Urgente, impulsar la prevención y concientización del daño a la salud por consumo de estupefacientes
Número 363
26 de junio, fecha importante para evaluar dónde nos encontramos frente al tráfico y consumo de estas sustancias ilegales
Dos investigadores de la UAM reflexionaron en torno al Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas

La prevención y la concientización sobre los efectos negativos a la salud humana que produce el consumo de drogas es una de las estrategias que las sociedades deben seguir impulsando para evitar sus efectos negativos a nivel individual, familiar y social, coincidieron los doctores María Laura Margarita Díaz Leal Aldana y Alfredo Nateras Domínguez, investigadores de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
Entrevistados por separado en ocasión del 26 de junio, declarado por la Asamblea General de las Naciones Unidas como el Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, señalaron que la fecha es una ocasión para mirar y reflexionar en qué situación nos encontramos en el mundo frente a la gran problemática y complejidad vinculada con los estupefacientes desde sus vertientes del tráfico y del consumo.
Este día, por lo tanto, nos lleva a redoblar los esfuerzos a partir de los cuales los países impulsan políticas de prevención y o al menos de reducción del deterioro que producen.
El investigador del Departamento de Sociología de la Unidad Iztapalapa indicó que estas políticas deberían además estar más acordes con los contextos que implican la aparición de nuevas drogas en el mercado, así como la aparición de usuarios entre las infancias.
Al respecto, Leal Aldana, profesora adscrita al Departamento de Relaciones Sociales de la Unidad Xochimilco advirtió que los narcóticos están llegando a todos los sectores de la población: hombres, mujeres e incluso niños, quienes los consumen debido a diversas problemáticas y circunstancias.
En México, por ejemplo, se tiene el registro de que a nivel primaria 2.4 por ciento del alumnado consume alguna droga, mientras que en la secundaria y el bachillerato este índice se incrementa hasta 14.5 por ciento, expuso.
Por tanto, es necesario “centrar nuestra atención en las escuelas, en organizar programas educativos, actividades deportivas y de información, entre otras actividades que ayuden” a que estos índices vayan decreciendo.
Lamentablemente, hay muchos estímulos para seguirlas produciendo, desde el económico, porque resulta un gran negocio para quienes las elaboran y distribuyen, pero además este tipo de sustancias son muy difundidas en los medios de comunicación y en las redes sociales.
La también especialista en terapia familiar sistémica reconoció que existen esfuerzos y políticas desde la Secretaría de Salud, los Centros de Integración Juvenil y los grupos de Alcohólicos Anónimos en favor de la prevención, “pero creo que nos hace falta esforzarnos más en los trabajos educativos en las escuelas, con los padres de familia, con los maestros y por lo menos concientizar a los menores de lo que es la droga y de lo que les ocasiona en términos de salud y la problemática social que puede conllevar su consumo”.
En torno al comercio ilegal, el doctor Nateras Domínguez afirmó que éste obedece a “grandes intereses económicos” y sostuvo que el dinero producto del narcotráfico “sabemos que entra y se lava en los grandes bancos norteamericanos, que son los principales beneficiarios”, aunque también están involucrados estados, militares, funcionarios, políticos y empresarios y, por tanto, es muy difícil romper estas estructuras.
Explicó que los programas preventivos a nivel mundial han fracasado; es decir, “todas esas acciones de la guerra contra las drogas, inaugurada por el expresidente Richard Nixon en 1971, han resultado en un gran fracaso”.
Es tiempo, por lo tanto, de “tener imaginación y proponer otro tipo de estrategia, sin abandonar la prevención”, la cual tiene que ser reforzada desde las edades más tempranas, “pues hay registros de niños de nueve años que empiezan a tener contacto con alguna droga”.
Entonces, hay que pensar en impulsar programas de reducción de daño y de riesgo; es decir, trabajar educativamente con la población que ya consume, haciéndole ver los riesgos individuales, físicos y sociales que acarrea su consumo, añadió.
“Yo creo que hay que aventurar más una combinación de distintas estrategias: reforzar lo preventivo en las infancias e incorporar programas de reducción de daño y de riesgo con todos aquellos que ya decidieron consumir”, enfatizó.
Acerca del consumo de fentanilo advirtió que fue la propia industria farmacéutica de Estados Unidos –algunas de esas empresas ya han sido demandadas por su responsabilidad– la causante en gran media de la situación crítica, ya que la sustancia sale de las farmacias hacia el mercado o a los carteles, con las consecuencias de consumir una sustancia con la capacidad de “destruir la condición humana”.
Si bien en México el problema del consumo empieza a aparecer en la zona norte, no es comparable con el de Estados Unidos, y tal vez “la diferencia radica en que el tipo de sociedad de esa nación, en términos generales, a nivel cultural es híper individualizada, mientras que las latinoamericanas somos más familiares, más colectivas”.
Otro factor para el consumo “es la gran soledad de esa sociedad”, más interesada en tener objetos como casas o autos, por lo cual es la más endeudada, ya que todo es consumo, y esto “abona también a esa gran soledad”.
Aunado a lo anterior, se trata de una nación “que está traumatizada por las guerras y la violencia; son es el país más armado, donde hay más situaciones de violencia en las escuelas o en espacios públicos como centros comerciales o parques”.
Los especialistas difirieron respecto de la despenalización del uso lúdico de la marihuana, pues mientras la doctora Díaz Leal Aldana opinó que desde esa visión el consumo “se dispararía”, Nateras Domínguez se manifestó a favor de un uso “responsable bajo determinados contextos o lugares del consumo”.
El doctor en Ciencias Antropológicas detalló que la droga ilegal que consume el 80 por ciento de los estudiantes universitarios es la marihuana y la legal es el alcohol, que “está totalmente socializado pero ya hay jóvenes que están muriendo de cirrosis a edades tempranas, “mientras que hasta ahora aún no sabemos de alguien que haya muerto por un pasón de marihuana”.
Así, es importante trabajar en programas de reducción de daño y de riesgo, además de hacer consciente al sector joven que, si bien es un derecho siendo mayor de edad, su práctica individual debe ser lúdica, responsable y en determinados contextos o lugares, concluyó el especialista en identidades juveniles y uso social de drogas.