Una economía que también se sabe, se huele y se saborea


Número 362


La Rectoría General de la UAM abrió sus puertas a platillos tradicionales, pan sin gluten, jugos y chocolates artesanales

Cuadernos, muñequitas quitapenas y adornos hechos con materiales reciclados aportaron color y conciencia ecológica al Cuarto Foro para Repensar la Economía Social Solidaria



En el marco del Cuarto Foro para Repensar la Economía Social Solidaria organizado por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), la gastronomía emergió como una poderosa vía de expresión de los principios de colaboración, equidad y sustentabilidad que fundamentan este modelo económico alternativo. Muy lejos de ser solo un complemento logístico, la comida se convirtió en un eje articulador entre el pensamiento y la acción.

Bajo lonas sencillas y mesas llenas de color, los asistentes al foro se encontraron con más que platillos: se toparon con relatos de vida, trabajo colectivo y resistencia económica. Desde tamales de frijol con mole hasta chocolates en forma de animales y quesadillas, cada bocado invitó a reflexionar sobre lo que implica consumir con conciencia.

Cocinar como acto comunitario

Los puestos gastronómicos no solo ofrecieron una pausa deliciosa, sino que materializaron los valores de la Economía Social Solidaria (ESS). Las bebidas naturales con ingredientes locales, los alimentos envueltos con esmero y las sonrisas de quienes servían demostraron que alimentar también es un modo de cuidar, educar y transformar.

La preparación y distribución de alimentos, organizada por pequeños productores y emprendedores comunitarios, funcionó como una práctica viva del comercio justo. Cada platillo se volvió testimonio de un sistema económico que pone al centro el bienestar colectivo sobre la ganancia individual, priorizando relaciones éticas entre quienes crean y quienes consumen.

Uno de los espacios fue el dedicado al chocolate artesanal, presentado en formas lúdicas y empaques sostenibles, este producto simbolizó la posibilidad de construir cadenas de valor más justas. Detrás de cada barra había una historia de trabajo colaborativo, preservación de saberes ancestrales y autonomía frente a las prácticas depredadoras de las grandes industrias alimentarias.

Mientras se realizaba la inauguración y conferencias magistrales de este evento, en la explanada de la Rectoría General de la UAM se vivía la ESS en su expresión más tangible. Estos encuentros demostraron que las ideas pueden cocinarse a fuego lento y compartirse en comunidad. Porque si algo quedó claro en este Foro, es que comer, cuando se hace con conciencia y colectividad, también es una manera de transformar el mundo.

Dentro del mosaico de expresiones que integraron el Cuarto Foro para Repensar la Economía Social Solidaria de la UAM, un puesto destacó por la sutileza de sus formas, colores y propósitos: cuadernos, libretas y adornos que no solo encantan por su estética, sino por el modelo de economía que representan.

Este espacio, decorado con diseños originales y materiales reutilizados, brindó mucho más que objetos útiles: ofreció una lección de consumo consciente. Cada libreta, cada adorno, lleva consigo una historia de producción responsable, donde el reciclaje y la creatividad caminan de la mano para reducir el impacto ambiental sin renunciar al valor cultural ni al sentido práctico.

La panadería artesanal juega un papel clave en la ESS, ofreciendo mercancías accesibles y saludables para diversas necesidades alimenticias. La elaboración de pan sin gluten, es un ejemplo de cómo los pequeños productores responden a la demanda de opciones inclusivas, promoviendo el comercio justo y el consumo consciente.

Uno de los elementos simbólicos fue también las muñequitas quitapenas, figuras tradicionales de la cultura maya que encarnan la capacidad de aliviar preocupaciones a través del relato y la reflexión. Estas pequeñas representaciones no solo poseen un profundo significado espiritual, sino que también sirven como metáfora de la economía solidaria: una práctica colectiva que busca aliviar las desigualdades y fortalecer la cooperación entre individuos y comunidades.

Cosechar comunidad: de lo natural a lo solidario

Las mercancías naturales y elaboradas de manera artesanal son una alternativa clave dentro de la economía social y solidaria. No solo ofrecen beneficios para la salud, sino que también promueven el consumo local y la producción responsable.

Además, los jugos artesanales con variedades como arándano, manzana y uva; cada uno elaborado con ingredientes naturales y con propiedades que contribuyen a la salud, como la reducción del colesterol, la mejora de la función vascular y el fortalecimiento del sistema inmunológico.

Los puestos de comida callejera y mercados locales son una pieza clave en la Economía Social y Solidaria. A través de la venta de platillos elaborados con recetas tradicionales, pequeños emprendedores generan ingresos, preservan la identidad gastronómica de sus comunidades y fortalecen el comercio justo.

También se ofrecieron antojitos típicos como tlayudas, tostadas y tacos. Estos alimentos, aunado a representar el patrimonio culinario, fomentan el consumo de ingredientes locales y frescos, apoyando directamente a agricultores y comerciantes. La venta de estos platillos no solo impulsa la economía de los pequeños negocios, sino que brinda accesibilidad a alimentos de calidad para la comunidad, promoviendo una conexión cercana entre vendedores y clientes.

La producción y venta de miel artesanal significa un pilar en la ESS, ya que, mediante prácticas sostenibles, los generadores de miel apoyan la preservación de las abejas, impulsan el comercio justo y ofrecen a los consumidores un artículo natural con múltiples beneficios para la salud.

Optar por miel artesanal no solo significa disfrutar de una mercancía de mayor calidad, sino respaldar una economía basada en la sustentabilidad y el bienestar comunitario. Cada frasco de miel simboliza el esfuerzo de pequeños artesanos que buscan conservar su oficio y brindar alternativas responsables dentro del mercado.  

El Cuarto Foro para Repensar la Economía Social Solidaria fue mucho más que una serie de conferencias: fue un espacio para sentir, saborear y vivir los principios de la ESS desde lo cotidiano vía alimentos, objetos y símbolos profundamente arraigados en la identidad colectiva, los productores y participantes demostraron que otro modo de consumir, elaborar y convivir no solo es posible, sino que ya está en marcha. En cada platillo, cuaderno o figura artesanal hubo una invitación a transformar el presente con acciones conscientes, solidarias y sostenibles.

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