Unidad Azcapotzalco de la UAM y ECOSUR impulsan el debate sobre migración y agroindustria


Número 396


Especialistas advierten sobre la precarización laboral en el campo y la urgencia de repensar el modelo agroalimentario en México y Centroamérica



En México, la migración laboral agrícola es un fenómeno significativo, con más de 1.2 millones de trabajadores agrícolas moviéndose dentro del país en diferentes temporadas, dijo la doctora Martha García Ortega, investigadora del Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR), Unidad Chetumal, durante el Seminario de Investigación sobre Migración. Diálogos entre ECOSUR y UAM Azcapotzalco, celebrado en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

La movilidad laboral agrícola en México y Centroamérica se caracteriza por la migración de trabajadores del campo, por lo regular jornaleros en busca de empleo y mejores condiciones de vida. Esta movilidad puede ser interna o internacional, principalmente hacia Canadá, a través del Programa de Trabajadores Agrícolas Temporales (PTAT), señaló durante su ponencia Sistemas complejos en las migraciones laborales agrícolas, conectividades y transiciones entre México y Centroamérica.

La especialista señaló que para muchos migrantes la movilidad y el trabajo en la agroindustria son parte de una estrategia de vida que puede mejorar sus condiciones económicas y sociales, tanto para ellos como para sus familias. La agroindustria, en muchos casos, depende en gran medida de la mano de obra migrante, especialmente en la recolección de cosechas y otras tareas agrícolas que la requieren.

Históricamente, estados como Michoacán, Guanajuato, Jalisco, Zacatecas y San Luis Potosí han mostrado una alta intensidad migratoria en este sector, debido a la demanda de mano de obra en cultivos de frutas, verduras y otros productos agrícolas. Además, países como El Salvador, Guatemala y Honduras también presentan flujos migratorios importantes relacionados con la agricultura.

Sin embargo, los trabajadores migrantes a menudo enfrentan problemas como salarios bajos, condiciones laborales precarias, falta de acceso a servicios de salud y discriminación, que se ven empeorados por la dificultad para acceder a información sobre sus derechos y por los obstáculos administrativos y lingüísticos.

Aunque existen avances significativos en la protección legal de sus derechos laborales, la implementación de estos sigue siendo un desafío. Es importante abordar la discriminación, la explotación y las barreras de acceso a servicios para asegurar que puedan trabajar con dignidad y seguridad, resaltó.

En general, se necesitan nuevos modos de pensar y nuevos enfoques para hacer frente a un mundo cada vez más móvil; por ello, es fundamental promover su integración en las comunidades de destino, fomentar la aceptación, el respeto y la igualdad de oportunidades.

A su vez, el doctor Iván Cortés Torres, profesor del Departamento de Economía de la Unidad Iztapalapa, en su ponencia Migrar en el campo mexicano, una mirada desde el orden agroalimentario neoliberal, apuntó que la agricultura familiar, que a menudo produce alimentos para consumo local y mercados pequeños, puede verse desplazada por la agricultura a gran escala y orientada a la exportación.

Explicó que el modelo agroalimentario neoliberal ha llevado a la concentración de la tierra y la producción en manos de grandes corporaciones, la dependencia de importaciones de alimentos básicos, la disminución de la producción local y la pérdida de la soberanía alimentaria, especialmente en países en desarrollo.

El doctor Cortés Torres puntualizó que la agroindustria en manos de grandes empresas multinacionales, controla la producción, procesamiento, distribución y comercialización de alimentos a nivel global, lo que implica que algunas naciones en desarrollo sean altamente dependientes de las exportaciones agrícolas, haciéndolos vulnerables a las fluctuaciones de los precios internacionales y a las políticas comerciales de los países desarrollados.

Bajo este contexto expuso que la dependencia de las importaciones en muchas naciones se ha incrementado, especialmente en aquellas que han adoptado modelos agroexportadores no tradicionales, como México, que ha experimentado un aumento significativo en la importación de granos básicos como maíz, frijol y trigo, a pesar de ser una nación con tradición agrícola.

Deben analizarse profundamente los impactos del orden agroalimentario neoliberal y buscar alternativas que prioricen la sostenibilidad, la equidad y la soberanía alimentaria. Es crucial fortalecer el papel del Estado en la regulación del sector, promover modelos de producción agrícola más sostenibles, apoyar a los pequeños agricultores y garantizar el acceso a alimentos nutritivos para todos.

En resumen, indicó que la migración es una respuesta a la crisis rural, ya que el neoliberalismo ha llevado a la desregulación de los mercados, la reducción de subsidios agrícolas y la apertura a importaciones, generando crisis en las economías rurales y empujando a la migración como estrategia de sobrevivencia.

Alumnos y profesores de la Licenciatura de Economía estuvieron presentes en el Seminario, en el que comentaron que los factores de expulsión en las zonas rurales han sido la pobreza, la falta de oportunidades de empleo, bajos salarios, escasez de tierras y conflictos que impulsan a las personas a buscar mejores condiciones de vida y trabajo en otros lugares.

Hicieron énfasis en la implementación de políticas públicas que regulen la migración laboral, protejan los derechos de los trabajadores migrantes y promuevan el desarrollo sostenible tanto en las zonas de origen como de destino.

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