Fundamental, recuperar cuerpos de agua para abastecer nuevas fuentes en periodos de sequía


Número 428


Fabiola Sosa Rodríguez encabeza el esfuerzo por rescatar la Laguna La Piedad, en Cuautitlán Izcalli, Estado de México

El equipo de la especialista de la UAM junto con la comunidad local trabaja en la reincorporación de chinampas para mejorar la calidad del líquido

Se pretende volver a cultivar flores, promover la pesca recreativa, ecoturismo y actividades en las que participe la población local



La disponibilidad del agua en la Cuenca del Valle de México se ha reducido en un 30 por ciento, lo que hace urgente desarrollar estrategias que permitan garantizar la seguridad hídrica, por lo que recuperar cuerpos hídricos para tener nuevas fuentes ante situaciones de sequía como las que regularmente se padecen y que se vivirán con mayor intensidad y frecuencia es crucial, advirtió la doctora Fabiola Sosa Rodríguez, investigadora de la Universidad Autónoma (UAM).

En el Primer Conversatorio Tecnologías aplicables a la remediación ambiental, convocado por la División de Ciencias Básicas e Ingeniería de la Unidad Lerma, la especialista en cambio climático y gestión del agua expuso el proyecto de rescate de la Laguna La Piedad, ubicada en el municipio de Cuautitlán Izcalli, Estado de México, en el que ha trabajado durante nueve años.

La laguna está rodeada de plantas de tratamiento, pero ninguna de estas opera, situación que prevalece en todo el país por distintas razones, además de que es relativamente somera, pequeña, con una extensión de 34 hectáreas, entre uno y dos metros de profundidad y con una capacidad casi de un millón de metros cúbicos, describió.

Se trata de un embalse que, al igual que muchos otros en el país, recibe descargas de aguas residuales desde el año 2003, lo cual ha producido contaminación, cuando antes ahí se pescaba, se utilizaba para regar, tenía incluso actividades recreativas, sin embargo, desde que empezó a recibir todos esos desechos ha transformado la función económica, cultural y social de la población circundante.

“Por eso es importante hacer estas labores incorporando a las comunidades desde un inicio. A nosotros nos ha funcionado muy bien implementar el enfoque de ciencia ciudadana, en donde la población y distintos actores han sido copartícipes en la generación de información, por ejemplo, en monitoreos de la calidad del agua y de biodiversidad, diferentes tipos de estrategias en los que se da una participación activa”, subrayó.

Se busca construir un sistema de humedales que se acople con procesos de oxidación avanzada, porque el propósito es que esta laguna se convierta en una nueva fuente de agua que permita abastecer por lo menos con 70 litros por día a 1.2 millones de personas que residen alrededor de ella.

El equipo de la doctora Sosa Rodríguez y la comunidad local han trabajado en la reincorporación de prácticas agroecológicas tradicionales, lo que se conoce como chinampas, con el fin de promover acciones que permitan los procesos de apropiación y con ello ir mejorando la calidad del agua. A partir de estas chinampas, cultivar flores, practicar pesca recreativa, ecoturismo, distintos tipos de actividades donde las colectividades sean partícipes.

En una colaboración interdisciplinaria, se ha documentado la existencia de mil 500 especies de plantas y animales que habitaban en la zona antes de contaminarse, entre ellas encontraron algunos rizomas de la especie Nymphea gracilis, que era una planta acuática considerada extinta y que está en proceso de reproducción para su reintroducción, pues se pretende poder revivir el ecosistema previo.

La idea en última instancia es poder construir un parque lineal biofiltrante de 1.5 kilómetros con un sistema de humedales, y acoplar el proceso de oxidación avanzada para efectivamente tener una fuente de agua alternativa, para lo cual se han explorado distintas especies de plantas acuáticas que pueden reintroducirse analizando sus capacidades de remoción de contaminantes.

Este proyecto ha albergado la formación de más de 700 alumnos de las sedes Azcapotzalco, Iztapalapa y Xochimilco de 15 distintas disciplinas en procesos de restauración de cuerpos de agua.

Así, han participado estudiantes de Ingeniería Química y Ambiental, de Sociología, arquitectos, ingenieros hidráulicos, limnólogos, de producción animal, de los posgrados de Planeación de Energía y Medioambiente, de Bioclimática, diseñadores de la comunicación gráfica, así como economistas.

En marzo de 2021 se creó un Comité de Cuenca para poder gestionar los asuntos derivados de la protección de la laguna. “Eso nos ha dado mucho músculo para presionar y proteger la laguna, porque la realidad es que no solo somos académicos, sino somos ya activistas ambientales; nos dedicamos, junto con la comunidad, a la defensa del territorio y de estos cuerpos de agua”, concluyó la doctora Sosa Rodríguez.

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