La cigarra y la hormiga, teatro y moral en el siglo XIX
Número 451
En el siglo XIX el teatro fue un vehículo importante para la difusión de ideas y la formación de la opinión pública
La Casa del Tiempo de la UAM fue el escenario de la 14ª Tertulia en Tacubaya


En el siglo XIX, la moral, el teatro y la figura femenina estuvieron intrínsecamente ligados, reflejando y a la vez desafiando las normas sociales de la época, sostuvo la maestra Yolanda Bache Cortés durante la 14ª Tertulia en Tacubaya, realizada en el centro cultural y académico Casa del Tiempo de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
El teatro, dijo la profesora del Instituto de Investigaciones Filológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, se convirtió en un espacio de representación de ideales morales y conflictos sociales, con la figura femenina a menudo en el centro de estos debates.
Al participar en la jornada con el tema La cigarra y la hormiga, teatro y moral en el siglo XIX, enmarcado en el ciclo Verano Siglo XIX: Mujeres viajeras y otros relatos, la investigadora señaló que la vida artística de cantantes y actrices fue determinada por los códigos éticos, sociales y políticos imperantes en ese siglo.
Las obras teatrales reflejaban la visión conservadora de la mujer como madre y esposa, relegada al ámbito privado, pero mostraban a mujeres luchando por su independencia y autonomía, cuestionando los roles tradicionales, resaltó.
Explicó que en ese siglo la mujer era concebida como el “ángel del hogar”, encargada de las labores domésticas, la crianza de los hijos y la gestión de la casa, su vida se desarrollaba principalmente en el ámbito familiar, lejos de la esfera pública y las actividades profesionales.
Por otra parte “la mujer de teatro” desafió las normas, aunque menos común, algunas encontraron en el escenario una vía para escapar de las restricciones domésticas y desarrollar su talento artístico, convirtiéndose en agentes de cambio social, utilizando su voz para explorar y hacer frente a los roles de género, tanto en la actuación como en la vida real.
Enfatizó que el teatro se transformó en una plataforma para el feminismo, donde las mujeres podían expresar sus ideas y desafiar las normas que las habían excluido por mucho tiempo. “Las mujeres no solo actuaron, sino que también comenzaron a escribir obras y a dirigir producciones, lo que les permitió tener un mayor control sobre la narrativa y la representación de personajes femeninos”.
En el tema de La cigarra y la hormiga, Bache Cortés citó a Manuel Gutiérrez Nájera, quien veía a la ciencia como la hormiga, laboriosa y dedicada, y al arte como la cigarra, libre y creadora. El poeta, escritor y periodista hacía alusión a la mujer como el “ángel del hogar” y “la mujer de teatro”, aseveró Bache.
En el siglo XIX varias mujeres destacaron en el ámbito teatral, tanto actrices como dramaturgas, tales como Sarah Bernhardt, quien conquistó los escenarios europeos y americanos con su estilo grandilocuente y su voz melodiosa, así mismo Adelaida Ristori, actriz italiana reconocida por su talento trágico y por sus interpretaciones en obras como Medea y Locura de amor, concluyó.
A lo largo de la 14ª Tertulia de Tacubaya, se dio lectura al poema “La duquesa de Job” de Manuel Gutiérrez Nájera, en voz de Reyna Yolotli, María Elena Apellido, Ondina Buenfil y Juana Inés Alcaraz del Libro Club Siglo XXI, “Mi duquesita, la que me adora, no tiene humos de gran señora…”.
La tarde estuvo amenizada por el grupo Salterio Estampa del Recuerdo, agrupación musical que nace del corazón de la alcaldía Xochimilco, cuyos integrantes originarios de esa emblemática región han unido sus talentos para crear un espacio sonoro que revive recuerdos y emociones profundas, enraizadas en las costumbres y vivencias de su comunidad.
Entre valses, polkas, sones, corridos, boleros, pasodobles, música popular y clásica, el concierto fue una experiencia inolvidable que conmovió profundamente a los asistentes.
La maestra Cynthia Martínez Benavides, directora de la Casa del Tiempo de la UAM, afirmó que las mujeres en el siglo XIX, en muchos casos, interiorizaron estos roles y se convirtieron en agentes de su propia opresión, transmitiendo estos valores a las nuevas generaciones.
Indicó que el ciclo Verano Siglo XIX: Mujeres viajeras y otros relatos ha permitido explorar las experiencias de mujeres viajeras en el siglo XIX, mediante conferencias, tertulias y música y ofrece una oportunidad única para sumergirse en la historia y la cultura de México a través de las experiencias femeninas.
Agradeció al colectivo Vaya, vaya Tacubaya, por el constante apoyo en la difusión cultural y a la UAM por la creación y mantenimiento de espacios que son fundamentales para enriquecer la vida universitaria y promover el pensamiento crítico.