El agua debería ser reusada con criterios de la economía circular: Óscar Monroy Hermosillo


Número 463


La inversión en infraestructura de saneamiento, crucial para lograr beneficios en salud pública, medio ambiente y calidad de vida

El profesor distinguido de la UAM afirma que los ingresos que se obtengan del reaprovechamiento pueden ayudar a cubrir costos operativos y de mantenimiento del servicio



El agua en México debería ser reutilizada tal y como se hace en una economía circular, en lugar de basar su explotación en la extracción y agotamiento de los acuíferos o trasvases de cuencas, sugirió el doctor Óscar Monroy Hermosillo, profesor distinguido de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), en entrevista para el programa AguaCERO, que se transmite por UAM Radio, 94.1 FM.

El reúso de líquidos residuales, ya sea para consumo humano o no, es una medida recomendada por organismos internacionales; según el Banco Mundial, invertir eficientemente en infraestructura de saneamiento es determinante para lograr beneficios de salud pública, mejorar el medio ambiente y la calidad de vida, refirió la cápsula transmitida en AguaCERO.

En su informe Aguas residuales, de residuo a recurso, señala que el tratamiento de estos desechos tiene un doble valor, pues además de utilidades medioambientales y para la salud, puede favorecer a la economía al recuperarse en distintos sectores; por ejemplo, productos derivados como nutrientes y el biogás es factible aplicarse a la agricultura y utilizarse para la generación de energía.

Los ingresos adicionales que se obtengan de este proceso permiten ayudar a cubrir costos operativos y de mantenimiento de los servicios hídricos públicos. El líquido residual reciclado permite tener varios fines, como el riego de zonas públicas, contra incendios, limpieza de calles y zonas comerciales, lavado de automóviles y limpieza de ventanas de grandes edificios.

En la industria, es posible ser usado en sistemas de refrigeración y como agua de alimentación de calderas y de procesos industriales, también en riego para cultivos, generación de nuevos humedales y regulación de cauces y acuíferos.

El doctor en Biotecnología refirió que en la Ciudad de México la totalidad de las aguas se exporta hacia los distritos de riego en el norte de la ciudad y hacia Hidalgo. “Casi toda el agua que desechamos de las metrópolis se va a la agricultura, y eso si bien es una manera de reúso, no es suficiente. La industria debería reutilizarla, pero no lo hace porque es muy barata; por tanto, el Estado debería encarecer y restringir las cantidades para fomentar su reúso” sugirió.

Una parte del recurso que llega a la capital se destina para llenar los canales de Xochimilco y una menor parte se canaliza a Tláhuac. Para ello se utiliza la planta de tratamiento de Cerro de la Estrella. “Cabe decir que Xochimilco es una subcuenca de la que estamos extrayendo líquido de sus manantiales, y eso no debe continuar así”, advirtió el investigador nacional emérito del SNII.

Aunque ya hay acciones que promueven la reutilización sigue sin haber políticas públicas concretas que obliguen a ejercer ese tipo de prácticas, si bien urbes como Monterrey o la Ciudad de México han tenido algunas acciones en ese sentido, reconoció la doctora Judith Domínguez Serrano, profesora investigadora del Centro de Estudios Demográficos Urbanos y Ambientales de El Colegio de México.

Prácticamente no hay políticas públicas nacionales, aunque el gobierno de la doctora Claudia Sheinbaum Pardo, ha manifestado expresamente una apuesta para reciclar el agua con base en los principios de la economía circular; es decir, que el agua residual, una vez tratada, se vuelva a usar en aquellos casos que así lo permitan, lo que descarta categóricamente la factibilidad de que ese recurso sea para consumo humano directo.

Lo anterior no es posible porque la normativa no lo permite. Sin embargo, hay lugares donde el agua reusada se puede tratar, es decir, se limpia y se recicla; incluso pasar por procesos de potabilización y remoción de contaminantes y utilizarse para consumo humano. Sin embargo, esto tiene que ver con qué tan eficientes son los sistemas de tratamiento.

En la actualidad existe ya la tecnología, pero no en México. En todo caso, hace falta un verdadero cambio de paradigmas para que la industria –la de alimentos o la química– incorpore esas prácticas en sus procedimientos, tal vez mediante estímulos económicos o fiscales que impulsen estas propuestas, concluyó la especialista en Derecho humano al agua y Gobernanza ambiental.

YouTube
Instagram
Tiktok