Necesario, reconocer los orígenes indoamericanos en la historia de Cuba
Número 576
*La Unidad Iztapalapa de la UAM fue sede del XVI Coloquio internacional Afroindoamérica
*En la isla se ha heredado la visión eurocéntrica que invisibilizó la presencia aborigen

La historia de Cuba no comienza el 27 de octubre de 1492, sino mucho antes, cuando los aborígenes llegaron a la isla y establecieron una civilización cuyo desarrollo fue drásticamente interrumpido por la invasión europea; por tanto, es imprescindible dedicar más tiempo al estudio de esta cultura precolombina y reconocer el lugar que ocupa en la formación de la identidad de esa nación.
Por muchos años la historia sobre el país caribeño sostenía que los aborígenes y nativos se habían extinguido durante el proceso de conquista y colonización, y que solo habían subsistido algunas palabras de su idioma, algunas costumbres, algunas recetas culinarias y algunas toponimias, señaló Tania Rosa Ruiz González durante el XVI Coloquio internacional Afroindoamérica Luchas antirracistas en Afroindoamérica Resistencias comunes, perspectiva de género, territorio-cuerpo, migración y crisis ambientales, celebrado en la sede Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
La profesora de la Universidad Tecnológica de La Habana José Antonio Echeverría (CUJAE) refirió que en 2018 se efectuó un proyecto investigativo, cuyos resultados fueron publicados en 2023, que plantea otra lectura de su historia nacional, puesto que demostró científicamente la presencia de un 20.2 por ciento de indigenismo americano en 27 familias del oriente cubano que presentaban rasgos genotípicos similares a los de los aborígenes cubanos.
Este importante hallazgo impacta en la enseñanza de la historia cubana, porque se había heredado la visión eurocéntrica que invisibilizó la presencia aborigen por la cual los colonizadores legitimaron la apropiación de las tierras que ellos poseían y la llegada de miles de africanos esclavizados.
“Es imprescindible reivindicar la presencia indoamericana a lo largo de su historia junto a la reconocida presencia africana para afianzar la formación de su identidad nacional”, refirió.
Entender el proceso de construcción cultural y los sistemas de valores y creencias de los primeros habitantes de las Américas que surgió en el marco de sus relaciones sociales, dijo, requiere acercarse a los estudios con una perspectiva alejada de las versiones colonialistas construidas durante siglos. Se ha pretendido ignorar que los saberes de los indoamericanos y sus conocimientos geográficos les dieron a los invasores españoles la posibilidad de sobrevivir en territorios desconocidos.
En años recientes se han hecho estudios genéticos en todas las provincias de Cuba con una amplia muestra de individuos y una extensión de hasta 15 generaciones; es decir, unos 450 años atrás.
El estudio, realizado en 2012, arrojó una presencia de 69 por ciento de genes de procedencia europea, 19 por ciento de origen africano y 12 por ciento indoamericano, informó la especialista de la CUJAE.
Resulta significativo que por la línea materna mitocondrial, hay mayoría de genes nativo americanos y africanos; 38.8 por ciento de cubanos estudiados desciende de madres africanas y 34.5 por ciento de madres indoamericanas, mientras que por la parte paterna, 81.8 por ciento desciende de progenitores europeos, lo que refuerza el criterio del origen del mestizaje como la unión –con mayor o menor grado de violencia– de los europeos con nativas indoamericanas, primero, y con esclavas africanas, después.
La experta relató que hubo claros enfrentamientos entre los habitantes y soldados de la colonia; muchos aborígenes esclavizados lograron huir hacia los montes iniciando el cimarronaje, al que luego se incorporaron los negros africanos esclavizados que también huían. Es posible que ambas culturas, la aborigen y la africana, hayan establecido lazos de cooperación al compartir una misma condición, con lo que se dio una transculturización en la lucha por la sobrevivencia, que hoy define en gran medida la identidad de la población cubana.
En 1886 se decretó la abolición de la esclavitud; sin embargo, esto no implicó el cese del racismo en sus distintas manifestaciones; es más se convirtió en un problema estructural, pues el proceso de conformación del Estado Nación cubano se desarrolló con y sobre la base de la explotación de mano de obra esclava, precisó Claudia Ramos del Busto durante su participación en la Mesa 12 del Coloquio.
La investigadora de la Universidad de Guanajuato recordó que la aprobación de la Constitución en 1901 establecía que todos era iguales, sin distinción de raza ni de sexo, pero en la práctica los conflictos raciales se agudizaron. En el entramado social del país, los sectores de la población negra y mestiza eran de las más relegadas; esto se debió en parte a la intervención militar norteamericana en el año 1899 que también traía ideas y prácticas raciales, a pesar de la abolición de la esclavitud en aquel país.
“La élite dominante de la sociedad cubana de principios del siglo XX reprodujo esas nociones y contribuyó a discriminar a los sectores de la población más vulnerables a los que llamaban la ‘clase de color’, negros y mestizos, quienes eran concebidos como delincuentes, hampones e incluso asesinos, como si la marginalidad fuera un rasgo vinculado genéticamente a las razas y no como resultado histórico de condiciones sociales de opresión”, concluyó.