La actividad editorial debe estar abierta a la innovación
Número 213
Gerardo Kloss presentó en la FILUG El imaginario editorial. Cambio y resistencia de los editores (y de los diseñadores editoriales) en México
La obra del académico de la UAM invita a mirar con lupa los discursos que sostienen al campo editorial


El veloz proceso de cambio de las tecnologías de información y de los patrones de consumo cultural impone a la actividad editorial grandes retos de innovación, actualización y capacitación, pero, sobre todo, romper la resistencia al cambio y generar nuevas estrategias desde el cuestionamiento del imaginario tradicional de lo que se ha hecho siempre, expresó Gerardo Kloss Fernández del Castillo, académico, editor y diseñador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y actual secretario de la Unidad Cuajimalpa de esta casa de estudios.
En la presentación de su más reciente obra El imaginario editorial. Cambio y resistencia de los editores (y de los diseñadores editoriales) en México, en el marco de la Feria Internacional del Libro de la Universidad de Guanajuato 2025, el investigador expuso que luego de analizar algunas discordancias entre los viejos discursos vigentes y las nuevas realidades cambiantes, respecto a la lectura, el libro, el diseño y la edición, llegó a la conclusión de que “el eslabón perdido que encierra todo está en la sociología”.
Esta disciplina explica la construcción del sentido o el significado en el seno de la vida social, como diría Sassure, además es la herramienta indispensable para hacer una buena intelecto-retórica, para entender cuál es la estructura del campo social en el que se actúa.
Consideró que la parte más relevante del libro, más allá de la crítica de los discursos del diseño, la lectura o la edición, es haber entrevistado a 24 figuras de la televisión en México, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, con preguntas sociológicas muy capciosas, tales como ¿qué hace un editor? ¿Qué problemas resuelve? ¿Cómo llegó a ser editor? ¿Qué cosas necesitaría saber una persona para llegar a ser editor?
Esas preguntas “obvias, casi socráticas que nadie pregunta más que los filósofos y alguno que otro sociólogo, son la carnita del libro”, porque es posible darse cuenta que la gente más vanguardista o más destacada en el campo editorial de México sigue repitiendo muchas fórmulas tradicionales, “y si no tenemos una herramienta teórica fresca y afilada para enfrentar esto, efectivamente la industria editorial estaría en riesgo”.
Sin embargo, “si imaginamos que el trabajo del editor es colocar los contenidos en el lugar, momento, plataforma, soporte y precio en el que sean más significativos para un lector real, entonces esta industria va a seguir existiendo durante todos los siglos y milenios por venir”.
Xiluen Zenker, directora general de Solar, Servicios Editoriales, S. A. de C. V., subrayó que Kloss parte de la idea muy poderosa de que el mundo editorial está lleno de discursos que repetimos sin pensar; “decimos, por ejemplo, que leer es bueno, que el libro es un objeto noble, que la edición es una labor cultural elevada y que el diseño editorial es el arte de hacer legible un texto”.
Y si bien todas esas frases tienen algo de verdad, también son palabras clave, es decir, “palabras que usamos con tanta frecuencia y con tanta carga simbólica que dejamos de interrogarlas, las damos por hechas y al hacerlo, dejamos de ver lo que realmente está pasando”.
Así, “el autor nos sugiere desmontar ese imaginario, no para destruirlo, sino para observarlo, cuestionarlo y poder construir algo nuevo”, dijo la integrante del Consejo Directivo de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (CANIEM).
Señaló que esta obra invita a mirar con lupa los discursos que sostienen al campo editorial, los que circulan sobre la lectura, el libro, el diseño, el papel, lo digital, la corrección, el autor, el editor y el lector, “para darnos cuenta de que muchas de nuestras prácticas se basan más en la nostalgia que en la estrategia y más en la idealización que en la realidad”.
Hoy la industria se enfrenta a redes complejas, caóticas y descentralizadas, en las que participan autores autopublicados, influencers que recomiendan libros, plataformas digitales, blogs, redes sociales y un sin fin de nuevos actores que rompen la linealidad del proceso tradicional, añadió.
“Y, sin embargo, seguimos actuando como si el mundo editorial fuera el mismo de hace 50 años; es decir, seguimos hablando del libro impreso como si fuera el centro del universo, del lector como una figura idealizada y pasiva, del editor como un guardián de la cultura”.
En ese sentido, el volumen nos permite entender que editar no simplemente es dar forma a un texto, sino comunicar desde un lugar ético, estético, político y cultural.
“Cada decisión tipográfica, cada margen, cada portada, cada página es una toma de posición, un gesto de sentido, pero Gerardo Kloss no nos propone una solución cerrada ni una receta mágica, sino pensar mejor, tomar conciencia con más honestidad de lo que estamos haciendo y cómo lo elaboramos”, finalizó.