Lactarios universitarios, impulsan espacios dignos


Las Unidades Azcapotzalco y Cuajimalpa ofrecen un ambiente adecuado, higiénico y privado para amamantar o extraer leche materna



Número 266

Para Samantha Campos Rosas, adscrita al Área de Intercambio y Movilidad de la Unidad Cuajimalpa, contar con un lactario en su centro de trabajo, en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), le permitió alimentar a su hijo con leche materna durante poco más de un año.

En un contexto en el que apenas el 34.2 por ciento de los menores de seis meses reciben lactancia materna exclusiva, mientras 27.2 por ciento consumen fórmulas comerciales, de acuerdo con la más reciente Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, este espacio es vital para garantizar ese derecho. 

“Al regresar a mis labores después de que mi bebé nació, no sabía qué iba a pasar, pero cuando me enteré de esta asistencia, me sentí cobijada por la Universidad, que me brindó la posibilidad de alimentarlo aun en la distancia”.

El lactario de la Unidad Cuajimalpa fue pionero en la Casa abierta al tiempo. Inaugurado en 2018, en el cuarto piso, al interior de Servicios Médicos, abrió la puerta a una cultura que reconoce las necesidades de todas las madres usuarias de ese espacio, equipado con  uno de los mejores extractores de leche eléctrico del mercado, sillón, lavamanos y refrigerador; a ello se suma la entrega de un kit completo gratuito que incluye embudos, botellas y membranas protectoras, conectores, tubos y tapas de extracción.

En enero de 2026, la Unidad Azcapotzalco se sumó a esta iniciativa con su propio espacio, conveniente para su funcionalidad y demanda. Cuenta  con una estancia, dos refrigeradores y tres módulos; cada uno con tarjas para el lavado de manos y utensilios, y cambiadores de pañales

Ambas zonas ofrecen un sitio apropiado, higiénico y privado, lo que evidencia una apuesta institucional por la equidad, la salud pública y la permanencia académica y laboral de las mujeres.

Para las usuarias el impacto es tangible porque resuelve una necesidad y genera condiciones de tranquilidad, dignidad y continuidad dentro de la vida universitaria.

La maestra Patricia Ramírez Esquivel, jefa de Proyecto de Intercambio y Movilidad de la Unidad Cuajimalpa, evoca con claridad que, el año en que alumbró, acudió dos veces por semana al lactario, para extraerse la leche materna. Al terminar el día, antes de volver a casa, pasaba a recogerla como un acto de cuidado cotidiano.

“Mi niño nació prematuro, sabía de los beneficios de darle pecho y este lugar ayudó para que pudiera nutrirlo de forma adecuada; vimos que ayudó este ejercicio porque fortaleció sus defensas y tuvo un crecimiento significativo”.

Ventajas y desafíos  

Dar impulso a la lactancia materna no es una decisión menor. Diversos estudios respaldados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) demuestran que tiene efectos positivos tanto para los infantes como para las mamás.

En los niños reduce el riesgo de infecciones gastrointestinales y respiratorias, enfermedades crónicas como obesidad, diabetes o hipertensión y se asocia con un mejor desarrollo cognitivo a largo plazo. 

Cuando se trata de la mujer, contribuye a la recuperación postparto, disminuye el riesgo de depresión y, a largo plazo, reduce la probabilidad de padecer cáncer de mama y ovario. 

Promoverla es una estrategia de ahorro para el sistema de salud. Según estimaciones de Unicef México, el costo asociado a un mal ejercicio de lactancia va de 745.6 millones a 2,416.5 millones de pesos anuales.

A pesar de sus ventajas, esta opción aún enfrenta obstáculos culturales, laborales y sociales, lo que limita su continuidad.

“He encontrado a madres que no cuentan con un cubículo de este tipo en sus áreas y tienen que ir al baño para succionar la leche, lo cual es antihigiénico”, comentó Samantha Campos.

La licenciada Antonieta López Ricoy, responsable de la sección de Lenguas de la Unidad Cuajimalpa, también vivió la experiencia hace algunos años. Contó que sin estos espacios muchas mujeres se ven obligadas a recurrir a alternativas extremas. “Terminas llevando a cabo la acción de extraer en zonas no adecuadas o recurriendo a la fórmula”, señaló. 

Permanencia académica y equidad de género

Los lactarios tienen implicaciones en la equidad de género y la permanencia en la educación superior. De acuerdo con el doctor Alexis Eduardo Jiménez Rodríguez, jefe del Servicio Médico en la Unidad Azcapotzalco, uno de los objetivos es evitar la deserción de alumnado y trabajadoras, derivado de las dificultades que enfrentan para conciliar la maternidad con el desarrollo profesional. 

“Al coadyuvar a que continúen con sus actividades académicas y laborales sin renunciar a la lactancia, se reconoce a la maternidad como una dimensión de la vida que debe ser acompañada”, expresó.

Por ello, estos sitios se convierten en herramientas clave para generar entornos más inclusivos e igualitarios que involucran a todos los individuos, incluídos los hombres, añadió.

Indicó que hasta el momento, este lugar ha tenido 12 beneficiarias, siete de ellas alumnas y el resto, empleadas y personas externas. 

“Para utilizar el espacio, solo es necesario acercarse a la sección de Servicio Médico o al correo secmed@azc.uam.mx donde pueden manifestar sus inquietudes con respecto a la lactancia, solicitar el horario en que lo necesitan, e incluso, se puede generar un calendario si lo requieren de manera periódica”. 

En la Unidad Cuajimalpa, el médico cirujano, Gustavo Salgado Hernández, jefe de Servicio Médico, indicó que la falta de entornos adecuados, horarios inflexibles y licencias breves provocan el abandono de este acto de cuidado materno, por lo que acciones como estas son indispensables. “Los lactarios visibilizan una gestión fundamental y contribuyen a normalizar los circuitos públicos y productivos”.

Para tener acceso, el doctor Salgado Hernández refirió que solo se requiere acudir al lugar disponible de lunes a viernes de 9:00 a 17:00 horas.

Uno de los grandes retos es la sensibilización, porque, dice el doctor Jiménez Rodríguez, “es fundamental que la colectividad comprenda su relevancia y servicio, incluso entre quienes no lo aprovechan de forma directa”. 

En un país donde amamantar se mantiene como una práctica minoritaria, los sitios para hacerlo con las mejores condiciones de las Unidades Cuajimalpa y Azcapotzalco de la UAM, son un gran paso hacia la construcción de entornos más humanos y sensibles, y demuestran que es posible generar cambios concretos desde las instituciones.

El principal desafío será ampliar su alcance, fortalecer su difusión y consolidar una cultura que reconozca, apoye y valore la maternidad en todos sus aspectos.

Fotos: Michaell Rivera, Francisco Patiño y Alejandro Juárez

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