Los estridentistas, un ejemplo de juventud en el arte: Evodio Escalante


Número 418


*¡Viva el mole de guajolote! Nuevos asedios al estridentismo fue presentado en la FIL Monterrey

*La publicación editada por la UAM reconstruye los entramados vitales que posibilitaron este movimiento de vanguardia en los albores del siglo XX



Para luchar contra la inercia y poner en valor a uno de los movimientos de vanguardia más importantes en México, el crítico y poeta Evodio Escalante se dio a la tarea trazar una ruta de aproximación a la génesis e historia del movimiento estridentista en su más reciente libro.

¡Viva el mole de guajolote! Nuevos asedios al estridentismo, título editado por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), que fue presentado por la doctora Katia Irina Ibarra Guerrero, jefa del Departamento de Humanidades de la Unidad Azcapotzalco, y Paulo de la Cruz Alvarado Reyna, profesor en el Departamento de Humanidades de la Universidad de Monterrey, en la Feria Internacional del Libro Monterrey, da luz sobre este tema a cien años de su nacimiento.

En entrevista, el profesor del Departamento de Filosofía de la Unidad Iztapalapa, refirió que la publicación surge de un interés permanente en el movimiento y en sus protagonistas, en los nexos artísticos y las redes intelectuales que se dieron.

Tras una afortunada coincidencia, el crítico mexicano logró acceder a la colección completa de Irradiador, primera revista periódica del estridentismo, con lo que reveló una auténtica quimera, pues durante mucho tiempo fue imposible de conseguir y su existencia fue puesta en duda, incluso por especialistas en la materia.

“Desde hace tiempo me interesé por estudiar este fenómeno de la vanguardia mexicana y después de publicar el libro Elevación y caída del estridentismo pude realizar mi deseo de conocer la revista Irradiador. Tengo la suerte de ser amigo del doctor Salvador Gallardo, poeta y filósofo que es nieto de uno de los pioneros del estridentismo, quien me mostró los ejemplares de su archivo familiar”, explicó.

Los tres tomos de la revista, publicada entre septiembre y octubre de 1923 por Manuel Maples Arce y Fermín Revueltas, fueron reunidos en una edición facsimilar de la colección Espejos de la Memoria, publicada en 2012 por la UAM; en esta ocasión el crítico fue más allá y reconstruyó los entramados vitales que posibilitaron tanto la escritura como la publicación de la revista.

“Fui recogiendo textos escritos por mí en distintos momentos para congresos y conferencias y les puse ¡Viva el mole de guajolote! Nuevos asedios al estridentismo, me parece un buen recordatorio de que algo del estridentismo está vivo en nuestra cultura y hay que valorarlo y revalorarlo”, añadió.

Escalante Betancourt refirió que esta ruta de exploración da luz sobre las coincidencias, divergencias y vínculos de amistad que se dieron entre integrantes del movimiento estridentista con figuras como Diego Rivera, Ramón López Velarde, Mariano Azuela, Alfonso Reyes y el grupo de los Contemporáneos.

“El estridentismo tiene un gran mérito porque fue la primera manifestación de la vanguardia literaria en nuestro país y además, tuvo un efecto inmediato irreversible: acabó de golpe con lo que era el modernismo […] En esa época la figura dominante de la poesía era Enrique González Martínez, pero lo que quedaba del modernismo se volvió una antigualla y desde el momento en que los estridentista deciden torcerle el cuello, vuelven obsoleto el famoso modernismo y abren una puerta y un camino de renovación”.

De acuerdo con el crítico y poeta, durante mucho tiempo y por una especie de inercia, la labor de los estridentistas fue menospreciada, calumniada y opacada, al pensar que sus integrantes hacían mucho ruido, pero que su obra no tenía un auténtico valor literario, pero refirió que, al igual que otras realidades artísticas que sacaron de sus casillas a las mentes cuadradas, en su médula hay un elemento de subversión que también nos habla del espíritu de la época.

“No se trata de negar la dignidad y los logros de grupos como el de los Contemporáneos, pero tampoco ocultar lo que realmente lograron los estridentistas, que fue cambiar el panorama de la cultura y la literatura en México en los años veinte del siglo pasado. Son cien años de su surgimiento y es un buen pretexto para acercarse a este movimiento, pues no debemos olvidar que siguen siendo un ejemplo de juventud en el arte”, concluyó.

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