¿Qué nos dicen los datos? La UAM y el INEGI te lo muestran
Número 388
Estudiantes aplican herramientas estadísticas para abordar temas como el dengue, la pobreza y el uso del suelo con perspectiva social y ecológica
La Cátedra INEGI promueve la alfabetización estadística y el pensamiento crítico como pilares de una ciudadanía informada

La Unidad Lerma de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) inauguró la 34 Cátedra INEGI, un espacio de colaboración interinstitucional que busca acercar a la comunidad universitaria las herramientas estadísticas y tecnológicas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), propiciando un diálogo transversal entre datos, territorio y conocimiento.
En la ceremonia de inauguración estuvieron presentes la doctora Karla Pelz Serrano, coordinadora de Enlace Académico de la Unidad Lerma de la UAM, el doctor Gabriel Soto Cortés, rector de la misma sede y en representación del INEGI, el maestro Mauricio Márquez Corona, vicepresidente del Subsistema Nacional de Información Económica, Mónica López Rivera, directora de Administración de Infraestructura del Sistema Nacional de Información Estadística y Geográfica (SNIEG) y el maestro, Jorge Valdovinos Espinosa, director regional Centro Sur.
Pelz Serrano y López Rivera iniciaron las actividades de este evento académico que se realizará del 23 al 27 de junio, en modalidad mixta, permitiendo la asistencia presencial y la participación remota mediante transmisión en vivo de las sesiones que serán grabadas para facilitar su posterior consulta, y contará con la colaboración de especialistas y académicos de ambas instituciones.
Con el propósito de acercar a los participantes a los fundamentos del Catálogo Nacional de Indicadores, la investigadora de la Unidad Lerma expuso la historia y construcción del sistema y brindó ejemplos concretos del impacto que estos datos tienen en la investigación universitaria aplicada.
Tras una breve revisión histórica, recordó que este catálogo se lanzó oficialmente en 2014, alcanzando su consolidación un año después con la incorporación de reglas de normalización y lineamientos técnicos que aseguran su validez metodológica; “su desarrollo no es exclusivo del instituto, sino el fruto de una red que involucra al menos 13 instituciones generadoras de información”.
“Este sistema no es simplemente una base de datos, es una construcción cuidadosa donde cada indicador tiene historia, metodología y propósito”, explicó la académica, al tiempo que compartió la importancia de ir más allá de los porcentajes y cifras, y comprender a fondo los metadatos detrás de cada indicador. Para ella, el verdadero ejercicio del análisis comienza cuando se responde a preguntas clave: ¿de dónde proviene este dato?, ¿cómo fue recolectado? y ¿qué nos dice en su contexto social, económico y ecológico?
Para ilustrar el potencial transformador del sistema, Pelz Serrano retomó el trabajo de Noelia Castillo Manjarrez, egresada de la Licenciatura en Biología Ambiental, quien en su investigación terminal cruzó datos sociodemográficos y epidemiológicos para analizar la incidencia del dengue en México. A través de mapas temáticos, demostró correlaciones entre condiciones de pobreza y tasas elevadas de contagio, resaltando el valor del análisis multidimensional que los indicadores permiten.
Otro caso fue el de Nancy Tapia Jardinez, también egresada de Biología Ambiental, quien desde una mirada de ecología política estudió los cambios en el uso de suelo dentro de un área natural protegida en Lerma entre 2001 y 2016. Al combinar datos sobre uso de suelo, presión urbana y políticas ambientales, su trabajo reveló transformaciones sutiles, pero significativas, sin una pérdida dramática de territorio protegido.
Estos proyectos, comentó la investigadora, muestran cómo los sistemas de información estadística pueden alimentar preguntas y respuestas desde múltiples campos: biología, psicología, políticas públicas, economía o ciencias sociales. Cerró su intervención recordando la importancia del compromiso colectivo con el conocimiento riguroso y con el papel transformador de la universidad pública:
Durante la jornada inaugural de conferencias, la licenciada Mónica López Rivera, directora de Administración de Infraestructura del Sistema Nacional de Información Estadística y Geográfica (SNIEG), ofreció una exposición detallada y pedagógica sobre el Catálogo Nacional de Indicadores (CNI): una herramienta clave para comprender los fenómenos sociales, económicos y ambientales del país.
A lo largo de su ponencia, López Rivera explicó que los indicadores no son solo cifras, sino expresiones precisas de fenómenos que permiten contextualizar comportamientos, evaluar políticas públicas y tomar decisiones sustentadas. A través de ejemplos concretos, como la tasa de deforestación bruta nacional o la proporción de mujeres titulares en gobiernos municipales, demostró cómo los indicadores bien construidos pueden tener un impacto directo en el diseño y evaluación de programas sociales.
Destacó que el catálogo, establecido en la Ley del Sistema Nacional de Información Estadística y Geográfica, actualmente alberga 364 indicadores clave distribuidos en cuatro grandes temas: demográfico y social, económico, ambiental y de gobierno, seguridad pública e impartición de justicia. De estos, el 50 por ciento cuenta con datos nacionales y estatales, y alrededor del 8.0 por ciento logra llegar a nivel municipal, lo cual representa un avance significativo en la capacidad de análisis territorial.
López Rivera subrayó que el INEGI no está solo en este esfuerzo, ya que más de 20 instituciones del Estado contribuyen a la generación y mantenimiento del catálogo, incluyendo las secretarías de las Mujeres, Bienestar, Salud y Educación, así como el Banco de México, entre muchas otras.
Al dar inicio al evento, el doctor Gabriel Soto Cortés, rector de Unidad Lerma, rememoró que esta cátedra es fruto de una colaboración iniciada a finales de 2023, cuando representantes del INEGI, como Adriana Burgos, visitaron la institución durante los preparativos por el 50 aniversario de la Universidad.
El maestro Mauricio Márquez Corona, vicepresidente del Subsistema Nacional de Información Económica, dijo: “exploré Lerma y encontré algo interesante: en los últimos cinco años, el municipio creció casi 40 por ciento en actividad económica, según nuestros censos”. Esa cifra, acotó, permite comprender las decisiones de política pública que llevaron a instalar una unidad universitaria en este punto del Estado de México.
Recordó su propio paso por la Unidad Xochimilco de la UAM y enfatizó que esta cátedra no pretende ser un monólogo, sino un intercambio entre productores y usuarios del conocimiento. “Queremos saber si la información que generamos les resulta útil para sus investigaciones, sus tareas, sus tesis. La realidad se transforma con preguntas bien hechas”.
Compartió una serie de estadísticas sobre la composición de la matrícula de la sede Xochimilco: “Cerca del 53 por ciento de quienes ingresan son mujeres, pero al egresar, la proporción sube 10 puntos más. Y entre quienes obtienen el título, la tendencia crece dos o tres puntos adicionales”.
Más allá de la estadística, esta cátedra puso en el centro la vocación pública de la Universidad que es formar personas capaces de vincular teoría, datos y realidad, así como utilizar el conocimiento como motor de cambio individual y colectivo.