Reflexionan sobre la relación entre cuerpos y territorio en el Valle del Mezquital
Número 558
Norman Monroy ofrece conversatorio en la Galería Metropolitana sobre formas de habitar frente a la destrucción


La Galería Metropolitana reabrió sus puertas este jueves con el conversatorio “Ensamblajes más que humanos para habitar a la destrucción”, impartido por el maestro Norman Monroy, quien compartió su investigación sobre la compleja relación entre los cuerpos, el agua y el territorio, a partir del estudio de su natal Valle del Mezquital, en Hidalgo.
Durante la charla, realizada como parte del Café de la Metropolitana, Monroy invitó a los asistentes a repensar las formas de habitar el presente, reflexionando sobre los contrastes entre los espacios urbanos y los territorios marginados. Su trabajo doctoral analiza cómo esta región ha sido transformada en un lugar de “sacrificio” para que la vida en la Ciudad de México se sostenga, convirtiéndose en un sitio donde se descargan sus residuos.
Uno de los puntos centrales de su exposición fue la presa Endhó, que alguna vez fue concebida como un proyecto turístico, pero que hoy es considerada “la cloaca a cielo abierto más grande del mundo”, ya que recibe el desagüe de la capital a través del río Tula.
“Alrededor de la presa se establecieron comunidades que creyeron en la promesa de un futuro próspero. Hoy, la contaminación ha sido tal que los pobladores la llaman ‘Espejo negro’, un reflejo de lo que somos como sociedad”, señaló Monroy.
El investigador planteó la pregunta “¿Cuál es el lugar que tiene el agua en el Valle del Mezquital, siendo una zona semidesértica?”, y a partir de ella abordó los conceptos clave: contraste; saneamiento; espiritualidad y esterilidad; resistencia y equilibrio.
Respecto del primero, referente al Contraste, indicó que mientras el valle recibe aguas contaminadas de la Ciudad de México, también cuenta con un corredor de balnearios con vegetación abundante y aguas cristalinas, donde se promueven actividades turísticas.
Del segundo, sobre Saneamiento sostuvo que el supuesto proyecto de limpieza de ríos resultó ser una estrategia para hacer eficientes los riegos, sin atender la verdadera problemática ambiental.
Mientras que en el referente a Espiritualidad y esterilidad, narró la tradición de las aguadoras, mujeres que recolectan agua de un manantial casi seco, símbolo de resistencia espiritual, la cual hoy se emplea principalmente para lavar y purificar las vestiduras de los santos del templo local.
En cuanto al concepto de Resistencia afirmó que las comunidades han establecido leyes de usos y costumbres para defender su territorio frente a la explotación externa.
Finalmente, sobre Equilibrio destacó que aunque el agua llega contaminada, los pobladores la devuelven como recurso tratado para riego, formando un ciclo que permite la subsistencia agrícola.
Monroy subrayó que, a pesar del impacto negativo, alrededor del agua han surgido proyectos comunitarios, artísticos y naturales, como el avistamiento de especies animales que se han adaptado a la región, así como iniciativas locales que resignifican la relación con el territorio.
“Mi investigación también es personal: quiero hacerme de un lugar en un territorio donde nunca me sentí parte, y ahora lo habito desde la reflexión y la memoria”, expresó el artista.
El conversatorio cerró con un llamado a mirar críticamente la relación entre ciudad y periferia, reconociendo la manera en que ciertos territorios son convertidos en espacios de desecho, mientras otros concentran los beneficios del desarrollo urbano.