Lugar de enunciación, una propuesta de justicia epistémica


Número 405


Balazos*La obra de Djamila Ribeiro, editada por la UAM y Tumbalacasa, fue presentada en la Feria Internacional del Libro Monterrey

*La autora reivindica el derecho de las mujeres a la enunciación; con esta obra e inaugura la colección El camino de las agujas



Djamila Ribeiro, filósofa, activista feminista y académica brasileña, argumenta en su obra Lugar de enunciación la importancia del reconocimiento del derecho a hablar y ser escuchadas, pero demuestra, además, cómo este derecho requiere que los lugares desde los cuales se habla, sean reconocidos, sostuvo la doctora Elsa Ernestina Muñiz García, investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), en la presentación del texto en la Feria Internacional del Libro Monterrey.

La autora, apuntó la doctora Muñiz García, reclama sobre todo “el valor del contenido de nuestros enunciados y saberes”; de ahí que “concibo este libro como una propuesta de justicia epistémica”, en el sentido de que “a las mujeres se les reconozca su capacidad de razonar, de producir conocimiento y dar sentido a las propias experiencias, así como la capacidad de transmitir esos conocimientos reivindicando el derecho a la enunciación”.

En la presentación moderada por la doctora Yissel Arce Padrón, coordinadora general de Difusión de la UAM, la investigadora del Departamento de Política y Cultura de la Unidad Xochimilco dijo que las cavilaciones de Ribero le conducen a “destejer la urdimbre que es el lugar de enunciación”, travesía en la que la acompañan las mujeres de su linaje, las mujeres negras a lo largo de la historia.

A partir de estas cavilaciones, “ella hace evidente que las mujeres negras han luchado para ser sujetos políticos y han producido discursos contrahegemónicos y subversivos”.

Esta genealogía del feminismo negro, del que ella forma parte, le permite acercarse a la producción de las prácticas y los discursos, a veces dispersos que lo constituyen, indicó.

Sus argumentos surgen de las ideas plasmadas por Grada Kilomba, cuando afirma que, si para Simone de Beauvoir la mujer es “el otro”, la mujer negra es “el otro del otro”, con lo que alerta sobre la importancia del ser, pues señala que “cuando los individuos son colocados como inferiores, son inferiores”.

Así, las mujeres negras han sido definidas en situación de subalternidad, lugar que las coloca en un punto de intersección en el que confluyen género, racismo y clase y, por ende, en el centro de las desigualdades sociales.

De ahí que Ribeiro apunte la urgencia del análisis interseccional que permita romper con esa universalidad excluyente e histórica, al afirmar que “cuando las mujeres negras reivindican el derecho a enunciarse, reivindican el derecho a la propia vida”.

La doctora Mariana Gabarrot Arenas, profesora de la Escuela de Humanidades y Educación del Tecnológico de Monterrey, expuso por su parte que la autora se pregunta qué es el lugar de enunciación, pero principalmente qué es cuando “estamos hablando de esos otros lugares que no son los hegemónicos” y de ahí reflexiona sobre lo que significa ser una mujer negra y cómo se sitúa.

Ribeiro entra así en diálogo con las feministas negras de Estados Unidos, pero también con portuguesas y brasileñas “en esta idea de ir trazando qué significa ese lugar de enunciación, ese lugar político y qué significa ser el otro del otro”.

Destacó que la autora termina ese capítulo “hablando de la negación de mujeres blancas de hacerse cargo del racismo al interior del feminismo y de cómo se prefiere obviar el tema en lugar de hablar de él”.

En el siguiente capítulo explica que el lugar de enunciación no tiene que ver necesariamente con un tema individual “y de decir que tú como mujer blanca no puedes opinar de la realidad de las compañeras indígenas o negras o de las compañeras trans o no binarias, sino al contrario, significa hablar de un lugar que se habita y en el que estamos; es un entramado de relaciones sociales y de poder que nos sitúa frente a un tema fundamental del libro”.

La doctora Arce Padrón comentó que con este título, editado por la UAM en colaboración con la editorial independiente Tumbalacasa, se inaugura la colección El camino de las agujas, “con el que se busca hablar del feminismo en un sentido más amplio, heterogéneo y diverso”, es decir, “desplazarnos hacia un lugar crítico en relación con los feminismos hegemónicos”.

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