La huella de Pedro Ramírez Vázquez en la UAM
Número 226
Desde el Estadio Azteca hasta esta Universidad, su legado sigue vigente en la academia y la arquitectura
La Casa abierta al tiempo refleja la visión sobre la educación y la tradición mexicana

El arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, primer rector de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), ha sido objeto de múltiples estudios, escritos y debates; su obra y vida han dejado una huella tanto en la arquitectura mexicana como en la educación superior de México; por ello, la comunidad universitaria de la Casa abierta al tiempo reflexiona hoy sobre la estrecha relación que existe entre su trabajo y la UAM.
El pasado 16 de abril, fecha de su nacimiento en 1919 y también de su fallecimiento en 2013 fue una oportunidad para reconocer su contribución a esta casa de estudios y su visión arquitectónica que fueron determinantes en la creación de esta Institución concebida como un modelo educativo innovador, pero también fue el arquetipo del Estadio Azteca, el Museo de Antropología y la nueva Basílica de Guadalupe.
Desde su nombramiento como primer rector de la UAM, el 10 de enero de 1974, el arquitecto impulsó un modelo basado en el sistema trimestral. “No es una universidad más. La Metropolitana tiene que ser identificada con México, por eso tiene que estar asentada en su tradición, abierta a lo nuevo, a nuevos pensamientos de los jóvenes, a los tiempos, a la tecnología flexible; autónoma”, recordó su hijo Pedro Ramírez Campuzano.
La maestra Areli García González, directora de la División de Ciencias y Artes para el Diseño de la Unidad Azcapotzalco, afirmó que “el arquitecto Ramírez Vázquez, ya sabemos que tuvo una trayectoria y un papel fundamental en la Universidad, es el gestor de donde estamos; pero desde la disciplina en la que me encuentro y en la división, pues es fundamental el conocimiento que él transmitió al alumnado, al profesorado y sobre todo la visión académica que tuvo”.
García González sostuvo que “fue un personaje que miro más allá de la tendencia. Fue un hombre muy visionario, adelantado, que al final destacó en muchos rubros, en sus enfoques de mobiliario, cuestiones gráficas. Toda esta parte del trabajo de Juegos Olímpicos de verdad es una joya.
La doctora Isaura Elisa López Rivero, coordinadora de la Licenciatura en Arquitectura de la Unidad Azcapotzalco, al referirse a Ramírez Vázquez apuntó que “sin duda en las aulas identificaba cuáles eran las necesidades y los retos a los que tenía que enfrentarse el alumno para desarrollar creatividad, propuesta, planeación y visión, y ese tipo de inquietud y de comportamiento lo llevó a generar precisamente planes y programas que aunque han ido evolucionando en nuestra Universidad, se ven totalmente reflejados en lo que es la arquitectura”.
“Desde que él toma la rectoría, desde que él identifica y ubica a ciencias y artes para el diseño, se ve como una necesidad. Ya se estaban vislumbrando cambios a nivel mundial, él lo visualiza y lo propone”, consideró.
“Siempre se manifestó como una persona inquieta y muy solicitada en ámbitos diversos. No solo fue el tema de la arquitectura, también de la planeación de ciudades, la generación de planes maestros, la visión futurista de cómo podría desarrollarse la convivencia entre las personas en determinados espacios; fue también un pionero en diseño industrial e imagen gráfica”.
El doctor Eduardo Langagle Ortega, arquitecto y amigo personal de Ramírez Vázquez, lo recuerda como “un excelente arquitecto, muy creativo. No tuvo una línea nada más de producción como Legorreta, pero se ajustaba a cada condición. Desde luego. Yo creo que él fue el más completo político, pues está en el Estado, fue rector de la universidad y, por otro lado, fue un creador de las más importantes obras de México”.
El lingüista y doctor Honoris Causa por la UAM, Miguel León Portilla, recordó cómo surgió el lema de la UAM “Casa abierta al tiempo”, al señalar que en alguna ocasión Ramírez Vázquez “me preguntó qué podría escogerse como lema adecuado para la UAM y añadió que él me había oído hablar en una conferencia sobre el tiempo en el pensamiento náhuatl y que se acordaba que la palabra Cahuitl, que significaba tiempo en la lengua indígena”.
“La respuesta fue que así acontecía y pensé primero en el lema en náhuatl y le dije In Calli; la casa y luego Ixcahuicopa abierta o enfocada al rostro del tiempo. In Calli Ixcahuicopa. Eso me gustó mucho. Vamos a poner eso, vamos a ponerlo en español Casa abierta al tiempo”, rememoró.
A este tributo se sumó Beatriz Solis Leere, profesora distinguida y fundadora de la UAM; “cuando se inauguraron en noviembre de 1974 las actividades y las clases en la Unidad Xochimilco, el arquitecto Ramírez Vázquez venía de las unidades de Azcapotzalco e Iztapalapa, donde ya estaba construidos los edificios e instalaciones, y nosotros en el campo abierto en Xochimilco, con aulas provisionales”.
La maestra Solis Leere refirió: “Le emocionó encontrar el enorme entusiasmo y la gran alegría con la que nosotros estábamos empezando también esta nueva universidad y se comprometió con que en el mes de diciembre ofrecería, en agradecimiento a nuestro entusiasmo y compromiso, una fiesta, una posada navideña (…) Durante mucho tiempo después se seguía comentando la festividad, organizada en una carpa de circo, donde tanto estudiantes como profesores estábamos sumamente agradecidos y doblemente comprometidos en sacar adelante esa Unidad”.
Las declaraciones fueron tomadas del programa Voces de la UAM, que transmite UAM Radio 94.1 FM, emisora que agradeció el apoyo para realizar el documental sonoro a la Coordinación General de Difusión y la Dirección de Comunicación Social de la UAM, Centro de Información y Documentación Histórica de la Universidad Autónoma Metropolitana, UAM Videos, UAM Foto, así como al Programa Historias de Vida. Producción del Canal 11.