Una mejor gestión del agua México requiere una visión a largo plazo
Número 359
*El rector de la Unidad Lerma de la UAM expresó que son necesarias políticas y proyectos estratégicos que deriven en programas que trasciendan sexenios
*La escasez del recurso sólo merece atención en momentos críticos, porque la problemática no es visible ya que se encuentra bajo tierra


Aun cuando México posee un sistema robusto de gestión de recursos hídricos teóricamente impecables, la realidad va más allá porque estructura y gestión e incluso la voluntad requieren de una visión, políticas y proyectos estratégicos a largo plazo que aterricen en programas que trasciendan sexenios, enfatizó el doctor Gabriel Soto Cortés, rector de la Unidad Lerma de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
Al participar en el Primer Congreso internacional Ciudades del futuro: desafíos frente a las crisis humanitarias con la ponencia La ciudad y el futuro del agua, sostuvo que en caso de decidir revertir la situación que vive México se tendrían resultados hasta pasadas un par de décadas, una vez arrancados los programas y proyectos de inversión en infraestructura hidráulica.
El investigador del Departamento de Recursos de la Tierra dijo que desafortunadamente estos temas se vuelven de mayor interés hasta que se generan crisis, “porque no son visibles, no se notan pues están debajo de la tierra”.
Aclaró, sin embargo, que la crisis hídrica no solo compete a México, sino que es una problemática a nivel mundial derivada de varias cuestiones que tienen que ver con el cambio climático y tampoco es nueva.
El especialista refirió que a pesar de que el país tiene una alta cobertura de agua y saneamiento, es decir, que muchas de las comunidades y poblaciones, incluso las que están alejadas de los centros urbanos, tienen una llave en su casa y drenaje, no siempre tienen disponibilidad del líquido.
Compartió que para entender la manera en que se gestiona el recurso la nación está dividida en 700 cuencas hidrológicas que pueden reagruparse en 13 secciones hidrológicas administrativas, cuatro de las cuales convergen en el Estado de México.
La entidad, apuntó, se encuentra fraccionada en siete zonas y 19 regiones y Lerma está en la zona cinco, denominada Valle de Toluca; ocupa la posición 25 en función de su superficie de 22 mil kilómetros cuadrados, que representa apenas el uno por ciento del territorio nacional, pero en términos de densidad poblacional cuenta con el 13.5 por ciento total del país con casi 17 millones de habitantes distribuidos en 125 municipios.
En el Estado de México hay 46 organismos operadores que no garantizan la eficiencia del cobro de cuotas por el servicio, puesto que solamente el 20 por ciento de la población paga, por lo que dejan de ingresar los recursos que deberían estar destinados al mantenimiento del servicio, en términos de accesibilidad y calidad.
El doctor Soto Cortés indicó que la entidad tiene 91 áreas protegidas que corresponden al 46 por ciento del territorio, fundamentales para la recarga de los acuíferos; sin embargo, 12 de las 25 cuencas se encuentran en déficit desde 2022 y destaca que las tres principales presas del Sistema Cutzamala –Valle de Bravo, Villa Victoria y Del Bosque– están a menos de la mitad de su capacidad.
Seis acuíferos están sobreexplotados entre el 10 y el 77 por ciento, lo cual significa que se extrae más de lo que se puede recargar de manera natural y llegará un momento en que se agotarán, detectando la crisis más severa en los acuíferos de Texcoco con 77 por ciento, por 42 del Valle de Toluca, que son los que proveen el 40 por ciento del agua potable en la entidad.
Sostuvo que una de las razones de la sobreexplotación es el compromiso por las cuotas de trasvase; es decir, el líquido que se comparte con otras entidades y localidades, pues tan solo los acuíferos del Cutzamala. Altamirano, Arcelia, Ciudad de México, Tepeji del Río y Valle del Mezquital surten a Guerrero, Hidalgo, Morelos y la capital.
Citó que, de acuerdo con un reporte de 2017, las 160 estaciones de monitoreo de calidad de las aguas superficiales indica que el 65 por ciento está fuertemente contaminadas, en tanto que 458 estaciones del Valle de México y 44 de la cuenca del Lerma-Santiago-Pacífico reportan aguas altamente contaminadas.
La cobertura en cuanto a servicio de agua potable y sanitarios es superior al 90 por ciento, esto es que en las casas hay drenaje y tuberías, pero la disponibilidad es baja y se aprecia en los municipios más poblados y con mayor desarrollo de actividades económicas, ubicados en las zonas de Toluca, el Valle de México, Ecatepec, Nezahualcóyotl, Naucalpan y Tlanepantla.
Las fugas del vital líquido también representan una problemática aunada a otro tema no tan visible pero difícil de contender que es el denominado huachicoleo de agua, que es el robo o consumo sin pagar por el servicio, “y aunque no hay una idea de la magnitud del volumen se considera que podría ser hasta del 25 por ciento de la disponibilidad”.
Ante los muchos pendientes, entre los que destacan la necesidad de formular la Ley general de Aguas Nacionales y corregir lo relacionado con las concesiones, “no hemos conseguido como país hacer ese cambio que se proponía como urgente”.
El rector de la Unidad Lerma señaló que esta sede universitaria se creó con la visión de hacer labores relacionadas al ambiente y apoyar la problemática de la zona y comunidad, a través de licenciaturas como Recursos Hídricos, Políticas Públicas y Biología ambiental.
Antes, la embajadora de Sudáfrica en México, Beryl Rose Sisulo, compartió cómo Ciudad del Cabo evitó llegar al llamado Día Cero, aun cuando el principal desafío es la falta de acceso al agua potable segura y a instalaciones de saneamiento particularmente en la zona rural.
Entre 2015 y 2018 la ciudad soportó sequías llevando a sus 4.6 millones de habitantes a quedarse sin el vital líquido, sin embargo, lo que salvó a la urbe fue una combinación de comunicación pública sostenida y soluciones de ingeniería innovadoras relacionadas con medir con precisión el consumo diario, así como los niveles de sus embalses que permitió establecer un objetivo del uso del agua por cada residente.
La campaña consistió en que tomaran solo duchas muy cortas y tiraran de la cadena del baño cuando fuera necesario, evitaran usar agua potable para riego en los jardines y exhortar a los visitantes de la ciudad a ahorrar el recurso como un local.
Incluso se compartieron experiencias aprendidas con México y, en particular con Lerma, no obstante, para Sudáfrica el riesgo de futura escasez sigue siendo un desafío muy importante, porque es una de las naciones más secas del mundo y la demanda sigue aumentando.
En el encuentro participaron las doctoras Luisa Fernanda Rodríguez, del Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora y Carolina Inés Pedrotti, de El Colegio Mexiquense, quienes reflexionaron en torno a los procesos y dinámicas de exclusión en las ciudades, qué significa y cómo entenderlo, aunado a las dinámicas de transformación social y urbana en la expansión territorial ocasionadas por las nuevas periferias de Toluca y el Valle de México.
El doctor Raúl Hernández Mar, investigador del Departamento de Procesos Sociales del campus Lerma, expuso los retos de esas ciudades del futuro, los cuales tienen que ver con inteligencia, tecnología e innovación como elementos importantes en el ámbito de la gestión.
Otro concepto abordado en la Unidad es la idea de Ciudad inteligente, que sin lugar a dudas es novedoso, multifacético, pero que “es un reto clasificarlo, caracterizarlo e implementarlo y que justo en estas primeras décadas del presente siglo se van caracterizando porque son espacio que por su naturaleza generan ambientes propicios para poder implementar lo que llamamos nuevas tecnologías de la información y comunicación”, reconoció.
De alguna manera, “estamos relacionados con esta idea de las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) y creemos que las ciudades son espacios propicios para poderlas desarrollar de una manera apropiada para potencializar la gestión urbana”.
Tener urbes inteligentes es que éstas sean más limpias, más seguras, mejor organizadas, más eficientes y amables con el medio ambiente, elementos planteados ya en la Agenda del Desarrollo Sostenible en el objetivo once, que presenta las metrópolis justas, inclusivas, seguras, sostenibles, democráticas, resilientes y algunas estrategias que se pueden llevar a cabo para desarrollar el enfoque de Ciudad inteligente, concluyó.