Exploran nuevas rutas en la literatura latinoamericana
Número 680
En el Congreso Internacional Nuevas rutas y canon en los estudios literarios latinoamericanos se analizó el canon literario y se destacó el papel de la crónica como género híbrido
Participaron académicos de la UAM y la UNAM en un diálogo sobre testimonio, narrativa gráfica y realidad social


Durante tres días de diálogo académico en la Unidad Azcapotzalco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), el Primer Congreso Internacional Nuevas rutas y canon en los estudios literarios latinoamericanos reunió a investigadores que coincidieron en que los estudios literarios en la región atraviesan un punto de inflexión.
El encuentro propuso revisar las estructuras tradicionales del canon y planteó nuevas perspectivas para comprender la literatura desde miradas múltiples. Las ponencias expusieron la necesidad de ampliar los marcos interpretativos y valorar los cruces entre literatura, periodismo y memoria colectiva.
La Mesa 12, Crónica, Testimonio y No Ficción, contó con la participación de Miguel Ángel Hernández Acosta, académico de la Universidad Nacional Autónoma de México, quien en su exposición La crónica como discurso narrativo, analizó las características del género y su consolidación en el campo literario.
Hernández Acosta, doctor en Letras, explicó que la crónica articula recursos narrativos con el registro de hechos reales. Su valor reside en su capacidad para convertir la realidad en relato mediante una voz que combina precisión informativa y construcción estética. El cronista dota de sentido a los acontecimientos al estructurarlos narrativamente, lo que permite comprender la experiencia desde una perspectiva más humana.
El investigador destacó dos ejes en su análisis: la trama como origen de lo literario, donde la crónica trasciende la simple exposición de sucesos, y la mediación entre realidad y estética, espacio en el que convergen la objetividad del periodismo y la subjetividad de la escritura artística. A través de esta fusión, el autor transforma la realidad en una experiencia narrativa para el lector.
Por su parte, Nadia Vázquez Díaz, egresada de la Unidad Azcapotzalco, presentó Crónica y testimonio en la narrativa gráfica, centrada en la obra Vivos se los llevaron. Buscando a los 43 de Ayotzinapa. Su análisis mostró cómo la narrativa gráfica funciona como herramienta de memoria y denuncia ante la desaparición de los normalistas.
Vázquez Díaz señaló que la crónica ilustrada reconstruye hechos complejos al unir el rigor informativo con la expresividad visual. En el caso de Vivos se los llevaron, las imágenes y el texto conforman un testimonio que documenta la búsqueda de los familiares y cuestiona el discurso oficial.
Planteó que el discurso gráfico no se limita a narrar un suceso, sino que revela una historia de violencia y represión. La representación visual introduce nuevas formas de comprensión y crítica, al ofrecer una mirada que interpela al Estado y visibiliza las fracturas sociales.
La ponente retomó la noción de “índice gráfico” de Philippe Dubois para explicar que la imagen, al estar ligada a la realidad que representa, construye una memoria colectiva. En este sentido, la narrativa visual actúa como un espacio de reflexión sobre la verdad, la justicia y la persistencia de la memoria.
En las conclusiones, el doctor Fernando Martínez Ramírez, profesor del Departamento de Humanidades de la Unidad Azcapotzalco, subrayó que la crónica ocupa un territorio fronterizo entre la literatura y el periodismo. Consideró que este género no sólo describe hechos, sino que plasma emociones vinculadas con los espacios y experiencias sensoriales.
Martínez Ramírez afirmó que la crónica convierte los acontecimientos en una experiencia compartida. Al integrar percepción y relato, amplía la comprensión de lo real y muestra que los hechos se interpretan mejor a través de las sensaciones del testigo.
Con la lectura de las conclusiones y el compromiso de continuar las investigaciones, se clausuró el congreso. La diversidad de ponencias y el interés del público reflejaron la vigencia del debate sobre los límites del canon y la necesidad de explorar nuevas rutas en los estudios literarios latinoamericanos.