Dan a conocer acciones que impiden consolidar la soberanía alimentaria
Número 599
El proceso de recuperación enfrenta muchas contradicciones que complican su robustecimiento
Si bien hay autosuficiencia de maíz blanco en el caso del amarillo la situación ha empeorado por su uso en granjas de cerdos, aves y bovinos

Pese a que los programas de bienestar en el sector agropecuario tienen una perspectiva de recuperación de la soberanía alimentaria, “no están logrando impactar a nivel nacional en la disponibilidad de granos y de productos pecuarios básicos”, afirmó la maestra Fleur Gouttefanjat, en el conversatorio Ciencia y Política para la soberanía alimentaria y la conservación del maíz nativo, organizado por la Unidad Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
La especialista señaló que con los programas impulsados desde el sexenio pasado para el rescate del campo, como Producción para el bienestar, Fertilizantes para el Bienestar, Bienpesca, Precios de garantía, Sembrando vida y más recientemente Cosechando soberanía se busca una política de recuperación de la soberanía alimentaria del país; sin embargo, ésta enfrenta muchas contradicciones y límites que impiden su consolidación.
La investigadora con especialidad en estudios latinoamericanos por el Instituto de Estudios Políticos de París, Francia, expuso que desafortunadamente no ha habido una mejora de la autosuficiencia alimentaria en México durante el periodo que va de 2018 a 2024, sobre todo en el caso de la mayoría de los cultivos de granos básicos, como el arroz, el frijol, el maíz blanco y el trigo, sobre los que “seguimos más o menos igual”, aunque –reconoció– sí hay autosuficiencia alimentaria de maíz blanco, “lo cual es bueno, porque es el que consumimos los humanos”, pero en cuanto al amarillo “la situación ha emporado mucho”, en 2024 y 2025, respecto de 2018 o 2019.
Lo anterior en parte se debe al fuerte desarrollo de las megagranjas de cerdos, de aves y de bovinos en México, en donde se consume mucho maíz amarillo como alimento, así como al desarrollo de la industria de comida chatarra, que usa una gran cantidad de derivados de ese tipo de grano en la elaboración de sus productos.
En términos de los principales productos pecuarios tampoco se ha observado una mejora, pues, por ejemplo, se produce menos leche, menos carne de porcino, de pollo, mientras la producción de huevo y carne de bovino no ha variado, dijo en su ponencia Soberanía alimentaria en los tiempos de la 4T. Avances y Límites de los principales programas de bienestar 2018-2025.
Por tanto, “tenemos una situación global donde no se registra una mejora de la autosuficiencia alimentaria”, advirtió la especialista, quien cursa el doctorado en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, con una investigación sobre el programa Sembrando Vida y los procesos de descampesinización en México.
Los programas de bienestar, aunque están dirigidos hacia los pequeños productores que tienen un enfoque agroecológico y se orientan principalmente hacia productos básicos, como los granos, y a pesar de que cumplen con una perspectiva de recuperación de la soberanía alimentaria, no logran impactar a nivel nacional la disponibilidad de granos y de productos pecuarios básicos en relación con su consumo.
Añadió que sí se avizoran avances, pues se empieza a construir una “política agropecuaria que sí responde a los requisitos o a las necesidades de una lucha por la soberanía alimentaria”; hay además la defensa de una agricultura local anclada a nivel económico, social y cultural.
Sin embargo, debido a la estructura de la propia agricultura mexicana que se ha consolidado mucho en torno a grandes productores el periodo neoliberal, “esos programas no alcanzan un impacto sobre la autosuficiencia alimentaria en el país, que es solo un aspecto de la soberanía alimentaria”.
Muchos límites de los programas de bienestar vienen de un presupuesto escaso que impide una mayor cobertura, que están desplegados en zonas serranas, por lo que existe un problema de conectividad para desplazar el producto a los mercados y que “hay una carencia de infraestructuras” para atender problemas de almacenamiento o de distribución.
Otra limitante es el libre comercio, que sigue siendo un factor de peso muy importante para poder mejorar la situación, pues “seguimos con tratados que imponen condiciones, y México no puede, por ejemplo, subsidiar la producción agrícola ni regular las importaciones de granos”.
Tampoco se ha podido prohibir el maíz transgénico para consumo humano y las importaciones continúan, siendo todas estas señales de la correlación de fuerzas a nivel internacional, por lo que “aunque tengamos un gobierno que tiene la voluntad no ha podido revertir esta situación”, finalizó.
El conversatorio Ciencia y política para la soberanía alimentaria y la conservación del maíz nativo fue convocado por el Departamento de Sociología de la Unidad Iztapalapa, de manera conjunta con la Universidad Autónoma de Guerrero y el Centro de Investigaciones Multidisciplinarias sobre Medio Ambiente y Sociedad.