniciativas de asociaciones civiles para encontrar alternativas para mejorar el suministro.

Los recursos hídricos son responsabilidad de todos los niveles de la sociedad, de todas las instituciones, de todas las personas, no es algo que le competa al gobierno exclusivamente, a pesar de que la normatividad mexicana así lo indica, pues si bien las aguas son de la nación, su adecuado uso depende de todos, aseguró la doctora en Estudios Sociales.

La Ciudad de México enfrenta un desafío complejo en la gestión debido a su condición de cuenca, ya que las abundantes lluvias de temporada no pueden reinyectarse al subsuelo y, por ende, provocan inundaciones y el resto del año se presenta sequía, lo que genera la necesidad de recurrir a los trasvases para acceder al líquido vital a partir de otras cuencas, específicamente de los sistemas Cutzamala y Lerma.

El problema con los traslados de líquido es que en la red de distribución y su llegada a la metrópoli se pierde alrededor del 40 por ciento del recurso.

En estos casos se podría mejorar la capacidad a través de infraestructura verde, sugirió en entrevista Aarón Eduardo Morales Santos, especialista en análisis de vulnerabilidad y adaptación al cambio climático.

“Hay ejemplos fantásticos de otras urbes donde inundan ciertos reservorios de la ciudad para que se infiltre agua al subsuelo, como una solución más basada en la naturaleza y no a través de reinyección directa en el acuífero; de hecho, debería ser un eje primordial de combate a la sequía en nuestra capital tener un mejor manejo durante la temporada de lluvias y crear reservorios que permitan la infiltración”, señaló.

Esto daría grandes soluciones en términos de la escasez de agua y mantendría un control para evitar hundimientos, que es el otro problema presente en la ciudad generado cuando se extrae líquido del subsuelo, lo que crea cavernas y el suelo tiende a acomodarse.

El doctor Morales Santos sostuvo que existe además un componente social en el que una parte de la población tiene disponibilidad todo el tiempo y consume más de 350 litros al día, mientras que en zonas como Iztapalapa y otras demarcaciones no cuentan con el líquido la mayor parte del tiempo, lo que genera desigualdad, que tiene que ver más con una gestión social del recurso.

El egresado de la Licenciatura en Economía por la Unidad Xochimilco refirió que si bien las tarifas del bien hídrico son progresivas; es decir, que a medida que se aumente el consumo se incrementa el costo por metro cúbico, esta medida no es suficiente, por lo que propuso que incluya un componente a través del valor catastral del suelo, o alguna otra estrategia para identificar zonas de alto valor agregado y de consumo elevado.

“Esta idea del Día Cero del Agua es, desde mi perspectiva, una metáfora que nos urge a la acción, y que requiere del compromiso de autoridades gubernamentales, de la academia, de la iniciativa privada y de la sociedad civil”, aseveró.

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