Faunologías: un mundo animal más allá de la ficción


Número 420


*El libro Faunologías. Aproximaciones literarias al estudio de los animales inusuales fue presentado en la FIL Monterrey


Cecilia Perezgasga Ciscomani y María Teresa Cedillo Nolasco 

No son relatos de animales magnánimos, imponentes, soberbios, ni mitológicos, son seres que superan la imaginación y que existen en la naturaleza del planeta tierra. Faunologías. Aproximaciones literarias al estudio de los animales inusuales, es un almanaque de entes reales, pero que resultan tan singulares que perfectamente podrían ser producto de la fantasía, un bestiario de animales reales que podrían ser inventados, así describe Andrés Cota Hiriart su más reciente obra, editada por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y Festina Publicaciones, que fue presentada en la Feria Internacional del Libro Monterrey.

El narrador mexicano Amaury Colmenares destacó que este ejemplar está dividido en una primera parte, que refiere a organismos reales, pero que también “pudieran ser inventados y estar en un intermedio, como monografías de criaturas extraordinarias o pequeños bestiarios temáticos, y una segunda parte, que son investigaciones zoológicas donde se incluye el Distrito Federal ahora Ciudad de México”.

Consideró que lo interesante de la obra es que si bien habla sobre animales, al titularse Faunologías, está filtrada por los intereses del autor, “de una persona informada del tema y de las cosas que le llaman de la fauna”.

Esa preselección de “curiosidades y maravillas produce que cada uno de los textos sea valioso porque van más allá de la monografía” y da información puntual que hace que quien está leyendo decida conocer “todas las cosas que a alguien experto en el tema le maravillan”.

Cota Hiriart sostuvo que la primera versión de este título se publicó en 2015 y se llamaba solo Faunologías, que eran básicamente ensayos de animales peculiares; la actual es una versión corregida y aumentada con 30 por ciento más de material nuevo.

Aquí aparecen las sanguijuelas que beben el plasma sanguíneo que Cota Hiriart equipara con los vampiros tropicales. Otro protagonista son los tardígrados, que son los seres más resistentes que se conocen en el planeta, capaz de sobrevivir a las condiciones de vacío del universo; seres que superan la fantasía y que son reales. El ajolote es uno de los casos más fantasiosos de este catálogo, un animal que, de no conocerlo, pasaría por ser una criatura sacada de las páginas de Julio Verne o de Lewis Carroll.

“Biodiversidad en todas sus posibilidades. De la efímera levadura al gran árbol del Tule. Del temible cisticerco al glorioso tigre de Bengala. Setas, musgos, peces ciegos. Arañas marinas, bacterias anaerobias, serpientes voladoras y helechos arborescentes”, se cita en el prefacio de la primera edición.

Como estos ejemplos hay otros varios que componen el bestiario de animales en estos textos literarios. El libro se compone de dos registros principales: la primera parte es de ensayos zoológicos y la segunda de ensayos narrativos.

Hay dos intermedios entre esas dos partes que presentan bestiarios temáticos, por mencionar un ejemplo, el de las fieras con capacidades psicoactivas, u otras bestias voladoras como una especie de araña que se vale de su telaraña como instrumento de vuelo. La publicación cuenta con un registro naturalista en ilustraciones, que son interpretaciones pictóricas de los organismos, tal como lo hacían en el siglo XIX.

Cota Hiriart investiga profundamente sobre parásitos, estos entes que generan aversión porque provocan temor por las enfermedades que puedan iniciar, cuando en verdad son pocos los que las generan y, sin embargo, son necesarios para la vida en el planeta.

Es un universo enorme de investigación al hurgar sobre parásitos; hay estudios que relacionan algunos de ellos con cuestiones neurológicas, fenómeno que es analizado desde la bioparasitología, y que puede ser factor para la presencia de la esquizofrenia, depresión, suicidio, adicciones y otras afecciones mentales.

La hipótesis sostiene que es un protozoario que secuestra la mente, que se correlaciona con los neurotransmisores y cambia el comportamiento. En sus páginas hay un pequeño ensayo sobre estos parásitos que controlan la mente.

“El texto está pensado para conectar con un público amplio, con o sin nociones sobre el estudio del mundo natural. La finalidad primordial es comunicar la ciencia a través de una prosa entretenida, que resulte apelativa y sugerente para la imaginación de cualquier persona”, precisó Andrés Cota.

Actualmente, un grupo de escritores están tratando de nombrar a este tipo de publicaciones como un género internatura, o narrativaleza, que es un cruce entre naturaleza y letras, y que toca aspectos antropológicos. Es una corriente que no trata de la forma, sino del fondo, donde cabe la poesía, el ensayo y la prosa.

“Resulta funcional ponerle una etiqueta, un nombre, porque entonces se crea un nicho de posibilidad para los festivales, para las bibliotecas, e incluso para las colecciones de las editoriales”. Los términos pueden arropar diversas formas de expresión comunicacional además de la literatura, como podcast, audiovisuales, muestras gráficas y obras teatrales, entre otros.

El creador de Faunologías subrayó que su literatura se circunscribe en estos conceptos de internatura o narrativaleza, y afirma que esto abre posibilidades para obtener apoyos donde antes no se podía, pues “si se acudía al Fondo Nacional para la Cultura y las Artes para proponer un libro sobre ciencia, éste te remitía al Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías, y éste hacía lo propio. Este tipo de ideas anacrónicas se deben ir diluyendo”.

El autor de Faunologías. Aproximaciones literarias al estudio de los animales inusuales es zoólogo, naturalista y escritor. Estudió Biología en la Universidad Nacional Autónoma de México y obtuvo un máster en Comunicación de la Ciencia en el Imperial College de Londres.

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