Celebra la Unidad Iztapalapa de la UAM a su personal fundador y docente


Número 531


*Las profesoras y los profesores más jóvenes tendrán que desplegar todo su talento para formar capaces de discernir de manera crítica: Fernando del Río Haza



En un ambiente celebratorio, la Unidad Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) entregó reconocimientos a la trayectoria de integrantes de su comunidad, que esta vez tuvo un matiz especial al destacar la labor de personal fundador con 50 años de trabajo universitario, además de celebrar trayectorias de 10, 15, 20, 25, 30, 35, 40 y 45 años.

Fue el caso del doctor Fernando del Río Haza, Profesor Emérito de la Casa abierta al tiempo, quien con cinco décadas dentro de la Institución y en representación del personal académico, ofreció un emotivo discurso en el que abordó algunos de los principales desafíos internos y externos que ha enfrentado la Universidad.

Ante tiempos tormentosos, dijo que en este momento que la bruma oculta el horizonte es esencial y urgente contar con una brújula que marque el rumbo correcto, la cual debe estar conformada por los valores que se han sabido defender hasta ahora ante viento y marea y que deben mantenerse como una aspiración más profunda.

“Es el servicio a la sociedad, el respeto a todos los integrantes de la comunidad, el formar ciudadanas y ciudadanos libres y despiertos, el aprecio por el conocimiento riguroso, la libertad de investigación y la enseñanza y la defensa de la autonomía, indispensable para ejercer todo ello”.

Consideró que las profesoras y los profesores más jóvenes tendrán un papel fundamental, por lo que deberán desplegar todo su talento y habilidades que contribuyan a formar a egresados capaces de comunicarse, trabajar con orden y en equipo, y que sepan discernir de manera crítica.

El doctor José Antonio De los Reyes Heredia, rector general de esta casa de estudios, señaló que la UAM es mucho más que edificios y programas académicos: “es una comunidad vibrante y diversa que se sostiene gracias al esfuerzo de personas cuya dedicación diaria ha dejado huella en muchas generaciones de alumnas y alumnos en proyectos innovadores y en la consolidación de un modelo de enseñanza que sigue siendo referente nacional”.

Desde la Explanada de la Rectoría de esta sede académica expresó que en el marco del 50 aniversario, este acto adquiere un significado especial que invita a “reflexionar sobre el legado que ayudan a construir, a mirar hacia delante, conscientes de que los valores como la inclusión, la innovación educativa y la excelencia académica seguirán guiando el camino”.

La doctora Verónica Medina Bañuelos, rectora de esa sede académica, conminó a rescatar el espíritu entusiasta de todos los fundadores que hace 50 años los movió a ser partícipes de un proyecto formativo innovador, ante las transformaciones que se experimentan en la actualidad en los ámbitos económico, educativo, social y cultural.

“Se requiere de una visión creativa, muy entusiasta, muy innovadora para poder contender con todos los retos que tenemos enfrente como universidad pública y esto requiere de nuevos bríos para poder contender con las necesidades y los requerimientos que ahora la sociedad nos demanda”.

En la ceremonia de entrega del Trigésimo Tercer Premio a la Docencia en la Unidad Iztapalapa, consideró que en un mundo cada vez más incierto, enseñar al alumnado a cuestionar de manera crítica, a colaborar en equipos multidisciplinarios y a adaptarse a nuevos entornos, es un acto transformador que fortalece su habilidad de construir soluciones sostenibles y éticamente responsables.

En esta ocasión, las doctoras María José Arroyo Paniagua, del Departamento de Matemáticas; Lidia Georgina Jiménez Lara, del Departamento de Física, y el doctor Pablo Gustavo Damián Matzumura, del Departamento de Biología de la Reproducción recibieron esta distinción por su labor ejemplar reflejada en el dominio de sus disciplinas y en su capacidad para transmitir las herramientas, habilidades y valores necesarios para enfrentar los desafíos presentes y futuros.

“Hoy celebramos su dedicación y renovamos nuestra determinación de fortalecer nuestro legado universitario, guiado por la libertad de cátedra, la inclusión y la excelencia académica, expresó el doctor De los Reyes Heredia.

Añadió que la docencia es una práctica académica y un acto profundamente humano en donde “cada palabra compartida, cada duda resuelta y cada inspiración sembrada en las aulas, crea ciudadanía y refleja el compromiso de nuestros profesores y profesoras con el futuro”.

En nombre de los premiados, la doctora Jiménez Lara, con 43 años como profesora investigadora de la Casa abierta al tiempo, destacó que la docencia debe ser un proceso creativo, colaborativo y significativo.

Desde la Sala del Consejo Académico de dicha Unidad, manifestó que este Premio recuerda que la docencia es un acto de amor, entrega y confianza en el potencial del alumnado para transformar el mundo, de ahí la importancia de promover el desarrollo de habilidades blandas.

En el acto estuvieron presentes los doctores Javier Rodríguez Lagunas, secretario de Unidad; José Luis Gómez Olivares, Román Linares Romero y Sonia Pérez Toledo, directores de las Divisiones de Ciencias Biológicas y de la Salud, Ciencias Básicas e Ingeniería y Ciencias Sociales y Humanidades, respectivamente.

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