Las Vilas: Una ópera para reflexionar sobre los roles de género
Número 666
Se presentará el 24 y 25 de octubre en el Teatro Casa de la Paz de la UAM
La obra reinterpreta Le Villi, la primera ópera de Puccini, desde una mirada crítica y feminista
La propuesta cuestiona por qué las mujeres en la ópera clásica siempre son víctimas o mueren por amor



“La música conecta con lo divino, con lo inconsciente; puede provocar sin necesidad de palabras”, afirmó Mireya González, directora escénica de Las Vilas, al reflexionar sobre el poder de la ópera como vehículo para abordar temas sociales profundos, y aunque su formación proviene del teatro, encontró en ese género de música un lenguaje emocional capaz de atravesar las barreras racionales y generar una experiencia transformadora en el espectador.
Las Vilas, una propuesta operística que se presentará el 24 y 25 de octubre en el Centro Cultural y Académico Teatro Casa de la Paz de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), está basada es la primera ópera del italiano Giacomo Puccini; ahora esta versión contemporánea y mexicana reinterpreta los roles de género desde una mirada crítica, feminista y muy humana.
En su propuesta, la música acompaña la narrativa y la potencia, “el público podría cerrar los ojos y con la interpretación del cantante, conectar con algo que ni siquiera sabe que está ahí”. Esta dimensión sensorial y espiritual convierte a la ópera en una herramienta poderosa para hablar de temas como los roles de género, la polarización emocional y la búsqueda de identidad, indicó en entrevista.
González reconoció que aún está en proceso de explorar cómo lograr que ese lenguaje sublime se alinee con los temas que le interesan como artista. “Si logramos que lo que cantan conecte con el tema, será lo máximo que podamos conseguir”, afirmó. Para ella, la ópera no es solo espectáculo, sino una forma de provocar reflexión, empatía y conciencia desde lo más profundo del ser humano.
La obra es el resultado del trabajo conjunto entre González y la soprano Liliana Izquierdo, quienes fundaron Producciones MAQUETA, una compañía independiente que busca abrir nuevos caminos para la ópera en México. Ambas artistas, provenientes del teatro y la ópera independiente en ese orden, decidieron unir sus talentos para crear montajes que dialoguen con las problemáticas sociales actuales.
De la tragedia romántica a la crítica social
La historia de Las Vilas parte de una pregunta incómoda pero necesaria: ¿por qué las mujeres en la ópera clásica siempre sufren, siempre son víctimas y, muchas veces, mueren por amor? Esta inquietud llevó a González e Izquierdo a revisar el repertorio operístico desde una perspectiva de género, y encontrar en Le Villi una oportunidad para resignificar los arquetipos femeninos.
“Cuando leí de nuevo la dramaturgia de Ferdinando Fontana, me di cuenta de que era otra vez la misma historia: el hombre se va, traiciona, y la mujer muere de amor. Noté que no tenía que cambiar nada para evidenciar los roles de género; ya estaban ahí”, explicó González.
En esta versión, Ana, la protagonista, no solo es víctima de una traición amorosa, sino de un sistema que le enseñó a depender emocional y de forma económica de su pareja. Su transformación en una figura vengadora no es una solución, sino una expresión de una polarización que afecta a las mujeres contemporáneas.
Uno de los logros más notables de esta versión de Las Vilas es que no presenta a sus personajes como buenos o malos, sino como seres humanos complejos, atrapados en estructuras sociales que los superan. “No se trata de juzgar a los géneros, sino de visibilizar cómo nos hemos polarizado”, puntualizó.
Roberto, el personaje masculino, es resignificado. Su muerte no es un castigo impuesto por Ana, sino una consecuencia de su propia culpa e ignorancia. “Él también se suicida, no por venganza, sino por no saber quién es, por no entender lo que siente”, explicó la directora.
La obra incluye una escena inicial de corte documental, que no forma parte de la ópera original, pero que sirve para contextualizar la historia desde una mirada crítica al capitalismo, la propiedad privada y la construcción histórica de los géneros. “Es importante que desde el inicio el público entienda que esto no es una historia de buenos y malos, sino de estructuras que nos atraviesan a todos”.
Estética con raíces michoacanas
Uno de los elementos más originales de Las Vilas es su propuesta estética, que toma como referencia la leyenda de La cegua, una figura del folclore michoacano que la abuela de González le contaba en su infancia. “La cegua es una mujer con cara de caballo que asusta a los hombres borrachos. Me di cuenta de que tenía mucho en común con Las Vilas, estos espíritus femeninos que se vengan de los hombres que las traicionaron”, relató.
A partir de esta conexión, la puesta en escena incorpora elementos visuales inspirados en la cultura michoacana, como proyecciones con motivos de laca artesanal y vestuarios folclóricos. “Cada creativa aportó desde lo que yo les compartía que me imaginaba. Fue un trabajo colectivo muy enriquecedor”, comentó.
Aunque González proviene del teatro, encontró en la ópera un lenguaje poderoso para comunicar emociones profundas. “Las palabras llegan al pensamiento, pero la música llega al inconsciente. La ópera conecta con lo divino”.
Las Vilas no solo es una propuesta artística, sino también un acto de resistencia dentro del mundo de la ópera. González e Izquierdo han enfrentado críticas tanto de sectores tradicionales como de nuevas generaciones que buscan abrirse paso en un medio aún conservador.
“Nos han dicho que nuestro actuar traiciona a Puccini, creo que él estaría contento de que su obra sirva para decir algo a la gente”. En ese sentido, la directora consideró que es fundamental explorar nuevas formas de hacer ópera, con temáticas actuales y enfoques diversos.
Entre sus próximos proyectos, contemplan una ópera barroca con enfoque ecologista, vinculada a la Madre Tierra. “Aunque no es feminista, sí hay un feminismo ecologista que queremos abordar”, adelantó.
Las Vilas se presentará este fin de semana en el Teatro Casa de la Paz, por lo que González invitó al público a vivir una experiencia estética, musical y reflexiva. “Espero que se lleven algo más que una experiencia artística. Que se pregunten quiénes son, cómo se relacionan, cómo pueden mejorar sus vínculos afectivos. Porque muchas tragedias vienen de no saber comunicarnos, de no saber quiénes somos”.