Festival de las Épocas: viaje histórico para revalorar el legado cultural de México
Número 462
Se llevó a cabo en la Unidad Cuajimalpa de la Universidad Autónoma Metropolitana
Ofreció expresiones artísticas como la música, el teatro, la literatura y la recreación histórica



La Unidad Cuajimalpa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) celebró la primera edición del Festival de las Épocas, una experiencia cultural multidisciplinaria que buscó generar conciencia sobre la riqueza lingüística, histórica y cultural de México mediante expresiones artísticas como la música, el teatro, la literatura y la recreación histórica.
El evento abrió un espacio para la reflexión crítica sobre la historia nacional y los movimientos sociales y permitió al público adentrarse en distintas épocas del pasado mexicano y europeo a través de actividades académicas y artísticas.
Una de las actividades centrales fue la conferencia 700 años de la fundación de Tenochtitlan, impartida por el maestro Francisco Mendoza Uruz, especialista en Lingüística Hispánica de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, quien explicó que “el relato dominante de la conquista ha contribuido a una imagen negativa de los mexicas, representándolos como bárbaros, cuando en realidad su legado sigue presente en la lengua, la gastronomía, las tradiciones y la cosmovisión de nuestro país”.
Mendoza Uruz relató que Tenochtitlán fue fundada en 1325 en un islote del lago de Texcoco, convirtiéndose en el corazón del imperio mexica, uno de los más importantes de Mesoamérica. Su grandeza se manifestó en su organización, arquitectura y su sistema de gobierno y comercio.
Subrayó que si bien la historia oficial narra el mito de que los mexicas, guiados por su Dios Huitzilopochtli, debían encontrar un águila posada sobre un nopal devorando una serpiente, como una señal que indicaría el lugar para fundar su ciudad, lo cual sirvió para legitimar el poder mexica y construir una narrativa de origen glorioso.
Sin embargo, nuevas investigaciones arqueológicas y estudios históricos revelan una realidad más compleja y fascinante y sugieren que Tenochtitlán no se cimentó en un único momento, sino que fue un proceso complejo y gradual, basado tanto en mitos fundacionales como en estrategias políticas, alianzas y conquistas.
La celebración de los 700 años de Tenochtitlan es una oportunidad para reafirmar la identidad mexicana y valorar la herencia indígena y agregó que por medio de nuevas investigaciones, se ha demostrado que la fundación de Tenochtitlan fue un desarrollo complejo y gradual, basado tanto en mitos fundacionales como en estrategias políticas, alianzas y conquistas, apuntó.
El programa del festival también incluyó la participación del grupo Cuauhocelocalli –la Confederación de Recreacionistas Históricos de la Época Prehispánica Mexicana–, quienes ofrecieron una demostración de combate y vestimenta tradicional mexica, recreando con rigurosidad histórica escenas de la vida cotidiana y guerrera del México antiguo.
El cierre del festival estuvo a cargo del grupo Dansaria Da Lua, de danza histórica que, mediante el espectáculo “Danzas de las cortes en la Baja Edad Media”, exploró la vida y emociones de las mujeres de la época medieval. Con elegancia, simbolismo y estética refinada, su puesta en escena dejó una impresión profunda entre los asistentes.
El Festival de las Épocas no solo brindó entretenimiento y formación, sino que también hizo un llamado a redescubrir nuestras raíces y a valorar el legado de los pueblos originarios, quienes construyeron una de las civilizaciones más importantes de Mesoamérica.