Armand Mattelart: legado crítico y metodológico en la comunicación latinoamericana
Su muerte marca el cierre de una etapa histórica en el pensamiento crítico sobre comunicación, ideología y poder en América Latina
Dejó una huella metodológica y ética en generaciones de comunicadores comprometidos con una mirada crítica y emancipadora de la cultura
En 1976, el sociólogo belga asesoró el diseño curricular de la carrera de comunicación en la UAM, junto con su esposa Michèle Henry Mattelart

Número 696
“Armand Mattelart fue determinante en la construcción del pensamiento crítico en comunicación en México, sin él no existiría la carrera como la concebimos en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM)”, afirmó la doctora María del Carmen De la Peza Casares, académica fundadora de la licenciatura de Comunicación en la Unidad Xochimilco.
Su testimonio permite reconstruir el impacto profundo y transformador que tuvo el sociólogo belga en el país y en América Latina. La muerte de Mattelart, ocurrida el pasado 31 de octubre en París, marca el cierre de una etapa histórica en la reflexión sobre comunicación, ideología y poder en el continente, ya que su obra, tejida desde el compromiso político y académico, dejó una huella indeleble en la formación metodológica y ética de generaciones de comunicadores que apostaron por una mirada crítica, interdisciplinaria y emancipadora de la cultura, indicó.
La influencia de Armand Mattelart en la UAM fue decisiva en la estructuración de la carrera de Comunicación desde sus orígenes, pues el contacto con el sociólogo se dio de manera inicial en la Universidad Iberoamericana, durante las semanas de la comunicación. A partir de ese vínculo, se gestó una colaboración directa que marcó el diseño curricular de la nueva licenciatura en la Casa abierta al tiempo, puntualizó en entrevista.
“En 1976, viajó a México junto con su esposa Michèle Henry Mattelart para asesorar al equipo académico en la elaboración del plan de estudios. Durante esa estancia, se reencontró con Héctor Schmucler, coeditor de la revista Comunicación y Cultura, quien acababa de llegar exiliado de Argentina. Ambos fueron clave en la consolidación de los estudios críticos de comunicación en México”, precisó.
La investigadora subrayó que la carrera en la UAM se inspiró en dos grandes vertientes: los estudios latinoamericanos de la dependencia y la crítica marxista, primero althusseriana y luego gramsciana. Esta base teórica permitió que la formación en comunicación se orientara desde el inicio hacia una perspectiva crítica, comprometida con el análisis del poder, la ideología y los procesos simbólicos.
“Mattelart no solo aportó textos fundamentales, sino también una metodología rigurosa. “Él tiene un trabajo metodológico histórico con datos duros y profundamente analítico. Aplica el método marxista de una manera fantástica, que es cómo se produce el poder mediante múltiples determinaciones”. Incluso antes de que Michel Foucault hablara del poder microscópico, Mattelart ya analizaba cómo se construyen estereotipos desde la fotografía y otros lenguajes mediáticos”, aseveró.
Su legado en la UAM no se limita a una asesoría puntual: fue parte de la consolidación de una comunidad académica que entendía la comunicación como un campo de disputa ideológica, cultural y política. En 1979, Mattelart participó en el primer Encuentro Latinoamericano de Escuelas de Comunicación, donde se reunieron figuras como Jesús Martín-Barbero y la Institución se convirtió así en un nodo clave para el pensamiento crítico latinoamericano, agregó.
Hoy las licenciaturas Comunicación Social que se imparte en la Unidad Xochimilco y Ciencias de la Comunicación que se da en las unidades Cuajimalpa y Lerma de la UAM, tienen sus bases en el legado de Mattelart.
Un pionero en la comunicación crítica latinoamericana
Armand Mattelart llegó a América Latina en plena efervescencia política. En Chile, fundó el Centro de Estudios de la Comunicación (CEREN), donde trabajó colectivamente con el movimiento de la Unidad Popular. Junto al argentino Héctor Schmucler, impulsó la revista Comunicación y Cultura, primera publicación latinoamericana en abordar la comunicación desde una perspectiva marxista crítica. La revista migró con sus autores: de Chile a Argentina y finalmente a México, tras los golpes militares que marcaron la región.
“Fue un pionero tanto en la investigación como en la creación de espacios editoriales para el pensamiento crítico”, recordó la académica. “Su formación como historiador le permitió desarrollar una mirada profunda sobre el desarrollo de las tecnologías de la comunicación y los estudios que las acompañan, desde una perspectiva crítica frente al imperialismo cultural”.
Una de las obras más emblemáticas de Mattelart, escrita junto a Ariel Dorfman, fue Para leer al Pato Donald. “Es un texto pionero que introduce la reflexión sobre cómo se construye el sentido y la dominación ideológica a través de los medios”; aunque ha sido criticado por su enfoque inicial marxista, el libro abrió una discusión que con el tiempo se complejizó, incorporando aportes de la lingüística, la semiología y el pensamiento gramsciano.
“Hoy, cuando vemos cómo se legitima el pensamiento reaccionario y conservador, es urgente retomar la noción de ideología. Esta publicación nos recuerda que la lucha social también se da en el campo simbólico, en la cultura” La obra anticipó debates sobre la interpelación de los sujetos, el papel de los aparatos ideológicos del Estado y la producción simbólica como mediación en los procesos de dominación, destacó De la Peza Casares.
Un método riguroso para pensar el poder y un legado vigente
Más allá de sus textos, destaca el legado metodológico de Mattelart; su enfoque articulaba la economía política de la comunicación con el papel de los intelectuales orgánicos, tanto del poder como de los sectores populares. “Nos enseñó mucho sobre los métodos de investigación rigurosos en comunicación. Su pensamiento gramsciano complejiza la visión mecanicista y nos permite entender que la transformación estructural no siempre implica un cambio en las formas de pensamiento”, argumentó.
“Le debemos muchísimo a Armand Mattelart en la UAM y en los estudios de comunicación en México”. Su obra sigue siendo leída, pero más importante aún, su método y su mirada crítica siguen inspirando a quienes buscan entender cómo se construye el poder en los discursos, en las imágenes y en los imaginarios.
Mattelart no solo fue testigo de los procesos políticos latinoamericanos, sino que los pensó y los escribió en tiempo real. Su legado es una invitación permanente a estudiar la comunicación como campo de disputa, como espacio de resistencia y como herramienta para la transformación social.