La UAM comprometida con la sustentabilidad: Gustavo Pacheco López


Número 460


Planta ceiba en la Rectoría General enfatizando la urgencia ambiental que enfrenta la humanidad

Señaló que este árbol sagrado en culturas mesoamericanas, representa el eje del universo y la conexión entre planos cósmicos

Se emplearon técnicas cuidadosas para su colocación, respetando el diseño arquitectónico original del espacio



Como primer acto simbólico de su gestión, el rector general de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), doctor Gustavo Pacheco López, plantó una ceiba pentandra en las áreas verdes de la explanada de la Rectoría General de la Institución, lo que representa, dijo, el inicio de una administración comprometida con la sostenibilidad, el patrimonio cultural y la responsabilidad intergeneracional.

Este árbol representa el primer legado de su rectoría, enfatizando la urgencia ambiental que enfrenta la humanidad; “hemos rebasado siete de los nueve límites planetarios. La sobrevivencia humana está en peligro. Los ciudadanos del siglo XXII ya nacieron; están aquí, y tenemos una responsabilidad con ellos para no hipotecar su futuro”.

La elección de la ceiba pentandra no fue casual, señaló, en un breve mensaje, ya que fue considerada sagrada en diversas culturas originarias de Mesoamérica, como la Maya, la Mexica y la Totonaca, este árbol ocupa un lugar central en la cosmogonía de dichos pueblos, simbolizando el axis mundi: conexión entre el inframundo, la tierra y el cielo.

“Sus profundas raíces, su tronco imponente y su amplia copa representan la unión espiritual entre lo divino y lo humano”, afirmó durante la ceremonia que congregó a personal, docentes y trabajadores administrativos, entre ellos la doctora Yissel Arce Padrón, coordinadora general de Difusión y el maestro Rodrigo Serrano Vázquez, abogado general de la Casa abierta al tiempo.

Pacheco López aseguró que, de acuerdo con códices prehispánicos, “la ceiba se ubicaba en el centro del universo, vinculando los cuatro puntos cardinales. Incluso en el periodo virreinal, su presencia ceremonial persistió en comunidades indígenas, donde fue cultivada como símbolo de equilibrio cósmico”.

El Rector General destacó que, además de ser un emblema de sostenibilidad, la ceiba plantada “seguramente vivirá más que muchos de los que estamos hoy. Este gesto institucional busca recordar que los árboles son especies con las que convivimos y compartimos este planeta, que es el único que tenemos”.

La siembra del árbol se da también en el marco de las iniciativas institucionales de sustentabilidad. Este gesto representa el inicio de una nueva etapa de fortalecimiento de la conciencia ambiental en los espacios universitarios.

La decisión de sembrar este ejemplar emblemático, nativo y con carga cultural, refleja el compromiso del Rector General con el medio ambiente y simboliza el inicio de su gestión, ya que la ceiba, venerada en la cosmogonía maya, fue seleccionada por la maestra Nayeli Mariscal Torres, del Posgrado en Diseño, Planificación y Conservación de Paisajes y Jardines en la Unidad Azcapotzalco, en colaboración con el doctor Saúl Alcántara Onofre, coordinador de dicho programa.

Esta acción surge del interés del doctor Pacheco López, quien, como amante de los árboles, compartió con Alcántara Onofre su deseo de marcar el inicio de su gestión sembrando un ejemplar nativo, emblemático y con carga cultural.

Mariscal Torres comentó en entrevista  que se eligió la ceiba por su relevancia cosmogónica y simbólica; los pueblos mayas la veneraban como eje del mundo, lo que la convierte en una especie profundamente significativa. “Ya existen en el rbecinto dos ejemplares de ahuehuete, el árbol nacional, y la ceiba viene a complementar este paisaje con un mensaje de respeto por las raíces culturales mexicanas”, puntualizó.

El ejemplar, de 5.20 metros de altura, fue transportado desde un vivero en Texcoco. Desde las primeras horas del día, entre las 6:30 y 7:30, el equipo de jardineros comenzó la preparación de la cepa de un metro por lado para alojar el cepellón del árbol; a fin de garantizar su estabilidad durante el proceso de enraizamiento, se colocaron tutores y se planificó el tiranteado correspondiente.

La ubicación del árbol obedeció a una lectura minuciosa del espacio. “Siguiendo la geometría trazada en el diseño original de la Rectoría General, se seleccionó un punto que no interfiriera con las visuales del jardín ni los árboles existentes, pero que permitiera que el ejemplar fuera apreciado desde el acceso principal. La orientación de la mejor cara del árbol también fue cuidadosamente determinada por la maestra Mariscal Torres.

El Rector General procedió al relleno con composta enriquecida y lombricomposta, cerrando con una cama de astillas de madera para mantener la humedad del terreno, especialmente aprovechando la temporada de lluvias.

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