Molinos de Viento: legado editorial de la UAM en la Feria del Libro Hidalgo 2025


Número 541


El evento permite a la UAM conectar con públicos juveniles e infantiles fuera de la Ciudad de México

“Proyectar obras de tus maestros es una forma de agradecer lo que te dieron”: Alejandro Arteaga, subdirector de publicaciones en la Casa abierta al tiempo



En el marco de la Feria Universitaria del Libro Hidalgo (FUL) 2025, la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) presentó la Caja conmemorativa de su emblemática colección Molinos de Viento, un proyecto editorial que, desde su fundación en 1980, ha sido pilar de la producción literaria universitaria. Alejandro Arteaga, subdirector de Publicaciones de la UAM, compartió en entrevista el significado profundo de esta colección, su valor institucional y personal, y la relevancia de presentarla en un espacio de difusión cultural como esta feria.

“La colección Molinos de Viento es como uno de los pilares, sobre todo en cuestiones literarias”. Esta colección nació junto con la revista Casa del Tiempo, como parte de los esfuerzos de la Universidad por construir una propuesta sólida de difusión cultural; Carlos Montemayor, figura clave en la cultura mexicana, fue uno de los impulsores de esta iniciativa, refirió.

Para Arteaga, Molinos de Viento representa la construcción de un catálogo literario propio, semejante al de otras universidades públicas, que busca acercar obras importantes de la literatura actual a estudiantes y al público general, el material incluye seis títulos seleccionados cuidadosamente, cinco de ellos publicados originalmente en los años ochenta, y uno más dedicado a Montemayor. “No solamente es importante para mí, sino para el ejercicio editorial de la propia universidad”.

La participación de la UAM en ferias fuera de la Ciudad de México tiene un valor estratégico. “Las ferias foráneas ayudan a la Universidad a difundir lo que se hace, porque mucho del material que se crea en las universidades, quizás por limitaciones de recursos, se queda en un campo muy pequeño”. La FUL, con una comunidad lectora activa y diversa, representa una oportunidad para sacar a la Casa abierta al tiempo de sus muros y llevarla a lugares inesperados.

Además, esta feria tiene una particularidad que la distingue: su público principal es juvenil e infantil, con fuerte presencia de estudiantes de bachillerato y universitarios locales. “Es una experiencia editorial para nuestro ámbito, porque es una feria de mitad de año donde podemos hacer un corte de caja editorial y presentar nuestras novedades”, comentó.

Literatura y memoria personal

La selección de los títulos para la Caja conmemorativa también tiene una dimensión personal para Arteaga. Oficios y menesteres, de Beatriz Espejo, es una obra que lo vincula directamente con su formación académica. “Fui alumno de licenciatura con Espejo. En ese sentido, estoy involucrado sentimentalmente no solo con la obra, sino con la autora”.

La escritora, reconocida por su maestría en el cuento corto, fue una gran académica, ensayista y reseñista. En esta obra, reflexiona sobre temas como el papel de las mujeres en el arte mexicano del siglo XIX, en un artículo que, aunque escrito en los años ochenta, parece completamente actual.

Arteaga mencionó a Esther Seligson, otra autora incluida en esta colección, quien fue su maestra en la Fundación para las Letras Mexicanas. “Proyectar nuevamente obras de tus propios maestros significa un doble gozo, una especie de retribución a lo que ellos te dieron”; además escritores como Jorge Arturo Ojeda o Víctor Hugo Rascón Banda, tienen una gran importancia en el contexto de la colección.

En el caso de Carlos Montemayor, Arteaga destacó su relevancia no solo como escritor, sino como figura ética y política. “Para la universidad es muy importante en cuestiones de cultura y escritura, y también por su valor ético para muchas disidencias políticas mexicanas”.

La Caja conmemorativa de Molinos de Viento actualiza y lo proyecta hacia el futuro. Con textos nuevos que contextualizan las obras, y con una selección que refleja el compromiso cultural de la universidad, esta iniciativa reafirma el papel de la UAM como institución formadora de lectores críticos y promotores de la memoria literaria.

“El libro es una tecnología acabada. Fue un adelanto en su momento, y sigue ofreciendo una experiencia que no se puede replicar en una pantalla digital. El libro físico te ofrece algo único. No es solo una fotografía que se abre, es un objeto que se vive. Y eso es parte del trabajo editorial: elegir el papel, el diseño, la fuente, todo lo que hace que el libro sea una obra completa”.

Esta reflexión conecta directamente con el espíritu de Molinos de Viento, una colección que desde su origen ha apostado por la calidad material y estética del libro como vehículo de cultura.

“Esperamos que la representación de la UAM en la Feria Universitaria del Libro de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo sea significativa no solo para nosotros como universidad, sino para el público que asista”, concluyó Arteaga.

En un país donde la cultura enfrenta desafíos constantes, proyectos como este recuerdan que el libro sigue siendo una herramienta poderosa para pensar, sentir y transformar. Y que cada lector que se acerca a una obra recuperada está, en el fondo, escribiendo una nueva página de esa historia compartida.

La FUL en su 38ª edición se realiza en el Polifórum Carlos Martínez Balmori, recinto cultural y deportivo de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo; reúne del 29 de agosto al 7 de septiembre a sellos editoriales, escritores, lectores y especialistas del ámbito literario, bajo el lema “Donde a las letras no se las lleva el viento”; con República Checa como país invitado.

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