La cultura digital transforma las prácticas de enseñanza


  • La atención y las formas de acceder a la información transforman el aprendizaje
  • La cultura digital plantea nuevos desafíos para la educación superior
  • Alternar actividades teóricas y prácticas favorece la concentración del alumnado
  • Las herramientas de inteligencia artificial deben complementar la lectura de textos complejos


Número 814

Fortalecer la concentración y aprovechar los recursos tecnológicos son dos retos de la educación superior en la era digital. El uso constante de dispositivos, la exposición a múltiples estímulos y la incorporación de inteligencia artificial modifican la relación del alumnado con el conocimiento y exigen revisar las estrategias de enseñanza.

La doctora Alicia Montserrat Alvarado González, investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Unidad Cuajimalpa, identificó en entrevista la atención como uno de los aspectos centrales de estos cambios. La académica del Departamento de Matemáticas Aplicadas y Sistemas explicó que no se trata de una capacidad única, ya que comprende procesos como la atención sostenida, selectiva y dividida.

Por ello, el entorno digital puede favorecer determinadas respuestas a diversos estímulos, pero al mismo tiempo reducir las oportunidades para ejercitar la concentración prolongada.

Desde su experiencia docente, Alvarado González ha observado dificultades para mantener el interés del alumnado en clases extensas, situación que percibe con mayor fuerza después de la pandemia. Aclaró que se trata de una observación derivada de su práctica y no de los resultados de una investigación propia.

Esta experiencia la llevó a modificar algunas dinámicas en el aula. En lugar de mantener durante dos horas una exposición teórica, ha optado por combinar periodos de teoría y práctica para generar momentos distintos de participación y favorecer el trabajo del grupo.

Otro aspecto es la alternancia entre tareas. Una notificación puede desplazar la atención de una actividad y obligar al cerebro a procesar otro estímulo. Al retomarla, debe recuperar el contexto y la información activa. Este proceso, conocido como costo de alternancia, puede afectar el desempeño cuando las interrupciones son frecuentes.

En este contexto, la respuesta educativa requiere incorporar tecnología al aula y desarrollar estrategias para su uso adecuado. La investigadora expuso que las herramientas digitales pueden enriquecer el aprendizaje si complementan otras formas de adquirir conocimientos.

La inteligencia artificial es parte de este cambio. Aplicaciones como ChatGPT permiten consultar información y abordar temas desde distintas perspectivas. Sin embargo, la especialista advierte que no deben sustituir la lectura de textos complejos, cuya estructura permite avanzar de conceptos básicos hacia otros de mayor dificultad.

Los videos y materiales interactivos ofrecen otras vías para explorar los contenidos. Su utilidad, precisó, depende de que respondan a un propósito educativo y conserven oportunidades para el estudio a profundidad.

La formación universitaria requiere, por tanto, que el alumnado aprenda a aprovechar estos recursos y desarrolle habilidades que demandan un esfuerzo sostenido. Leer textos extensos, resolver problemas complejos y trabajar sin interrupciones pueden complementar las actividades apoyadas en dispositivos.

Alvarado González propuso buscar un equilibrio entre las distintas formas de estudiar. Ese propósito incluye reconocer cuándo conviene apartar las pantallas para dedicarse a una sola tarea.

El desafío consiste en formar estudiantes capaces de utilizar estas herramientas con criterio y de elegir cómo abordar cada actividad. La velocidad y diversidad de los recursos digitales deben acompañarse de tiempo para leer, analizar y profundizar.

YouTube
Instagram
Tiktok