Mujeres mapuche trabajan en recuperar la sabiduría ancestral para restablecer la reciprocidad, el respeto y el amor


Número 494


*En la Patagonia las féminas indígenas coinciden con los postulados que buscan amplificar sus derechos, sin disputar el poder al machismo sino buscando restaurar la armonía

*La activista y defensora de la tierra, Moria Millán, dictó la charla Feminización cosmogónica en la Casa del Tiempo de la UAM



Moira Millán, habitante mapuche, se define a sí misma como anti patriarcal y no feminista porque asegura que la mirada ancestral ya tiene ese componente ideológico y filosófico de dualidad complementaria, que es el reconocimiento de todas las fuerzas existentes y es en esa diversidad que se va complementando la construcción y el sostenimiento del orden cósmico que es la vida.

Por ello, dijo al dictar la conferencia Feminización cosmogónica, en la Casa del Tiempo de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), que se “tienen nombres para denominar a los distintos géneros que existieron siempre y que no son una moda, como intenta hacer creer la ultraderecha fascista”.

Sin embargo, sí se encuentran en un mismo camino de lucha con los movimientos feministas, con los postulados que buscan amplificar los derechos de las mujeres, pero sin disputar el poder al machismo, “ya que lo que nosotras queremos es restaurar la armonía”, apuntó en la actividad que organizó la Sociedad Mesoamericana y del Caribe de Economía Ecológica en el marco del Ciclo Verde y Verso. Panorama ecofeminista mexicano.

En la lengua mapuche no existe la palabra poder como tal, pero sí una para denominar fuerzas. El poder concebido desde la lógica piramidal de subordinación hacia otros seres es completamente antagónico a la filosofía de ese pueblo y al pensamiento ancestral, indicó la defensora de los territorios y activista de la Patagonia.

Las mujeres en el mundo mapuche, agregó, son receptáculos que habitan la tierra y son cuerpos-territorios, con funciones específicas, fuerzas específicas y espíritus especiales. Mientras que El patriarcado fue fundado en el sistema civilizatorio colonial capitalista que gobierna el mundo, pero ellas están recuperando la sabiduría ancestral para restablecer la reciprocidad, el respeto y el amor, así como está despertando una nueva masculinidad, que puede ser una aliada.

La contribución que las mujeres mapuche hacen en esa lucha anti patriarcal es la memoria telúrica, es recordar que es posible la vida en reciprocidad y con respeto y amor. En mapudungún, la reciprocidad es el reconocimiento del otro –que puede ser humano o no humano– y responder en consecuencia.

Para ellas cada identidad territorial se define a sí misma de acuerdo con el espacio que ocupa en él; hay un término para nombrar a la gente que organiza su vida espiritual, económica y social alrededor del elemento natural que la unifica.

Esa forma de organizar la vida y de habitar los territorios surge a partir de la observación milenaria del orden cósmico. Su cosmogonía desdice las fronteras formadas por la geopolítica impuesta, continuó Millán, se construyó con guerras. En la cosmogonía mapuche la forma de vivir se da a partir del entorno natural, que la relaciona y da forma a la vida a partir de ello.

Afirmó que la educación debe reformularse estructuralmente, pues es a través de ésta que se reproducen los valores de la colonialidad. En consecuencia, agregó, en la Patagonia crearon la “pluriversidad indígena”, que involucra muchos universos dialogando, donde están presentes las mujeres y las diversidades.

Lamentablemente, el porcentaje de niñas indígenas que logra terminar sus estudios es ínfimo. No obstante, esta pluriversidad indígena responde a las necesidades de conocimiento que tienen como comunidad, puntualizó.

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