Necesario, usar el patrimonio edificado para conservar sus valores y memoria
Número 182
El reto radica en conservar los valores y la memoria del lugar en equilibrio con el medio ambiente
El rector de la Unidad Xochimilco de la UAM conversó en torno a la reutilización del patrimonio edificado


El aprovechamiento de espacios construidos ha sido, desde los primeros asentamientos humanos, una práctica histórica y hoy la arquitectura tiene el reto de “extender la vida de los edificios con un uso contemporáneo”, afirmó Francisco Javier Soria López, rector de la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
Durante la conversación La reutilización del patrimonio edificado en el marco de la sustentabilidad ambiental organizada por el Proyecto de Divulgación de la ciencia de esa sede, el arquitecto señaló que las edificaciones representan un legado porque tienen un valor histórico, estético, arquitectónico o económico.
Por tanto, la importancia de volver a utilizar estos espacios radica en que “la dinámica social va cambiando” y las condiciones sociales, económicas y de ópticas de la arquitectura de antaño ya no son las mismas que las actuales.
Los conventos del siglo XVI que se usaron para catequizar eran grandes monumentos, robustos, fuertes, porque la idea era la de una arquitectura militar y tenían una configuración integrada por un claustro, el templo y la capilla abierta. Hoy en día estas edificaciones no se usan para los mismos propósitos; sin embargo, es necesario utilizarlos para evitar su pérdida, advirtió.
De acuerdo con el maestro en restauración arquitectónica por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, para que no se pierdan la vida de estas edificaciones debe ser extendida a partir de un uso contemporáneo.
Añadió que algunos de estos grandes espacios se usan ahora como centros culturales, hoteles, centros comerciales, incluso como casas o residencias, y aunque cuesta mucho su conservación “lo que no se usa, no se conserva; por eso es tan importante dar un uso al patrimonio”; es decir, “no sirve restaurarlo, conservarlo, meterle miles de pesos y después que se quede como una pieza de museo, porque los edificios se mantienen vivos con el uso”.
El ejemplo claro es el antiguo edificio del Banco de México para la colección de numismática, utilizado como vecindad durante casi 150 años y de no haber sido destinado a ello probablemente se hubiera destruido, aunque “por supuesto que muchos de estos usos implicaron transformaciones, a veces algo invasivas y un poco destructivas”.
La reutilización es ya “una práctica profesional del arquitecto” y de lo que se trata es de hacer que contribuya a la conservación y, a la vez, a la actualización, con el propósito de que la restauración genere un nuevo lugar en el lugar de siempre”.
“El reto radica en cómo conservar los valores y la memoria del lugar, a la vez que se da paso a un uso contemporáneo”, enfatizó.
El doctor en Proyectos Arquitectónicos por la Universidad Politécnica de Cataluña reconocióque generalmente nos inclinamos por los valores históricos y arquitectónicos de una edificación; sin embargo, también vale considerar los aspectos ambientales, porque la naturaleza también es un patrimonio que debemos conservar.
En realidad, los patrimonios cultural y natural “se integran” porque una forma de respetar y conservar la naturaleza es incrementar el ciclo vital de los edificios; es decir, “si ya se hizo un gasto energético en sacar piedras, en convertirlas en cemento, en energía, etcétera, entonces al reutilizar y extender la vida de un edificio de 50, 100 o a 200 años implica ahorros y evitar contaminación”.
México tiene un gran patrimonio edificado, “pero si no lo utilizamos en cosas productivas no va a haber manera de mantenerlo y también corremos el riesgo de perderlo”, finalizó.